¿ Qué es una infancia feliz?

¿Qué es eso que llamamos infancia? ¿En qué consiste? Hasta hace poco, la infancia, a grandes rasgos, era una etapa maravillosa en la vida de cualquiera que tuviera la fortuna de crecer en un núcleo familiar agradable dentro de un país medianamente desarrollado.

por GOYO BUSTOS CARABIAS

Eran unos años en los que no se tenían más preocupaciones que jugar, disfrutar, dejarse querer por los adultos que te protegían y se ocupaban de ti, crecer y ser feliz. A partir de cierta edad se iba al colegio, pero seguía habiendo tiempo para correr en un parque con amigos de tu edad, montar en bici o ver unos dibujos animados en la televisión. A muy grandes rasgos, estoy describiendo la afortunada infancia que he tenido yo y, como yo, supongo que muchísimas personas más o menos de mi generación. Recuerdo que en ocasiones escuchabas a los adultos frases del tipo “quién pudiera volver a ser niño”, “disfruta ahora que puedes”, “cuando seas mayor las cosas no serán tan fáciles” y otras sentencias por el estilo.

 

Sin embargo, ahora que el adulto soy yo, no me resulta tan fácil envidiar sanamente la infancia de muchos de los niños que veo. No tengo tan claro eso de que sea una etapa despreocupada y feliz, y mucho menos ociosa. La escolarización empieza a una edad muy temprana; en algunos casos, ni siquiera me atrevo a llamarlo “edad”. Una vez escolarizadas las criaturas, los horarios se alargan al máximo, dentro y fuera del colegio: programas para “madrugadores”, “tardadores” (penosos eufemismos), actividades extraescolares, academias, deportes, etc. Por supuesto, de comer en casa mejor ni hablamos.

 

Este exceso está propiciando que dolencias típicas de adultos, como las cefaleas o dolores de cabeza cada vez afecten más a niños, y los pediatras afirman que en muchos casos se debe al exceso de actividades digamos “lectivas”. En ocasiones, se llega a extremos tan surrealistas como la existencia de “clases” de yoga –prometo haberlo visto en un telediario- para niños estresados, que, según los sonrientes locutores, “necesitan aprender a relajarse”.

¿Aprender a relajarse, un niño de siete, ocho años? ¿No necesitará, quizá, simplemente tener tiempo para jugar, correr o disfrutar, si es posible, al aire libre y con otros niños? Les tratamos como adultos, les ofrecemos vidas de adultos y, al final, tienen los mismos problemas que los adultos.

 

Es un verdadero despropósito, además, que el ocio, de existir, se reduzca a la televisión  -no precisamente a los dibujos animados- o a videojuegos, Internet, etc. ¿Qué tienen en común estas distracciones? Que son inventos maravillosos para que los niños no den guerra ni trabajo a los mayores, y tampoco precisan de compañía para lograr la diversión; con un videojuego, un niño puede “entretenerse” solo durante horas, sin necesidad de adultos ni de otros niños. El juego, entendido como una actividad lúdica eminentemente física y social, está en grave peligro de extinción, si es que no ha desaparecido ya (pienso, sobre todo, en el entorno urbano).  Del juego creativo y  manual –pintura, dibujo, manualidades- mejor ni hablamos, con lo que mancha.

 

Atendiendo a estos factores, yo diría que los niños apenas “caben” en la sociedad actual; por decirlo de manera directa, tienen mala prensa: se les considera molestos, incordiantes, ruidosos. Un fastidio. ¿Nos hemos vuelto más quisquillosos los adultos o es que ellos se portan peor? Puede que haya un poco de ambos ingredientes, aunque creo que ambos están muy relacionados; quizá de la rigidez educativa de nuestros padres o abuelos se ha pasado, en algunos casos, a una indolencia absoluta, a la despreocupación total, y eso supone que, en muchos casos, paguen justos por pecadores y tengamos la idea general de que la infancia es una enfermedad que se cura con el tiempo. Cuando tenemos cerca a un niño cuyo comportamiento es insufrible, es fácil caer en la tentación de pensar que todos son así. Y no es cierto. Un niño feliz suele ser un niño tranquilo.

Un niño ignorado o víctima de un autoritarismo rígido es un niño pesadísimo. La realidad que yo creo ver es que a los adultos nos incordian los niños porque no tenemos tiempo que dedicarles, y ellos, sin esa dedicación, se comportan peor. Una pescadilla que se muerde la cola.

1 comment for “¿ Qué es una infancia feliz?

  1. nekane
    14 abril, 2014 at 10:15

    Lo peor de lo peor es que hoy día un bebé ya se deja en guardería, luego es “un atóma-tito” desde ya, acostumbrado a cumplir horarios y pasar más horas fuera que dentro d ecasa, ver un para de horas a mamá y igual en días no vé a papá, no crece con el sistema d evida de una casa sino de un cole, tiene que obedecer siempre y los ratos d ejuego con reloj… qué esperábamos?, sin embargo a su modo un niño e sun niño, tiene imaginación desbordante y deseos de reir, jugar y que le mimem!… pero me parece perfecto que gente como tú Lucía ponga el dedo en la llaga y luchemos por la libertad de los niños del primer mundo porque sean dueños y electores de sus juegos, por el libre albedrío de la infancia! carpe diem para ellos coño! que son el futuro y lo más puro, bonito, tierno, inocente y natural que tiene el mundo, vivan los niños tod@s!

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