Cómo funciona un taller de escritura expresiva

Como parece que hay gente que no entiende muy bien cómo funcionan estos talleres, voy a explicarlo con una historia real.

¿Por qué es mejor escribir que hablar con alguien, una y otra vez acerca de lo que nos preocupa, duele o fastidia?.
Porque cuando yo escribo me confronto con lo que yo escribo y reescribo. Porque nadie me responde verbalmente o no verbalmente. Porque nadie me dice “estás exagerando”, ” te imaginas cosas” o me pone caras de asombro.
Porque cuando yo hablo con una persona, que me contesta verbal y no verbalmente, el hecho mismo de que esta persona me esté escuchando hace más vivo lo que yo estoy contando, y por ello se convierte ya en algo contraproducente. Es una diferencia muy importante.
Al escribi, el impacto es mayor porque conseguimos trasformar nuestra experiencia en algo útil. Pero all hablar de ello lo alimentamos y hacemos mas grande y no obtenemos esa trasformación.

La historia de Marga. ( Nombre falso, claro)
Marga trabajaba en una empresa como responsable de selección de personal. Cuando se quedó en estado tuvo problemas con su embarazo y al final tuvo que pedir una baja de seis meses. Le echaron del trabajo. Despido improcedente, pero le echaron igual. Entonces se quedó en casa y ya aprovechó para tener una segunda hija. La parejita. Cuando ya había cumplido y tenía a los dos niñas en el colegio, se decidió a buscar otro trabajo. Pero la crisis había llegado y ella estaba a punto de cumplir cuarenta años. Aunque habla dos idiomas y es una profesional excelente, le fue imposible volver a trabajar en lo suyo. Le ofrecían trabajos muy mal pagados y no le compensaba tener que pagar a alguien para que cuidara de sus hijas si apenas iba a ganar trabajando lo que costaba pagar a otra persona.
Marga empezó a deprimirse cada vez más. Pero cuando hablaba con sus amigas o con su madre siempre escuchaba lo mismo. ” Con todo lo que tú tienes”, ” No puedes estar así, tus hijos se necesitan”, “Tienes todo para ser feliz.”, “Tus hijos son la única motivación que necesitas”, “Estás así porque quieres estarlo”, “No entiendo cómo puedes sentirte así siendo madre.”,”Anímate, mujer”Marga se iba deprimiendo cada vez más, porque se sentía culpable y mala madre por estar tan deprimida y tan desmotivada.

 

¿ Cual fue el proceso de escritura expresiva de Marga? 

Marga comenzó escribiendo un cuento infantil, una versión de los siete cabritillos y el lobo. Pero puso a dos cabritilas, no a siete. Y en femenino. Eran sus hijas. Creó a una madre muy angustiada, y a un lobro verdaderamente aterrador. Era fácil ver que Marga lidiaba con una ansiedad muy grande.
Después le propuse escribir un cuento sobre una princesa que debía defender un castillo. En el cuento que hizo el castillo era mucho más aterrador que el gigante que en teoría venía a atacarlo. Y además el cuento acababa verdaderamente mal.
Le propuse hacer otra versión del cuento. En esta, la protagonista tenía armas para defenderse. Le dejé a ella elegir las armas. Inconscientemente, las armas que elegía Marga eran sus mejores virturdes: paciencia, tenacidad, inteligencia.
Después escribimos un cuento sobre su situación, pero en tercera persona, y en masculino. El protagonista era un hombre, era él el que se quedaba en casa cuidando de sus hijos. Marga soltó allí toda su amargura. El hombre del cuento estaba verdaderamente fastidiado y aburrido. Por primera vez Marga se dio cuenta de que no había nada malo en que no le gustara quedarse en casa, que era perfectamente legítimo, que no era peor madre por eso, que simplemente hay gente más inclinada a la vida doméstica y que ella, una persona muy activa, no se había formado para ello, sino para trabajar fuera de casa.
Marga tomó la decisión de aceptar un trabajo mal pagado, pero de trabajar fuera de casa, que era lo que ella de verdad quería. 
El cuento que escribió Marga, por cierto, era excelente, lleno de ironía y de sentido del humor. Porque había escrito sobre algo que le importaba de verdad
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