Podemos y su musa porno

Este artículo se me ocurrió a propósito de esta foto.

Dibujo

 

 

 

Esta es Amarna Miller, la actriz X más mediática del país, a la que Podemos invitó a participar, en su sede, en  un debate sobre feminismo. La Red Estatal de Organizaciones Feministas mostraba su disgusto por el enfoque de la charla y acusaba a las diputadas de Podemos de dedicarse a “fomentar el porno”.

Amarna Miller es una estrella de porno ‘mainstream’

En el caso particular de Amarna Miller, en muchos de sus vídeos se la denomina ‘teen pornstar’ y se la vende como adolescente, aunque no lo es. El hecho de que se mienta al espectador sobre la verdadera edad de la actriz ya es bastante poco ético. El hecho de que a los espectadores de porno se les haga pensar que el sexo de hombres adultos con adolescentes es deseable, es una incitación a la pedofilia.

En primer lugar hay que dejar claro y expreso que en este artículo me refiero exclusivamente al porno ‘mainstream’. No a otro tipo de material que se puede considerar pornográfico.

Yo misma he sido considerada como escritora de pornografía y la lectura de algunas de mis novelas se ha prohibido en ciertas universidades americanas porque contienen escenas de sexo explícito descritas en detalle.

¿Qué es porno ‘mainstream’?

Literalmente, “porno de la corriente general”.

Cine pornográfico heterosexual estándar. Porno que incluye escenas heterosexuales, lésbicas o de masturbación femenina, pero no homosexuales masculinas.

Se usa el término para distinguir de otro tipo de pornografía, producida de forma independiente, que usa el sexo para transmitir un mensaje, o porque lo considera necesario dentro de la narrativa de la historia que quiere contar, pero que no tiene como objetivo principal excitar al espectador, aunque esta excitación pueda surgir, o no.

En el porno ‘mainstream’ a la mujer se le considera como un ser  cuya sexualidad pivota alrededor de la masculina. Dispuesto en todo momento a satisfacer a toda costa los deseos del hombre. Es más, si alguna tiene un encuentro con otra mujer es porque quiere cumplir con la fantasía de su hombre y no por querer experimentar otras facetas de su sexualidad.  Además, las representaciones del sexo lésbico en el porno ‘mainstream’ se parecen al verdadero sexo lésbico como Rossy de Palma a Taylor Swift. Así de simple.

El porno ‘mainstream’ se caracteriza por las siguientes características a nivel narrativo y de realización:

Montaje repetitivo y mecánico de la penetración (vaginal y anal) –o del dale que te pego, dale que te pego…

Escasez de trama narrativa y escasa originalidad de escenarios.

Felaciones consecutivas, interminables, y primeros planos de los genitales (plano médico, se suele llamar) que parecen más de consulta de ginecólogo que de otra cosa.

Desmembración y re significación del cuerpo en “órganos sexuales” (La polla, la vagina, el ano, las tetas) y “no sexuales” (todo lo demás).

Fetichización del cuerpo y de los objetos (ropa interior, tacones, prendas de látex…).

Gestualidad corporal y facial exagerada para hiperbolizar la teatralización del placer (sobre todo en las mujeres). Grititos histéricos de ellas, que poco tienen que ver con el sexo real.

La eyaculación masculina como centro gravitacional, el money shot siempre visible. No se concibe el orgasmo sin eyaculación (Sí, el orgasmo sin eyaculación existe, como también existe la eyaculación sin orgasmo).

Montaje repetitivo y mecánico de la penetración (vaginal y anal)  (o del dale que te pego, dale que te pego…).

Por esta razón una mujer experimentada puede reconocer a un porno adicto (u hombre adicto al porno ‘mainstream’) en los siguientes tipos de hombres.

  • Esos que creen que te pueden introducir su miembro por el ano sin preguntar antes, sin llegar a un consenso, sin planificarlo, porque han visto que en el porno la prota se da la vuelta y el prota, alehop, se la mete por el culo sin más.
  • Los que no practican el sexo anal con su mujer pero sí con otras (con prostitutas o con sus amantes) porque el sexo anal es de “guarras” y su mujer no es así. Su madre tampoco.
  • Los que llaman “guarras” o “guarrillas” a las mujeres sexualmente activas.
  • Los que no tienen ni idea de besar o de acariciar.
  • Los que esperan que gimas todo el rato y se desaniman si no lo haces, pero luego, cuando tienes un orgasmo de verdad, se quedan alucinados. “¿Qué te ha pasado?”, “¿te encuentras bien?”, porque nunca en la vida han visto un verdadero orgasmo ni saben lo que son las contracciones, la hiperventilación o el rubor del orgasmo. Tampoco saben que en un orgasmo real la mujer no controla la musculatura, y que basta con mirar el pie de una mujer para saber si el orgasmo es fingido. De ser así, si se finge, los pies están relajados. Como sucede en el caso de tantas estrellas de porno ‘mainstream’ que fingen los orgasmos.
  • Los que creen que la penetración es lo más importante, y desconocen que a las mujeres les gustan otras cosas.
  • Los que creen que la penetración es lo más importante, aunque saben que a las mujeres le gusta otra cosa: el cunnilingus. El resto de las cosas que les pueden gustar a las mujeres ni las conocen ni las imaginan.
  • Los del filete vuelta y vuelta. Posición de misionero, salen, te dan la vuelta, te ponen a cuatro patas. Desconocen el sistema de pasar la pierna por encima de la cabeza y cambiar de postura manteniendo el pene dentro de la vagina, porque eso en el porno no se hace.
  • Los que detestan los preliminares.
  • Los que pretenden que se la chupes de rodillas.
  • Los que pretenden que se la chupes hasta que se te desencaje la mandíbula.
  • Los que quieren correrse en tu cara. Peor aún: los que quieren correrse en tu cara y encima creen que te va a gustar.
  • Los que quieren correrse en tu boca. Peor aún: los que quieren correrse en tu boca y encima creen que te va a gustar.
  • Los que pretenden masturbarse con tus tetas. Y creen encima que te va a gustar.
  • Los que te pegan sin que se lo hayas pedido. Y creen encima que te va a gustar.
  • Los que te llaman guarra o putita. Y creen encima que te va a gustar.
  • Los que pretenden que estés depilada de pies a cabeza.
  • Aquellos a los que les ponen las asiáticas porque creen que son mejores en la cama.

Una mujer experimentada puede reconocer a un hombre que no ha visto porno en los siguientes detalles:

  • Habla mucho en la cama, pero no para llamarte “guarra o puta”, sino para preguntar lo que te gusta, y negociar consensuadamente lo que va a hacer.
  • Encuentra rápidamente el punto G.
  • Sabe cambiar de postura sin necesidad de sacar el miembro.
  • No cree que la penetración sea lo más importante, y sabe alcanzar orgasmos sin penetración.
  • No le encuentra el más mínimo morbo a correrse en la cara de nadie.
  • Sabe besar y acariciar.
  • Sabe masturbar.
  • Sabe cómo llegar al orgasmo simultáneo.
  • Sabe que el sexo es, sobre todo, un impulso a la experiencia emocional y sensorial: significa que debes saborear, tocar, ver, oler y escuchar.
  • Sabe conseguir que todas las partes de tu cuerpo se exciten. Sabe practicar para construir una energía erótica que mantiene el clímax mucho tiempo.
  • No pretende que estés depilada, tampoco él se depila.
  • No cree que la raza tenga nada que ver en el rendimiento sexual de una mujer.

Las mujeres experimentadas sabemos que los adictos al porno ‘mainstream’ conciben el sexo como mecanismo de sujeción de las mujeres.

Que en su concepción del sexo no existe ninguna posibilidad de generar otras prácticas y procesos de identificación más allá  del puro y simple metesaca.

Que no entienden otro tipo de sexo que pudiera incluir otro tipo de miradas “femeninas”: activas,  deseantes y asertivas.

Las mujeres experimentadas sabemos que el porno ‘mainstream’ es una pedagogía del deseo hétero.

Sabemos que el porno ‘mainsteam’ forma parte de un dispositivo político de producción binaria que hace hombres y mujeres.

Que  el porno ‘mainstream’ concibe el sexo de una forma mecánica, poco placentera para las mujeres, que poco tiene que ver con el sexo real.  Que el porno ‘mainstream’ es, básicamente, falocéntrico.

Que en el porno ‘mainstream’  todo gira alrededor de una polla donde la mujer es un elemento que da placer.

Que el porno ‘mainstream’ solo enseña un tipo de cuerpo normativo, y que aunque puedes ver tipos horrorosos como Ron Jeremy, nunca te presentarán a una mujer con un tipo de cuerpo diferente.

Que en el porno ‘mainstream’ no hay mujeres planas, ni con celulitis, ni con tripa, ni con pechos caídos, ni con estrías o cicatrices.

Que el porno ‘mainstream’ no es bueno para los hombres, porque les enseña un tipo de sexo muy poco placentero en realidad y así se pierden la experiencia de disfrutar de otro tipo de sexo, con orgasmos prolongados, o con orgasmos sin eyaculación. Se pierden la experiencia del sexo sin penetración, o de muchos otros tipos de sexo que el porno ‘mainstream’ nunca muestra.

Las mujeres experimentadas sabemos que el porno ‘mainstream’ no es feminista.

Por lo tanto si a mí me viene una actriz de porno ‘mainstream’ y me dice que ser actriz porno es algo muy feminista, me quedo a cuadros. Es como si viniera Albert Rivera y me dijera que afiliarse a Ciudadanos es muy socialista. Sé que Albert Rivera es muy inteligente. Amarna Miller probablemente lo es. Pero yo tuve mi primer novio serio a los diecinueve años. Llevo por lo tanto  treinta años de vida sexual activa en la que he experimentado to lo que he podido con mi cuerpo y con mi identidad sexual. Y a estas alturas del partido ninguna mujer, por bellísima y listísima que sea, me va a convencer de que el porno ‘mainstream’ es una opción feminista, ni de que el porno es algo liberador.

1 comment for “Podemos y su musa porno

  1. Dabiz
    19 junio, 2016 at 12:18

    Teen, son las chicas de hasta 19, nineteen. Lo digo porque en las primeras líneas se hace mención a que sería una incitación a la pedofilia.

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