Querido hincha del Depor

Ayer estuve en el partido Atleti- Depor. Sí, me gusta el fútbol. Sí, alguna vez he ido a ver partidos. No, no soy hincha fanática de nadie. No, no considero que nadie sea mejor o peor porque le guste un  equipo o el otro. Sí, sí me preguntan diría que soy del Atleti. Del de Bilbao por razones sentimentales, del de Madrid porque residiendo en Madrid me parece la opción que más me interesa.

 

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Vuestra grada estaba vacía.El Depor ha vuelto sin afición al Calderón un año, tres meses y diez días después de la grave pelea que ambos equipos protagonizaron.

 

grada vacía

 

Los hinchas del Depor no han perdonado una salvajada tal como que una panda de locos asesinaran a un hombre arrojándolo al río ¿Y por qué? ¿Por qué le mataron?  Porque era de un equipo diferente.

Yo te entiendo, yo tampoco habría vuelto al Calderón. Si yo fuera tú, no querría volver. Me resultaría muy difícil.

He decirte que admiré la templanza de los jugadores del Depor, que jugaron como pudieron escuchando en todo momento los cánticos de la grada del Atleti, llena a rebosar . Hay que tener mucho valor, mucho temple y mucha sangre fría para jugar en esas condiciones. Ye te he dicho que no soy del Depor, pero a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. También te digo que me levanté y aplaudí cada gol del Atleti.

Cuando salimos de allí regresamos a casa rodeadas de gente que, como nosotras, salía del partido. Muchos llevaban a sus hijos. Alguno cargaba al pequeño, medio dormido, a hombros. Casi ninguno mostraba un comportamiento violento. Pero… Unos impresentables se pusieron a cantar a berrido limpio y a dar patadas a todo lo que considerban que podía sonar. Contenedores, puertas metálicas de comercios cerrados, bancos, e incluso algún coche. Por miedo, nadie se atrevía a imprecarles.

Odiar a alguien porque pertenece a un equipo distinto es tan ridículo como odiar a alguien porque vota a otro partido, como odiar a una mujer porque es más guapa, o a otra porque es inteligente. Pero sucede. Y desgraciadamente es lo normal. No, no se trata de un comportamiento sano. Pero se ha convertido en un comportamiento común . aceptado, legitimado y, lo que es peor, admirado.

Cada día en twitter recibo del orden de mil insultos, ninguno argumentado. Soy tonta, sin más. Soy gorda, soy fea. Soy poco follable, soy ridícula o doy pena. dirige un instituto.

Mi hermana dirige un instituto de enseñanza secundaria. Asegura que en los cuarenta años que lleva dando clase nunca había visto un clima de violencia en las aulas como el que estamos viviendo. Y las cifras le dan la razón

Un 6% de los alumnos españoles han vivido en sus propias carnes el bullying, y se han convertido  en víctimas de sus propios compañeros. El 30% han participado en alguna ocasión ya sea como agresor o como simple espectador cómplice, el que no agrede, pero mira . Un seis por ciento de los profesores han sido alguna vez amenazados o agredidos por por los propios padres de esos alumnos

En cinco años los homicidios cometidos por menores subieron de 8 en un año  a 38 en un año.

Cerca de mil menores acabaron el año pasado en un centro tutelado, y de estos se fugaron más de cien.

En los últimos años, las denuncias de los padres hacia sus hijos agresores llegaron a alcanzara las 5.100. Y aumentan en un solo año un 28%.

Es incuestionable que los niños y adolescentes que están expuestos a escenas continuas de violencia adquieren ciertos aprendizajes Los resultados de diferentes estudios realizados sobre la violencia indican que existe una relación entre la exposición a la violencia en la comunidad y la conducta agresiva

Esta gente que insulta, acosa y humilla, en su progresivo e interesado convencimiento de que tienen la razón,de que ellos están en posesión de la verdad, de que la opinión del otro no cuenta, no paran de elevar el tono de sus insultos y descalificaciones. Su objetivo está claro: provocar a sus adversarios y situarlos a la defensiva. Jamás dialogar o debatir. Para ellos la argumentación o el tono moderado no tiene valor. Entre otras cosas porque su escasa comprensión lectora no les permite entender siquiera un discurso argumentado. Lo que valoran es una dialéctica que destaca por lo burdo, zafio, limitado y reiterativo. De hecho, ya cada vez prescinden más de los argumentos y pasan directamente a las acusaciones y los insultos.

¿Cuál es el resultado? Que cada vez es más difícil el debate o el diálogo entre todos. Algunos persiguen a dentelladas los votos que aún no tienen,  otros tiran al río a quien perciben diferente. Y, tanto unos como otros, todos parecen decididos a meternos miedo..

  Nuestro país no puede resignarse a vivir en una gresca permanente.  Yo al menos no me resigno. Por eso quiero decirte que ayer pensé en ti, sentí admiración y simpatía por los jugadores del Depor y que me gustaría que en un futuro pudiera ver de nuevo a vuestra hinchada en la grada. Incluso, me gustaría tomarme una cerveza contigo a salida de un partido.