Valeriano Campillos

“Si somos unos grises con corbata, no vamos a ningún sitio”

Por David Hernández

“Valeriano Campillos nace en Valencia. Después de estar en 7 colegios con resultados horrorosos, le expulsan de los 7 colegios. Decide irse a Madrid con Cristina Rota y, a raíz de ahí, empieza a hacer sus papelitos en televisión, compaginándolo con otros trabajos como la hostelería, hasta que le dieron un fijo en Aladina. Hizo más cosas a partir de ese momento en televisión, obtuvo papelitos pequeñitos en cine y descubrió la radio de forma casual.” Así resume su vida este genio del humor, que, en estos momentos, se encuentra escribiendo su segundo libro y preparando espectáculos para microteatro.

– Según la RAE, humor es genio, índole, condición, especialmente cuando se manifiesta exteriormente. También es jovialidad y agudeza. ¿Tú cómo lo definirías?

– Como algo tremendamente necesario, más en estos momentos, en los que estamos tan tremendamente jodidosHay que intentar reírse y hacer reír a los demás todos los días un poquito. ¡Aunque se nos arrugue la cara!

– ¿Existen de verdad el buen humor y el mal humor?

– Existe el humor y el humor desagradable sin ninguna gracia. Yo creo que se puede hacer humor de casi todo, no de todo. Hemos de reírnos de nuestras propias desgracias, intentar suavizar las desgracias con humor… pero hay ciertas cosas de las que uno nunca debe reírse.

– ¿Cómo podemos estar siempre de buen humor?

– Intentando pensar en las cosas buenas que tenemos. Aunque tengamos cuatro, hay que valorarlas e intentar disfrutar de todo lo que hacemos. Pensar en la gente que vale la pena, quitarnos los malos rollos, regarnos de gente interesante, de gente que mole, de gente que te aporte, de gente que te sume. La gente negativa y que te da malas vibraciones, que se vayan a otro sitio, que a ti no te interesan para nada.

– ¿No te da la sensación de que la gente, en tiempos de crisis, está de peor humor?

– Es normal. Ahora la gente tiene ganas de todo menos de reírse y de follar. Llegas a casa y estás sin trabajo, estás sin un duro, te van a embargar… ¡Claro, es complicado reírse! Es muy fácil decir que hay que reírse, pero habrá mucha gente que pensará: “Valeriano, es imposible reírse en mi situación.” Y lo entiendo. Por eso, creo que es importante buscar momentos para reírse y la televisión debe apostar por el humor en vez de tanta mierda por la que apuesta para que la gente pueda desconectar un poquito antes de meterse en la cama.

– ¿Cómo podemos convertir nuestra vida en una comedia?

– Tenemos que intentar rodearnos de la gente singular, de la gente peculiar, de los locos. Tenemos que rodearnos de la gente que aporte, de la gente divertida. Si somos unos grises con corbata, no vamos a ningún sitio.

– ¿Y dónde está el límite de la cordura y la locura?

– Acaba donde acaba tu libertad, que es donde empieza la del otro. Tú puedes ser lo loco que quieras sin molestar a nadie. Y yo puedo hacer lo que me dé la gana. Puedo llevar un calcetín de cada color, puedo ir haciendo por la calle el pino-puente… Ser loco no es ir por la calle y tirarle un vaso de agua a alguien en la cabeza. Eso es ser un maleducado y un tío peligroso. A mí me gusta la frase “vive a lo loco, que lo bueno dura poco.”

 

A Valeriano le encantan las locuras. Sobre todo, las que se hacen por amor. Ha hecho “barbaridades”, como “tener tres pesetas” y largarse “al quinto pepino a ver a una persona.” “He llegado a alquilar una barca en el Retiro, que es lo más hortera del mundo por impresionar a una niña… Luego yo no sabía remar y tuvo que remar ella y acabó con agujetas.” Sus locuras suelen ser “muy baratas”, pero confiesa que le gusta hacerlas todos los días.

– ¿Cuál ha sido la de hoy?

– El otro día entré en una tienda y había una dependienta guapísima. Empezamos a hablar y le dije que me iba a tomar una cerveza. Me dijo que qué envidia, que era muy cervecera. Hoy, de sorpresa, me he presentado en su tienda con dos latas de Mahou y la niña se ha quedado muy seria, porque había una señora comprándose una ropa elegantísima… ¡y yo con las latas! La niña se ha empezado a reír y me ha dicho: “estás loco.” Y yo le he dicho: “estoy loco por ti.” Nos hemos tomado las cervezas, la he dejado con la señora y me he pirado.

– Todos conocemos tus bromas telefónicas de la radio, pero me imagino que, en la intimidad, también las habrá habido a familiares.

– A mi madre, a mis tíos, a mis hermanos… pero me pillan. Están de mí hasta los huevos.

– ¿Alguna vez a algún familiar le han llamado con algún tema disparatado que fuera real y le ha mandado a freír espárragos a su interlocutor pensando que eras tú.

– Una vez, la hermana de la novia de mi hermano me llamó para gastarme una broma tirándome los trastos. La mandé a tomar por culo, le dije que yo no quedaba con desconocidas por teléfono y colgué. Al rato, me llamaron para decirme que habían sido ellos. Pues, al día siguiente, le llamaron a mi hermano por una historia de unas multas de tráfico de la moto. Entonces, le dijo: “vete a tomar por el culo, que sé que eres tú, Valeriano.” Llamaban del Ayuntamiento de Valencia.

Twitter: @_davidhernandez