Qué quedó del 15 M

 

 

Sí, claro, a muchos nos tentó pensar que la revolución llegaría y que nosotros participaríamos en ella. Era fácil creer, estando allí, que las cosas podían ser de otra manera. Eran tantas las sonrisas cómplices, los gestos de reconocimiento, los abrazos efusivos, las palabras cálidas, los amigos reencontrados. Todos estábamos convencidos de que aquello era un hito histórico, el principio de un cambio.

 

luchadora 2

 

Nos olvidamos de que tampoco era para tanto, de que por cada persona que estaba allí había cuarenta que no estaban y de que entre esos cuarenta ausentes, veinte ni siquiera se habían enterado de lo que estaba pasando.

 

Nos olvidamos de que también se llenan los estadios de futbol y los conciertos de U2. Que las grandes concentraciones masivas en España han tenido siempre que ver con eventos deportivos y no con el descontento de nadie.

Luego llego un joven profesor de Sociología y se sentó a mi lado en la acera. Me hablo de la ley de las consecuencias no deseadas de Merton, según la cual muchas protestas masivas acaban por conseguir exactamente el efecto contrario al esperado. Más tarde empezó a ser evidente la dispersión ideológica. Parte de los que allí estaban decidieron por su cuenta, sin votación ninguna, que nos representaban a los demás, y empezaron a articular propuestas: algunas muy sabias; algunas muy bonitas, pero irrealizables en la práctica; algunas que parecían dictadas en pleno consumo de psicotrópicos.

 

Finalmente, nada de lo que reclamábamos se consiguió.

 

Se cumplió la Ley de Merton: Mayoría absoluta del PP.

 

Censura

 

 

Es curioso que me haya pasado tres veces en mi vida (en las revueltas estudiantiles de 1987, en la manifestación masiva por el ≪no la guerra≫ de Iraq de 2003 y en la manifestación masiva del 15-M en 2011), y que siga tropezando con la misma piedra. Que haya visto las mismas asambleas interminables, las mismas consignas repetidas desde labios diferentes, las mismas ansias de protagonismo de algunos que acababan por desvirtuar el discurso de todos, y que, aun así, a mi edad, siguiera creyendo que las cosas cambian, y me olvidara de que existe la ignorancia, la soberbia, que a nadie le gusta buscar vías convergentes en lugar de caminos paralelos y que por eso nunca llegaremos a un destino común.

 

Es triste que haya visto la misma actitud prepotente en la derecha más conservadora y en la izquierda más radical: ≪Yo tengo razón, tu no≫, lo que prueba que ese tipo de actitud es propia de la naturaleza humana y no privativa de una ideología u otra.

 

la tv me hizo

 

Es triste que olvidara que la naturaleza humana es así: depredadora.

 

 

princesa  yasmin guerrera

 

Que olvidara que el egoísmo y el ansia de protagonismo no son en sí rasgos negativos, que no se pueden erradicar, ya que se fundan en la misma constitución de la humanidad, tan inherentes a ella como el altruismo y los actos heroicos, porque nuestra existencia

Como humanos requiere del peso de la miseria, de la pena, de los esfuerzos vanos y de los desengaños, porque no vivimos en un paraíso de nubes y de arpas ni tampoco somos todos tiernas ovejitas. Somos lobos para otros, y como los lobos, podemos morder o lamer según el caso.

 

Es triste que me negara a aceptar que la desigualdad es inherente a la vida, que no proviene de los malos porque nosotros seamos los buenos, sino que cada uno de nosotros la llevamos dentro, como un manantial que no se agota.

Pese a que todo fuera tan triste al final, me quedo con la alegría y la esperanza con la que lo iniciamos, y me consuelo pensando que más vale no esperar y haber hecho lo posible, que esperar entusiasmado y no haber hecho, en el fondo, nada de nada.

 

Por eso precisamente creo que en un momento como este deberíamos

Intentar ver lo bueno de la situación, teniendo en cuenta que la situación parece catastrófica.

 

En primer lugar, por primera vez en muchos años siento que a mi alrededor la gente está interesada por participar activamente en el sistema y entenderlo. Mi portero, el quiosquero, la del herbolario, el camarero, la librera, la taquillera, el taxista, la veterinaria… La misma peluquera que antes solo hablaba de Belén Esteban ahora lo sabe todo de la prima de riesgo.

 

La segunda consecuencia afortunada será que tras dos décadas de intenso consumismo y frivolidad que estaban llegando ya a niveles escandalosos quizá ahora se nos presente la oportunidad de aprender a darle a cada cosa su justo valor y a replantearnos cuestiones

como si un niño de 14 anos debe tener un iPhone y una tele en su cuarto, si lucir dos tetas de plástico es algo realmente esencial para ≪sentirse bien con una misma≫ o si un bolso de Vuitton te hace más o menos falta que una bolsa de rafia. Muy poca gente hace cambios cuando esta medianamente bien, de ahí que las crisis siempre representen una buena oportunidad para cambiar lo que no funciona.

 

atrevete a ver la verdad

 

Y para descubrir que no necesitamos tanto como creemos.

2 comments for “Qué quedó del 15 M

  1. sue
    1 febrero, 2014 at 09:46

    Bueno, Lucía, la primera parte del post en la que hablas de lo que se esperaba del 15M y lo que ocurrió después me recuerda a muchas otras cosas que he escuchado sobre el movimiento. Creo decir que el 15M no sirvió o se ha muerto no es real, por eso me gusta más la última parte, esa en la que hablas de lo que hemos aprendido todos con el 15M. De que algunas personas han empezado a interesarse por lo común. El 15M somos personas (seguimos siendo) y no un héroe con una capa que soluciona todos los problemas. Y como cualquier ente vivo no es perfecto. El 15M puso sobre la mesa toda la información, toda la indignación y quien no ha querido darse cuenta de ello ni participar en el cambio de la manera que pueda, es porque no le interesa el mundo en el que vive. Y de eso el 15M no tiene la culpa.
    Por lo que a mi respecta sigue vivo y su etapa actual es la de la procreación. El 15M hizo surgir las mareas, impulsó la PAH, consiguió que la conciencia social se instalara en personas y colectivos, difundió el poder de la cooperación, ayudó a que en los barrios se creara una red vecinal… en fin, creo que no es moco de pavo. Y no sé por qué uso el pasado porque la cosa sigue. Y esperemos que por muchos años.
    La revolución está aquí, aunque haya mucha gente que no la vea.

    Un saludo.

  2. Fernando Milán
    1 febrero, 2014 at 11:40

    Maravillosas reflexiones, llegan al intelecto y al corazón.

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