yonki

vida-real-versus-instagram
Reconozco que soy una #yonki de Instagram. Que entro a diario y que lo cotilleo de todo. También reconozco que he tenido que dejar de seguir muchísimas cuentas porque el nivel de #positivismo y #buenrollismo slo ponía de manifiesto lo patético de mi existencia, y tampoco era plan. Yo no desayuno nada especial, y ya sabéis que en mi mi vida hay poco glamour, escaso ejercicio, cero sexo, etc, etc, etc. Los que seguís este perfil sabéis que he estado deprimidita pero deprimida de verdad.Mi madre está gravemente enferma, uno de mis mejores amigos me mintió como una perra y me metió en un lío de dos pares de cojones, había perdido mi curro en la radio… Pero parece que esta fin de semana por fin los planetas se han alineado y las cosas se vuelven a recolocar un poquito. Aun así, mi vida dista mucho de ser tan fantástica como la de todas esas cuentas que he tenido que dejar de seguir porque básicamente no son más que contenedores publicitarios. Poco a poco voy a tener que #desintoxicarme de Instagram y engancharme a otra cosa, porque yo tengo #PersonalidadAdictiva. Eliminamos alcohol, sexo, chocolate y trabajo, a los que he más o menos estado enganchada ya (me refiero al chocolate que se come, no al que se fuma). Eliminamos comida basura. Cocaína ni pensarlo porque soy epiléptica y asmática. Aparte de que lo de tener las mandíbulas desencajadas y los ojos brillantes no va con mi look. Los porros me dan sueño y me aburren. Las demás drogas ilegales no me afectan: soy inmune. El café no me gusta. Así, que… un, dos, tres responda otra vez. Por doscientos gallifantes cada respuesta : ¿a qué nueva adicción puedo entregarme?
 
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