Un amor de verano, 2

segunda parte

ésta es la continuación de

http://allegramag.info/2014/08/22/un-amor-de-verano-1/

 

 

Me gustaría poder contar las demás ocasiones en las que le vi, una por una, pero realmente no las recuerdo todas. Una vez que vino a mi casa y cocinó para mí. Otra en la que quedamos a comer. Un fin de semana que pasó enteramente en mi casa, junto a mi amiga, sin que diera la más mínima señal de que le interesáramos la una o la otra, pero tampoco de querer irse (Se quedó dormido en el sofá..  Y cuando desperté y le vi dormido en el sofá le saqué fotos porque así, dormido, me parecía de nuevo El Hombre Más Guapo del Mundo. El no se dio cuenta ni  de cómo me quedé embobada mirándole ni de que le saqué fotos).  Supongo que nos vimos varias veces  pero no podría contarlas todas. Tengo recuerdos pese a todo. Siempre de lo mismo: los ojos azules y la sensación clarísima de que nunca me iba a acostar con él. En primer lugar, no estaba muy segura de querer enamorarme. En segundo lugar, sí estaba muy segura de no querer enamorarme de alguien como él. No porque fuera demasiado guapo para mí. Eso siempre crea cierta inseguridad, por supuesto, pero ya he estado con hombres guapos y algunos de ellos más guapos que él. Las razones eran otras. Fuamaba hachís, bebía mucho ( yo también bebo mucho  cuando me pongo nerviosa, y precisamente por eso no quería estar con alguien que me ponía nerviosa y que no solo no decía nada cuando yo bebía más de la cuenta, sino que para colmo me incitaba a hacerlo), era inestable en todos los sentidos ( geográfico, emocional, económico).  Pero tampoco tenía que pensar demasiado en ello. El nunca hizo el menor gesto de querer acostarse conmigo. Nada de roces casuales en el hombro o en la mano. Nada de insinuaciones del tipo “si tú quisieras” o “una mujer tan guapa como tú…”, nada de referencias sexuales, esa historias que se cuentan sobre otras mujeres  para que tú te hagas a la idea de lo que podrían hacer contigo si les dejases, del tipo “está mal que yo lo diga pero yo soy verdaderamente bueno en el sexo oral”. Nada. Así que supuse que simplemente se aburría mucho en una ciudad a la que no acababa de coger el punto, que se encontraba solo y que le hacía gracia tener a una mujer inteligente por interlocutora.  Si hubo un cortejo, yo no supe verlo.