Una escapada a la Garrotxa

 

El pasado fin de semana mi hija y yo fuimos a pasar dos días a La Garrotxa, en la provincia de Girona, en la casa rural más bonita en la que yo haya estado en mi vida. Se llama Mas Garganta, y por si habéis visto en anuncio de Casa Tarradellas ( yo no lo he visto), es la casa en la que el anuncio se rodó. Realmente merece la pena ir ( si no, no lo diría, que a mí no me pagan por anunciar nada). Es preciosa, tranquila, el personal es muy amable y Rosa, la encargada, muy dispuesta y muy, muy divertida

Así que si estáis pensado pasar un fin de semana de relax, os dejo el enlace — http://masgarganta.com/es/

Dirección: Crta. d’Olot a la Pinya, 17179 La Pinya, Girona

El entorno es increíble. Te despiertas, miras por la ventana y ves… esto

 

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Esta fotografía la tomé desde el balcon donde desayunábamos. No digo más. Una imagen vale más que mil palabras.

 

 

Otra imagen de la casa.

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Estando allí me di cuenta del nivel extremo de contaminación acústica en el que vivimos en Madrid. Escribiendo esta nota,por ejemplo,y pese a que tengo la venta cerrada, y además vivo en un sexto piso, me lega el ruido de la calle:  coches, coches y un extraño runrún que tiene toda la pinta de ser un taladro eléctrico quizá una hormigonera. Es verdaderamente molesto y sin embargo llevo toda la mañana delante del ordenador con ese insidiososo brrrrrrrrrrrrrrrrrgrrrrrrrrrrrrrbrrrrrrrrr como ruido de de fondo.

Ayer quedé a tomar una caña con un amigo en una cerveza y a los veinte minutos me había subido el dolor de cabeza. A nuestro lado había sentado un grupo de hipster pijos que no me cabe la menor duda que eran influencers de instagram. Monísimos todos ellos, puestísimos de a saber qué,y hablando a gritos para que todos nos enteráramos de que ellos eran los más modernos, los más molones y los más estupendos.

La verdad es que en las ciudades, muy, muy e particular en Madrid, estamos sometidos a una contaminación acústica tremenda.

Una aspiradora encendida provoca un sonido que ronda los 70 decibelios (dB). Los vecinos de Atocha próximos a la glorieta de Carlos V o cualquier transeúnte que pasee por las proximidades del museo Reina Sofía soporta ese ruido durante gran parte del día. Un nivel acústico que, según el umbral de 55 dB recomendado por laAgencia Europea de Medio Ambiente, es perjudicial para la salud al exponerse de manera continuada.

Según el umbral acústico de 55 dB establecido por la Unión Europea, 27 de los 29 puntos de medición activos durante el pasado mes superaban el límite recomendado. Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Enfermedades derivadas del ruido, la contaminación acústica puede provocar alteraciones en el bienestar personal al ser la segunda causa de estrés, sólo por detrás de los problemas del día a día. El estrés provocado por la exposición al ruido de manera prolongada puede derivar en hipertensión o enfermedades coronarias.

Yo noté muchísimo la diferencia estando allí.  Noté el cambio en solo dos días. Estaba de mejor humor, dormía más tranquila, tenía más hambre, sonreía.Aquí estoy todo el día de mala hostia, me duele la cabeza por nada aumento, me siento siempre cansada, me cuesta dormir, . (Una exposición constante por encima de los 45 decibelios impide un sueño apacible, y yo vivo por encima de los 70 ).

Existen unos claros efectos psicológicos del ruido que yo ta estoy experimentando y que desaparecieron en la Garrotxa estrés, insomnio, irritabilidad, síntomas depresivos, falta de concentración.

Últimamente empiezo a plantearme por primera vez la idea de dejarlo todo por una temporada e irme a vivir al campo. Es posible que este verano haga un experimento en serio

Aquí una foto de nuestra amiga Tina , Alfred Martinez ( asesor de ” Tu Corazón no está bien de la Cabeza”)  y servidora paseando por un sendero rural .

 

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Entre tanto, os recomiendo enormemente una visita a la Garrotxa, aunque solo sea de un fin de semana como en nuestro caso. Es una zona realmente bonita y tranquila. Eso sí, por mucho que os digan y repitan que tenéis que ir a Besalú ¡no se os ocurra hacerlo en domingo! Precisamente el ruido del que veníamos huyendo se instala alLí los domigos por la mañana, cuando una horda de turistas se presenta a ver la ciudad. Debe ser una ciudad preciosa un lunes, cuando el pueblo está desierto.  Pero no un domingo . Os dejo aquí una bonita foto en la que si os fijáis muy , muy bien o podéis ampliar la imagen apreciaréis que el puente está lleno de gente

 

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Como en Besalú lo de comer iba a ser aguantar el mismo ruido que en una terraza en adrid y no habíamos ido a la Garrotxa para eso, decidimos irnos a Mieres a comer a un restaurante, el restaurante del mismo nombre. Restaurante la Garrotxa

Mieres es un pueblecito precioso, como lo son todos los de la zona, e increíblemente tranquilo., como lo son todos los de la zona.

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Allí se halla un restaurante increíblemente bonito cuyo aspecto en principio puede ser disuasorio porque es tan bonito que tiene toda la pinta de que te van a clavar un ojo de la cara y parte del otro. Pero no. Es mucho más barato de lo que uno pudiera imaginar a tenor de lo lujoso del establecimiento

 

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Como veis, el sitio es espectacular y el edificio increíble. El edificio es todo el que está pintado de naranja, y se trata de un edificio de 300 años de antigüedad, un antiguo convento que también fue colegio.

Antes de contar la historia que voy a contar, he de decir que a mí me pasan cosas muy raras.Por ejemplo, tengo una amiga que es lesbiana-muy-lesbiana y a la que toda la vida se le ha llenado la boca proclamando a los cuatro vientos que no pensaba tener hijos. Pues bien resulta que me encuentro al novio de su madre en un bar y le digo ” ¿Qué tal está Estefi? ” Y me dice: ” Huy, tiene una noticia que contarte, pero ya te la dirá ella”. Y yo, antes de pensarlo, le digo ” está embarazada, ¿verdad?” Lo estaba. Pues cuando llego a este restaurante y conozco al propietario, sin venir a cuento ni pensarlo mucho le pregunto “¿Aquí no habrá un fantasma por casualidad?” Pues resulta que lo había.

Los propietarios del restaurante son una pareja joven, Eric y Violeta que me contaron una historia que simplemente yo transcribo. No me meto a juzgar, a cuento tal me la contaron. Ahí va

Eric y Violeta se enamoran de la Garrotxa y se ponen a buscar sitios para hacer un restaurante. Buscan y buscan sin encontrar nada de su gusto hasta que finalmente encuentran este edificio, entonces en ruinas

 

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La primera vez que Eric va a visitar el edificio, su madre va con él. Pasean por el edificio tres personas. Eric, su madre, y la persona que les enseña la casa.La madre y esa persona bajan al jardín mientras Eric sigue inspeccionando para hacerse a la idea de si el edificio es reformable o no, o si entra dentro de su presupuesto. Entonces escucha unos pasos tras de él. Se vuelve, no hay nadie. Sigue avanzado. Escucha como llaman a una puerta “toc-toc-toc”. Se dirige a abrirla. Nadie. Durante toda su investigación del edificio Eric nota que hay alguien que le sigue. Cuando sale, le pregunta al agente inmobiliario si hay otra persona en el edificio. le dicen que no. Eric comenta más tarde el tema con su madre, que le convence de que todo ha sido su imaginación.

Una vez instalados allí – reforma hecha, restaurante abierto- Eric contrata a un ayudante, Ángel. Ángel es la persona que abre por las mañanas el restaurante y lo adecenta. Eric suele llegar más tarde. Una mañana Están Eric, Ängel y Violeta en el restaurante, antes de que el establecimiento abra al público,  cuando el secador de manos del baño empieza a funcionar, armando un gran estrépito. Asustados, se dirigen al baño a ver quién se ha colado allí. No hay nadie. Tampoco hay una ventana abierta por la que se haya podido escabullir un gato o un animal lo suficientemente grande como para hacer saltar el sistema automático de un secador de manos. Cuando regresan a la barra, el secador vuelve a sonar. Y así unas cuantas veces

A partir de entonces suceden fenómenos extraños. Las cucharillas se caen, y se oyen pasos en la zona superior, aunque allí no hay nadie. Ángel asegura que varias veces ha escuchad una voz que le llama por su nombre.

Una noche, Eric es el encargado de cerrar el local. Es el último, son las dos de la mañana, allí no hay nadie más que él.  Cuando sale al jardín ve claramente a una monja que lo está cruzando. Eric no siente el más mínimo miedo.  Eso le sorprenderá más tarde, pero en ese momento se siente tan tranquilo como si se hubiera cruzado a un gato. La monja se acerca a él, le saluda, dice “buenas noches” y sigue su camino

De regreso a casa Eric le cuenta la historia a Violeta y ambos deciden que ha debido ser un sueño o una alucinación

Una vez abierto el bar, cuando ya tiene clientela y viene gente, algunos de los antiguos alumnos del colegio le traen a Eric fotos de la época en la que estudiaron allí

Eric se queda alucinado al ver las fotos.

No porque reconozca a ninguna, sino por el hábito

El hábito es idéntico al que llevaba la monja de su ¿sueño?, ¿ alucinación?. La misma cruz, la misma toca, los mismos colores. Y no es un hábito normal, no es el que estamos acostumbrados a ver por la calle o en las películas, es muy peculiar. ( Solo he colgado una foto, hay varias más, el hábito es blanco y negro, con varias capas superpuestas)

 

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Por primera vez Eric cree que es posible que en esa casa haya una presencia. Hasta entonces Eric era absolutamente escéptico con respecto a esos temas y no se creía nada.

Entonces se decide a llamar a una amiga. Eric es originario de Ibiza, donde, como todos sabéis, encuentras videntes debajo de las piedras. Una de sus amigas lo es . Eric le cuenta toda la historia y su amiga le aconseja lo siguiente. Que busque un esqueje de romero ( algo nada difícil en la Garrotxa) y que lo ponga en un jarrón con agua en la puerta de la casa. Si el esqueje de romero echa raíces, ningún problema. En caso de que se marchite, se ennegrezca o se seque, debería llamarla para hacer una limpieza espiritual.

Eric hace lo que le dicen y el esqueje no solo echa raíces sino que además florece. Cuando se lo explica a la vidente, ella le dice que plante el romero en una maceta en la puerta de su casa , y que no dé más importancia a la presencia. Que si se la vuelve a encontrar que la salude

Seis meses han pasado desde entonces y en el restaurante siguen escuchándose pasos en la planta superior. El secamanos se enciende y se apaga en el baño vacío. A veces se ven sombras inexplicables, o las puertas de los armarios se abren de pronto  sin que nadie las haya tocado.. Pero Eric y Violeta han decidido que la presencia es benéfica, que no les altera en absoluto en su vida diaria y que allí se piensan quedar. De momento , en broma, se refieren a ella como “Sor Quisquilla”

Por cierto, la monja que vio Eric era rubia. Así que si conoces a alguien de Mieres o de la comarca que pueda dar alguna explicación sobre el tema, deja un comentario.

Dejo el enlace del restaurante por si queréis ir a buscar a Sor Quisquilla— > http://restaurantlagarrotxa.com/

tel. 972682078
info@restaurantlagarrotxa.com
Cami de la riera 11, Mieres