Peca que luego Dios te perdona

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Por Lucía Etxebarria y Marta López-Peciña.

Rouco Varela parece empeñado en hacernos ver gigantes donde sólo hay molinos. Nos advierte o ¿amenaza? con un conflicto social como el que derivó en la Guerra Civil. Se queja de esta cultura mundana que traslada la fe católica hacia el ámbito íntimo y privado. Pobre Rouco que se siente desplazado.

Eso sí, se le permite decirlo bien alto —desde un púlpito y de manera provocadora—, y en unos funerales católicos de Estado celebrados en un estado constitucionalmente aconfesional.

Suena a risa que en el momento actual, en el que la influencia de los sectores más rancios y conservadores de la Iglesia católica en las políticas del gobierno está generando tanta controversia, venga el señor arzobispo de Madrid con que «los hechos y las actitudes que causaron la Guerra Civil la pueden volver a causar».

¿Qué actitudes, señor Rouco? La única que yo percibo es su mano negra en cada nueva ley de nuestro gobierno de acólitos del Opus Dei.

El funeral de Adolfo Suárez era el momento ideal para haber hablado sobre regeneración democrática, sobre corrupción, sobre los valores cívicos de la Transición, sobre ciertas políticas de recortes –las cuales, recordemos, no han llegado a afectar a la Iglesia— que están convirtiendo a España en uno de los países europeos con mayor desigualdad y pobreza infantil. Podría haber reflexionado sobre la propia responsabilidad histórica de la Iglesia Católica.

Podría… pero no, ilusa de mí. Mejor hablar del pasado con un discurso caduco alejado de la realidad social. Mejor seguir creando cortinas de humo y nunca entonar un mea culpa.

Porque la Iglesia católica también tiene su parte de responsabilidad en esta crisis fundamentalmente moral, y no sólo económica, que estamos atravesando.

PIGS es el acrónimo despectivo con el que los medios anglosajones se refieren a los países del sur de la Unión Europea: Portugal, Italia, Grecia y España, para subrayar nuestros problemas específicos: corrupción, déficit incontrolado, contracción económica, desempleo galopante, endeudamiento, burbuja inmobiliaria, derrumbe de las emisiones de deuda y, sobre todo, mentira y falseamiento de las cuentas. Tras la crisis de 2008, se sumó Irlanda, y ahora somos llamados los PIIGS.

Una característica que compartimos los PIIGS es que todos somos católicos romanos, salvo Grecia, que es ortodoxa, una religión prima hermana del catolicismo. Y está estadísticamente comprobado es que hay más corrupción en países con religión católica que en países con religión protestante.

Max Weber en su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo establecía la inferioridad del catolicismo respecto al protestantismo para construir economías capitalistas solventes. Este sociólogo afirmaba:

El mundo protestante es más exitoso económicamente que el católico gracias al influjo de la religión protestante en cada uno de sus individuos: amor al trabajo, honradez, ahorro y apego permitido a lo material […].

La Iglesia católica castiga al hereje, pero es indulgente con el pecador.

El protestante pone el énfasis no en la confesión, sino en la conducta.

Según Weber, el protestante no considera el trabajo un castigo. Los católicos, en cambio, creen que se trata del máximo castigo de Dios por el pecado original, el que supuso la expulsión del Paraíso, donde no era necesario trabajar.

El católico se confiesa y redime sus corrupciones morales y económicas, pero el protestante debe enfrentarse a su propia conciencia, que es más exigente. Es así como los calvinistas incorporan la pureza y la ética moral al trabajo y a la economía. Y una de las principales causas que produce la diferencia entre la Europa del norte y la del sur.

El grueso de países católicos y ultracatólicos tienden a corromperse porque no tienen unos valores sociales más allá del «peca, que luego Dios te perdona».

Los católicos pueden recurrir a la confesión, de forma que no viven atemorizados por la mirada divina: cualquier pecado —el asesinato incluido— es redimible, lo que se traduce en una moral más laxa.

En cambio, si un protestante peca, no hay vuelta atrás. Por lo tanto, para los protestantes el mensaje es otro: «esfuérzate para ganarte a Dios y si pecas no tienes posibilidad de arreglarlo, por mucho arrepentimiento o contrición que sientas luego».

Los protestantes tienen una ética del trabajo mayor, porque se supone que Dios recompensará al más hacendoso y castigará al holgazán. Y al corrupto, por supuesto, que no ha conseguido lo que tiene mediante el esfuerzo.

La Iglesia católica no está sólo representada por Rouco Varela y el ala más fundamentalista de la Iglesia vaticana, que es la que actúa en España. Existen también la teología de la liberación o los cristianos de base. Y por supuesto, en el Reino Unido, Francia, Austria y en menor media en otros países europeos hay muchos católicos y su Iglesia se sostiene allí perfectamente sin ayuda del Estado.

Pero una cosa son las tesis sociológicas y otra los hechos irrefutables. De lo que no hay duda es que hay más corrupción en países con religión católica que en países con religión protestante.

Ahora lo que habría que debatir es ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿La religión promueve la corrupción o ciertas religiones arraigan mejor en países con unas lógicas culturales previas?

Food for your thoughts, que dicen los ingleses. Yo ahí lo dejo.

2 comments for “Peca que luego Dios te perdona

  1. nekane
    2 abril, 2014 at 09:47

    La religión es lo que ha mantenido las masas oprimidas, asustadas, temerosas, reprimidas de ir contra los onnipotentes, el protestantismo fue una “modernidad” y como tal con algunas mejoras, pero todas las religiones son dañinas, que te impongan algo es dañino, la que primase en el mundo debería ser la filosofía o sea enseñar a nuestros cerebritos a dissernir y razonar por nosotros mismos y de raiz el bien resurgiría y el mal sería más controlable, punto aparte tratar a tantos enfermos que tenemos en la calle sin atención… y al rouco varela que le dejen la vestimenta del culto que le queda muy bien y predique para sí mismo a ver si es capaz de soltarsse esas falacias, que mas dá en el funeral de suarez o en otro, allí estaban los que piensan como él, o no?

  2. Eugenia
    2 abril, 2014 at 12:26

    Estoy realmente cansada de que se asocie continuamente a la Santa Iglesia con actitudes poco éticas. Lucía, deberías saber que, a parte de lo que señala Weber, el capitalismo como sistema tiene sus orígenes en la Italia del siglo XV. Un país que, como sabemos, es católico. Por otra parte, estoy de acuerdo en que en protestantismo “premia” el ánimo de lucro, pero también estigmatiza la pobreza. Para ellos el pobre es pobre por voluntad de Dios. Los católicos en cambio, vemos en el pobre a la imagen de Cristo, que murió por todos nosotros en la cruz.
    Sobre el hecho de hacer unos funerales católicos, Suárez era católico y nuestra familia real lo es. No veo qué daño hace que se celebren unos funerales católicos. A mi me parece bien.
    En tanto a las opiniones de Rouco, así como respetamos la libertad de cátedra debemos respetar la libertad de culto. Este señor dice lo que quiere y quien quiere que le escuche. Es muy fácil manipular atendiendo sólo a una frase

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