Taller de escritura expresiva

El máximo de participantes en este curso es de veinte. Normalmente funciona bien con veinte personas porque cada uno va aportando a los demás. No funciona con menos de diez porque se crean rivalidades y rencillas.

La idea del taller es que todo el mundo salga con un cuento escrito. Más que técnicas de creación literaria académica utilizo técnicas de desbloqueo basadas en ejercicios gestálticos. Lo que puedo garantizar por experiencias en otros talleres es: Todo el mundo acaba por escribir un cuento más o menos decente (incluso gente que no había escrito nada en su vida) y la gente se ríe mucho (eso más que nada porque yo soy muy payasa)

El curso está basado en cursos de escritura terapéutica que se utilizan con víctimas de estrés postraumático o niños víctimas de abuso sexual y que yo aprendí cuando estaba trabajando hace muchos años ( hace catorce) en la Universidad de McGill en Montreal, Canadá. Que yo sepa nadie más hace talleres de ese estilo en España

Respondo a las preguntas más frecuentes:
– Sí, pueden ir menores de 18, y tienen descuento.
– Sí, puedes venir aunque seas disléxico/a o no hayas escrito nada en tu vida.
– Sí, te lo vas a pasar bien. Soy muy payasa (de algo me tenía que servir) y el taller es muy dinámico.
– Sí, te aseguro que sales del taller con un cuento dignamente escrito. Y si no, te devuelvo el dinero.
. No, no es un taller al uso. Se basa en técnicas de desbloqueo gestáltico. Que yo sepa, en España no lo hace nadie más. Yo conocí este tipo de talleres en Canadá, en un curso de la Mc Gill University. En principio son técnicas de escritura terapéutica para pacientes que han sufrido episodios traumáticos.
Pero he adaptado el curso para cualquiera (aunque todos hemos vivido algún episodio traumático en la vida)

Os dejo más o menos una idea del programa, aunque muchas veces va cambiando sobre la marcha

 

Algunas preguntas

 

 


– ¿Cómo surgió la idea de hacer estos talleres?

 

Yo he sido ” writer in residence”, escritora en residencia,  en la Universidad de Aberdeen y en la de Mc Gill ( Canadá). En la primera asistí a talleres de escritura creativa. Pero la verdad es que no me convencían mucho, aunque aprendí el modo sajón de organizarlos. En la segunda conocí el trabajo de James Pennebaker, catedrático de Psicología social en la Universidad de Austin, Texas, que  tras veinte años de investigación  es quizá la máxima autoridad en escritura terapeútica.  Ël colaboró en un estudio realizado  tras el atentado del 11 de Marzo de 2004 en Atocha (Madrid). En aquel estudio, publicado junto a Itziar Fernández, profesora en la UNED, y Darío Páez, de la Universidad del País Vasco, en International Journal of Clinical and Health Psychology . En 2009, concluyeron que “la confrontación de hechos traumáticos, mediante expresión tanto verbal como escrita, tiene efectos positivos sustanciales en personas con dificultades para verbalizar sus emociones”. El Mc Gill Writing Center estaba en aquel momento haciendo estudios y talleres sobre escritura terapéutica y tuve la suerte de seguir uno. Más tarde, aquí, se me ocurrió combinar lo que había aprendido en ambos talleres ( el de escritura creativa en Aberdeen y el de terapeútica en Mc Gill)  porque creo que los ejercicios de escritura terapéutica son mucho más potentes que los sistemas que se enseñan tradicionalmente en escritura creativa, y que combinando ambos  se consiguen resultados mucho más interesantes.

 

  • ¿Cuál es el contenido de esos talleres?

 

Básicamente se siguen unos ejercicios para poder escribir un cuento. La idea es que toda persona que entre en el taller salga escribiendo un cuento, y que el cuento sea bueno. Y que en el camino haya aprendido técnicas de desbloqueo que le puden servir tanto para estimular la creatividad como para solucionar problemas

 

  • ¿Cuántos has llevado a cabo, donde y en qué fechas?

El primero lo hice en La Gomera hace doce años. Desde entonces quizá haya hecho unos diez

 

  • ¿Te consideras una especie de coach de la escritura (por decirlo de un modo ingenioso)?

 

No. Estoy estudiando psicología y me gustaría especializarme, precisamente, en cuento terapéutico e introducir el cuento terapéutico en España, porque de momento no sé de nadie que lo esté haciendo aquí. En el mundo sajón es una herramienta muy utilizada pero en el mundo hispanohablante solo se ha investigado a fondo sobre él, que yo sepa, en la Universidad de Palermo, en Buenos Aires, que ha publicado numerosos estudios de investigación sobre cuento terapéutico. Son muy conocidos los de Mónica Bruder.  Yo no me veo como coach. Me veo como una persona que puede aportar otra visión de lo que es el cuento terapéutico, porque hasta ahora quienes lo usaban solo eran terapeutas y psicólogos, no nadie que viniera del campo de la literatura. Creo que lo que yo puedo aportar es el hecho de haberme dedicado a la literatura de forma profesional.

 

Eliizabeth Broadbent, ¡ que es una autoridad en psicología social, y a la que yo he estudiado como referente en esa asignatura, ha presentado el estudio ‘Escritura expresiva y curación de heridas en personas mayores’, publicado en el número de julio de Psychosomatic Medicine, Se hizo un estudio en adultos de 64 a 97 años. A los 49 participantes se les hizo una biopsia que dejó una herida en sus brazos, se les pidió que escribieran durante 20 minutos al día y cada cuatro o cinco días, y los investigadores fotografiaron sus lesiones hasta que curaron. Una mitad relataba en un papel sus pensamientos, experiencias traumáticas y emociones, y la otra escribía sobre sus planes del día evitando mencionar aspectos sentimentales. A los once días, un 76,2% de integrantes del primer grupo ya había curado la herida, frente al 42,1% del segundo La explicación a este fenómeno es que “el estrés y la depresión están relacionados con una curación de las heridas más lenta. Hasta ahora solo se había investigado cómo se puede reducir ese estrés en personas mayores con ejercicio físico. Sin embargo, “una alternativa factible puede ser la escritura expresiva, que es breve, fácil de administrar y barata.

 

Mónica Bruder de la Universidad de Palermo en Buenos Aires hizo un estudio con una muestra está compuesta por 40 estudiantes mujeres. Se las dividió en tres grupos. Unas, no escribían, otras escribían cuentos con final feliz y otras cuentos con final triste.  Las 40 mujeres pasaron por varios test de control antes y después del estudio. Al concluir el estudio pasaron otros test y se demostró que las que habían escrito cuentos con final feliz puntuaban más alto en baremos de autoestima, seguridad y confianza. También muchas habían resuelto problemas psicosomáticos como alergias e una había resuelto incluso un problema de  infertilidad. El estudio es éste –> http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1676-73142004000200003

 

– ¿Qué es lo mejor que Lucía Etxebarria puede enseñar sobre creación literaria?

Los programas de entrenamiento de la creatividad están basados en su mayoría en los hallazgos de Howard Gardner y el mío no es una excepción, pero uso otros autores también, sobre todo Bruno Bettelheim. También uso técnicas de PNL:

Para obtener una obra novedosa y creativa es indispensable tener los sentidos abiertos y dispuestos a recibir nueva información, sin anclarse a prejuicios y esquemas rígidos acerca de la realidad.  Y esos viejos anclajes que destruyen el proceso creativo son los que en mi taller se intentan desbloquear, Existen autores que  han identificado ciertas habilidades del pensamiento que estarían relacionadas con la posibilidad de dar respuestas y soluciones novedosas o creativas. Existe acuerdo que todas estas habilidades son muy importantes pero serían centrales las de fluidez, flexibilidad y originalidad. Y esas áreas se pueden entrenar

¿Todos somos creativos?

Todos somos creativos, todos nacemos creativos.

Crear es algo tan básico como respirar. Si no fuéramos creativos, estaríamos muertos. Cuando ves cómo un niño comienza a mover las manos, averigua qué puede agarrar, y se da cuenta de cómo a través de ello gasta menos energía. Incluso eso es creatividad.

Existe  un experimento muy interesante hecho en diferentes guarderías de los Estados Unidos, con una muestra de varios miles de niños. A los niños se les permitía dibujar libremente. Entonces hacían dibujos abstractos dignos de estar expuestos en cualquier feria de arte: vivos, coloridos, vibrantes. Pero si se les prometía una golosina o un premio cuando entregaran el dibujo básicamente todos dibujaban más o menos lo mismo, lo que creían que iba a satisfacer a su cuidador/a: una casita, una figura humana esquemática. Reprimían su creatividad para amoldarse a lo que creían que iba a gradar a los demás.

 

¿Estás delante de una página en blanco? o ¿miras el reloj para que no avance hacia esa reunión para la que todavía no tienes ideas?  Se suele asociar la creatividad a los profesionales del marketing y la publicidad, los escritores, los artistas, los pintores, los músicos. Sin embargo, es un recurso fundamental en cualquier puesto de trabajo: para el profesor en sus métodos de enseñanza, en la búsqueda de soluciones para la empresa, en recursos humanos a la hora de motivar al trabajar… En realidad, todos hemos nacido creativos, pero desde la guardería hemos aprendido a reprimir esa creatividad y la hemos ido olvidando.

 

-En su taller usa técnicas de desbloqueo basadas en ejercicios gestálticos, ¿Qué resultados ha visto en los cursos anteriores?

De todo. Quizá lo más impactante fue una chica que me acabó escribiendo un cuento sobre cómo la había violado su hermano, y cómo ella llevaba años fingiendo que eso no había existido. En general, casi todo el mundo acaba escribiendo cuentos sobre su familia o sobre su ex pareja.

 

-Como dice a los participantes de su taller, ¿cree que todo el mundo puede escribir “algo decente”?

Galdós dijo que toda persona lleva dentro una novela. Yo también lo creo. Lo cierto es que, como explico en mi taller, la mayoría de la gente está bloqueada por dos razones. Una puede ser el miedo a que la escritura revele algo que estaba dentro y que para sobrevivir hemos decidido olvidar.

Otra es el bloqueo derivado de ambientes sociales. De nuestra propia educación.  Yo me baso mucho en la teoría de las inteligencias múltiples de  Howard Gardner  que considera la creatividad como un fenómeno multidisciplinario, que no se presta al abordaje desde una disciplina como se ha hecho hasta ahora. Esta afirmación se basa en que la creatividad es un fenómeno polisémico y multifuncional.

El sistema gardneriano tiene tres elementos centrales cuyos “nodos” son, en parte,  la familia y los profesores,  que muchas veces en lugar de enseñarte a ser creativo te enseñan solo a ser productivo.

Gardner afirma que las soluciones creativas a los problemas se dan con mayor frecuencia si los individuos se dedican a una actividad por puro placer que cuando lo hacen por recompensas o por exigencias exteriores. El saber que uno será juzgado como creativo, limita las posibilidades creativas. Y todos nosotros hemos crecido en un sistema educacional asado en que se nos juzgue, no es que se nos aprecie.

También es muy importante la apertura a la experiencia, la curiosidad e interés por el entorno. La apertura a la experiencia no solo implica comprometerse con un mayor número de experiencias, sino que alude a una forma peculiar de vivenciarlas.  Se refiere a la disposición afectiva para el uso de los diferentes canales sensoriales. Una gran cantidad de métodos para estimular la creatividad están orientados a favorecer la disposición de las personas a usar los diferentes sentidos,  por eso también uso en los talleres experiencias sensoriales.  Es cierto que se puede ser creativo en un ambiente desfavorable, pero también es cierto que  la creatividad puede ser estimulada.

Un ambiente empático, autentico, congruente y aceptador, permite a cualquier persona explorar en el mundo simbólico, arriesgarse, comprometerse y perder el temor a cometer errores. Por el contrario, la presión a la conformidad, la dicotomía entre trabajo y juego, así como la búsqueda de éxito como valor esencial, son las condiciones que bloquean el desarrollo de la creatividad.

 -La metodología que usa, dice que solamente la lleva a cabo usted en España, ¿a qué se debe?

Primero a que yo soy bilingüe como las víboras (chiste malo) y puedo leer y aprender en inglés. Segundo, a que este método lo estudié en Canadá. Tercero, en España han influido mucho los argentinos. Gran parte de los talleres de actuación o de escritura que se imparten en España están basados en modelos argentinos, que son mucho más psicoanalíticos. Me refiero a psicoanálisis tradicional, más freudiano, o a conceptos de la corriente gestalt argentina, que es bastante radical.  Otros son talleres de creación literaria muy formales, que se centran sobre todo en aspectos formales, no en aspectos psicológicos.

-¿Quién debería ir a su curso, y quién no tendría que hacerlo?

Cualquiera puede venir, no está cerrado a nadie. Me gusta mucho que vengan adolescentes. Son sin duda los más motivados y entregados. He tenido alumnas de trece, catorce, quince años y escribían verdaderamente bien.  Cuando alguien a esa edad tiene tan claro lo que le gusta, es que tiene una vocación de oro.

A la mayoría de escritores no se les ve enseñando a otros a escribir ¿Por qué ha decidido embarcarse en algo así?

Empecé un poco por casualidad. Me llamaban mucho de Universidades para dar cursos y entonces me apetecía más poner en práctica lo que había aprendido en la Mc Gill que echar sesudas charlas sobre feminismo y literatura. Cuando vi que funcionaban tan bien, me animé a hacerlo más  frecuentemente. De todas formas no suelo hacer muchos por una simple razón práctica. Soy madre soltera de una hija, mi madre es mayor, y no me gusta viajar y dejar a mi hija en casa de parientes o amigos. Soy un poco mamá polluelo en ese sentido

-El curso está basado en talleres de escritura terapéutica ¿Toda escritura es catártica?

La escritura es catártica. Para el psicoanálisis, la catarsis es el proceso mediante el cual nos liberamos de energías o emociones nocivas de la vida afectiva. Podemos liberarnos sanamente de la ira  golpeando almohadas, por ejemplo.  O saliendo a correr, o entrenando boxeo. Creo que todo el mundo hemos experimentado algo así. Incluso el acto de llorar o de enfadarse es catártico, es algo que debemos hacer, porque al  final del proceso catártico nos sentimos liberados, relajados y serenos. ¿Quién no se siente mejor después de pasarse la noche llorando?  Es paradójico, pero es así, Las emociones hay que liberarlas.

La escritura y la lectura son formas de producir catarsis en nuestras vidas cotidianas. Quien escribe,  experimenta catarsis. Para una persona que procesa y filtra sus experiencias, sus fantasías, sus miedos, sus secretos… Escribir es definitivamente un acto catártico. La creatividad, en cualesquiera de sus formas expresivas, es una energía poderosa que contiene en si misma otras energías, como el amor, la ira, el miedo, la vergüenza, la culpa. Toda persona que  escribe  procesa estas energías. Toda escritura es catártica, toda escritura es catarsis en cuanto a que el escritor, cuando escribe, siempre que escribe, ventila, airea sus demonios interiores, exorciza sus males.

-Según la experiencia de otros talleres, ¿cree que hay muchos buenos escritores en potencia?

Mi taller huye precisamente de ese concepto de “buen o mal escritor” porque, como te he dicho antes, es precisamente esa idea de ser juzgado y juzgar la que destruye la creatividad. Nadie debe escribir porque quiera que le alaben, sino porque le gusta.   El concepto de Flujo es una de las mayores aportaciones al estudio de la motivación intrínseca que se ha producido en los últimos años.). Hace referencia a experiencias óptimas, a situaciones altamente positivas, a disfrutar haciendo alguna actividad, que se convierten en el motor interno o razón para la realización de esas mismas actividades que generan la experiencia del flujo.

El flujo también conocido como “la zona” es el estado mental operativo en el cual una persona está completamente inmersa en la actividad que ejecuta.. El concepto de flujo fue propuesto por el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi en 1975 y a partir de entonces se ha difundido extensamente en diferentes campos.

El Estado de Flow (o Estado de Fluidez) ocurre cuando estamos tan inmersos en una actividad que parece que el que el tiempo vuela y disfrutamos del placer de cada segundo que pasa. Si alguna vez has experimentado el Estado de Flow, habrás notado que estás tan concentrado o concentrada en aquello que estás haciendo, que te olvidas de lo que ocurre a tu alrededor y no deseas que ese instante acabe.

El término Fluir (flow en inglés) es introducido por Mihály Csikszentmiháyi y se relaciona con la creatividad, el talento y la felicidad, y es uno de los pilares básicos de la psicología positiva. El flujo o Estado de Flow es un estado subjetivo que las personas experimentan cuando están completamente involucradas en algo hasta el extremo de olvidarse del tiempo, la fatiga y de todo lo demás, excepto la actividad en sí misma.

El Estado de Flow se siente de manera placentera y liberadora, ya que nos vemos inmersos en una actividad que estimula nuestras pasiones, curiosidades, intereses y nuestros sentidos. Perdemos la noción del tiempo y se produce un estado de creatividad y productividad muy elevado. La actividad es intrínsecamente gratificante. Existe un sentimiento placentero relacionado con lo que estás haciendo. Te pierdes en el tiempo.El estado de conciencia es casi automático, no requiere esfuerzo

El Estado de Flow está relacionado con el bienestar y la felicidad, puesto que son las actividades placenteras las que nos hacen sentirnos especiales y felices con nuestra vida.

Para aumentar la productividad y la creatividad en lo que estás haciendo, debes disfrutar con lo que haces.

Hay que centrarse en el proceso, no en el resultado. Un resultado atractivo puede ser motivante también, pero lo realmente importante es disfrutar de lo que se hace. El Estado de Flow hace referencia a divertirse en el presente, es decir, a perderse en ese momento de felicidad.