Por qué me alegra la dimisión de Lasquetty

 

 

Todo parece indicar que la licitación por los “lotes” de hospitales prevista en los pliegos de condiciones para la privatización de los centros sanitarios de la Comunidad de Madrid ha quedado prácticamente desierta. Las informaciones apuntan a que apenas dos empresas han presentado la solicitud para el total de 6 hospitales.

Quizá sea éste  el mayor fracaso político que se recuerda en la Comunidad de Madrid, a asumir las responsabilidades que se tendrían que asumir». «Del original ‘Plan de Garantías para la Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público’ presentado por el consejero de Sanidad, Fernández-Lasquetty, va a quedar, con suerte, solo un triste recuerdo.

 

Podemos hablar ya de un fracaso ‘en diferido’ del Partido Popular.

El responsable de sanidad de IUCM, José Andrés Llamas, ha señalado que «la auténtica razón por la que se ha conseguido paralizar el plan privatizador no es otra que la respuesta social, la protesta de los trabajadores y las trabajadoras de la sanidad pública madrileña, junto al apoyo del conjunto de la población madrileña, en definitiva, la movilización de la “marea blanca”.

Esto significa que la presión popular funciona.

Esto supone que na respuesta sin precedentes que ha puesto contra las cuerdas al equipo de Lasquetty y su total falta de argumentos.

Esto quiere decir que la gente ha entendido la maraña de intereses PRIVADOS  que se esconde tras la privatización de la sanidad PÚBLICA.

Ahora nos queda seguir  presionando  y apoyando la movilización en defensa de la sanidad pública,

No parar  hasta conseguir  la completa retirada del Plan de Privatizaciones y la devolución a manos públicas de todo lo privatizado.

No parar  hasta garantizar una sanidad de calidad, universal, gratuita y de gestión y titularidad completamente públicas.

Porque es un escándalo que la señora Cospedal, por ejemplo, gaste más en asesores y cargos de libres designación que en gasto social.

 

 

MI hija, como algunos sabéis, parece una enfermedad congénita.

 

allegra ymamá

Se trata de  una disfunción genética debido a la cual no tiene ni pabellón auricular i oído interno, y además sufre un desplazamiento de mandíbula que solo puede corregirse con aparato. Como no tiene el oído derecho, oye un 75% menos que el oyente promedio, no solo porque no oye por un oído, sino porque la audición necesita de los dos oídos para crear el efecto “estéreo”, de forma que al perder un oído  no pierdes solo la mitad de la audición.

Mi hija necesita un aparato carísimo ( que no se ve, va por dentro de la boca) que la seguridad social no cubre. Necesita también un logopeda, que la seguridad social no cubre. Y en breve va a necesitar varias operaciones para recuperar parte de la audición que la Seguridad Social de momento sí cubre. Sería imposible para mí pagar esa misma operación si viviera en Estados Unidos. En Estados Unidos mi hija habría sido condenada a quedarse prácticamente sorda de por vida.

Solo por eso, la Seguridad Social cuenta con todo mi apoyo, y estoy absolutamente en contra de la  privatización o la externalización de la gestión, porque la salud de mi hija no debe ser un negocio para nadie. Ni la salud de nadie.

En la sección de pediatría del hospital donde tratan a mi hija. He visto enfermeras desbordadas, doctores al borde del ataque de nervios. He visto niños con problemas mucho más graves de los de mi hija.  Niños que padecen la enfermedad de mi hija, pero en un grado más desarrollado, que les ha afectado también a la conducta vertebral y que no pueden andar, que tienen que ir en carrito aunque ya han cumplido cinco años. Bebés a los que la enfermedad ha deformado la cara, y cuyas madres están hartas de que los desconocidos se queden mirando a la criatura como si fuera un mono de feria. Niñas que en once años de vida ya se han sometido a cinco operaciones, y las que les quedan. Padres que, como yo, no podrían pagar los tratamientos de sus hijos si no fuera por la Seguridad Social, y padres de niños con enfermedades crónicas aterrados por el inminente copago, porque la enfermedad de sus hijos va a durar toda la vida.

Si tienes hijos sanos, felicidades. Pero te recuerdo que nadie te garantiza que el día de mañana no les pueda tocar a ellos. La salud es un don, y por mucho que una vida sana contribuya en teoría a mantenerla, en realidad nadie está libre de que le toque la china. Tu hijo no está libre de padecer una leucemia el día de mañana por mucho Actimel que le des en la merienda. Si no tienes hijos,  podrías tenerlo mañana y te podría tocar a ti. Y si no piensas tenerlo, entonces piensa en ti mismo o en ti misma.

La privatización de la sanidad te afecta. Empresas sumidas en la crisis global reflotan gracias a su entrada en un mercado inagotable (todo el mundo es potencialmente cliente de su negocio porque todo el mundo necesita la sanidad en algún momento). El dinero entra a espuertas en los despachos de las grandes multinacionales. Pero los usuarios de la sanidad vemos cómo cada vez hay menos personal sanitario, como la atención que se nos brinda es peor, cómo tenemos que esperar mas, cómo se nos racanean pruebas, tratamientos, días de estancia en el hospital, cómo cada vez conocemos menos a nuestros terapeutas porque éstos cambian de puesto, desaparecen, son trasladados a otros servicios, etc.

Asistimos a un momento histórico, en el que el derecho a la atención sanitaria universal, gratuita, y en igualdad de condiciones, que conquistaron nuestros antepasados, está siéndonos arrebatado para engordar las cuentas de resultados de un puñado de empresarios.

 

 

 

Como ya escribí  una vez

Los toros se subvencionan: las fiestas taurinas nos cuestan 564 millones al año en subvenciones.

Los clubes de futbol también, de forma indirecta. Deben 750 millones a Hacienda y 11 millones ala Seguridad Social. De hecho, la UE ya ha propuesto investigar al fútbol español por presuntas ayudas del Estado.

Se podría eliminar los sueldos y pensiones vitalicias y prohibir por ley que los expresidentes cobren de la empresa privada a la vez que disfrutan de su pensión vitalicia: González y Aznar siguen sin renunciar al sueldo de 80.000 € mientras reciben altas retribuciones de Gas Natural y Endesa, por ejemplo.

Se podría prohibir que un político cobre del Estado y de la empresa privada: Acebes cobra del Congreso y de Iberdrola, por ejemplo.

Se podría recortar sueldos de cargos políticos. Si un ciudadano tiene que cotizar 35 años para percibir una jubilación, no veo por qué los diputados lo hacen a los siete, ni por qué no tributan un tercio de su sueldo del IRPF, como hacemos los demás.

Se podría endurecer las penas contra el fraude fiscal. El 72% de este fraude proviene de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, y dela banca. Ahorraríamos90.000 millones de euros.

Se podría eliminar el concordato con el Vaticano. El ahorro final estaría entre los 6.000 y los 10.000 millones de euros. Jesús predicaba la pobreza, y la Iglesia se debe mantener mediante las aportaciones de los fieles, como ya dijo el propio san Pablo.

Esa niña que lloraba en urgencias podría ser su hija. Peor aún, usted podría padecer leucemia. Y si la padeciera, un seguro privado no le ayudaría, porque los mejores especialistas están en la Seguridad Social. Lo sé porque se trata de una enfermedad que he vivido de cerca.

Usted que me lee: tome conciencia, por favor. El fútbol es un negocio. Los toros, una tortura. Los gastos del Congreso, un lujo innecesario. Las pensiones vitalicias, una enorme falta de ética. La fe es una opción. Pero la salud es un derecho.

1 comment for “Por qué me alegra la dimisión de Lasquetty

  1. Javier
    27 enero, 2014 at 18:28

    Tu has sido portavoz y participante de todo esto, así que enhorabuena por una victoria. La batalla se ganó pero queda la guerra continúa!

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