La vergüenza de las nuevas elecciones

Yo también me sumo a la propuesta de presentar una Iniciativa Legislativa Popular (promovida por Emilio A. Díaz Berenguer e Ignacio Trillo Huertas) para reformar la Ley Electoral, que haga recaer sobre los partidos, diputados y senadores elegidos en las últimas elecciones, la responsabilidad política, fruto de su incapacidad o seguidismo, para formar un gobierno.

De forma que si una vez fijado el plazo en la Constitución se convocan nuevas elecciones:

. Cada uno de los parlamentarios quede inhabilitado para volver a formar parte de las candidaturas de cualquier lista electoral en las dos próximas legislaturas.

. Los partidos dean ingresar en las arcas públicas, en función del porcentaje de votos obtenidos el 20D, los gastos generados por el Estado para la puesta en marcha y realización de la campaña electoral

. Reintegrarían también  lo percibido por cada partido por los votos y escaños de diputados y senadores alcanzados.

Y con el total ingresado se financiarían los gastos de convocar nuevas elecciones: unos 200 millones de euros

Suficiente para pagar las becas de comedor a todos los niños de la Comunidad de Madrid, y aún sobraría un pico.

Desde que se celebraron las elecciones generales el 20 de diciembre del año pasado, han transcurrido casi los tres meses. Ningún actor político ha asumido la responsabilidad de lo que ocurre, pocos han tendido la mano sinceramente y todos culpan al contrario de marcar «líneas rojas» que hacen imposible un acuerdo. Palabrería hueca, falta de compromiso general, intereses personales y partidistas.

Porque todos sabemos que unas nuevas elecciones van a beneficiar solo a unos pocos.

Entretanto Mariano Rajoy niega al Parlamento el control del Gobierno y lo traslada a un posible control jurisdiccional en los tribunales. Ni Rajoy ni su equipo se someterán al control de la Cámara, toma ya. En Moncloa insisten en que no cabe un control parlamentario a un gobierno en funciones. La soberanía popular representada en las urnas en España, simple y claramente, ni existe.

Y en estos tres meses de bromazo, más los dos que nos quedan,  seguimos sin recuperar los derechos sociales y económicos eliminados o restringidos durante el Gobierno de Rajoy, seguimos inmersos en la corrupción.