PAREJAS DE INTELECTUALES, DIVORCIOS CORDIALES

por VICTOR MANUEL RUIZ NOVEL

Seguro que muchos de nosotros tiene en mente una pareja que, aparte de las miserias y virtudes propias, encarne el ideal conyugal. Puede ser una pareja de conocidos o unos amigos que representen cierto estado de equilibrio amoroso resistente a todas las dificultades. Ese tipo de parejas que, de manera inteligente, decide afrontar los problemas y pasar por encima de una vida real á la facebook, para ser moderadamente feliz a través de las oportunidades de la vida real. Y encima, a esas parejas, Dios ( o la energía, o Vishnu), le otorga, además dos cerebros cultivaditos, que en el contacto con el cerebro de su pareja no hace más que mejorar y mejorar. Y dar arte.

Ese tipo de pareja era para mí, era Agnés Jaoui y Jean Pierre Bacri. Y han partido peras.

Para los que no lo sepáis, Agnés Jaoui y Jean Pierre Bacri, actores franceses de fuste, guionistas multipremiados y directores de cine de raza, habían hecho de su relación un tándem artístico personal con guiones premiados en Cannes, múltiples premios Cesar y nominaciones a los Oscars y una ácida visión de la sociedad contemporánea llena de humor. Películas como “En las mejores familias”, “Como una Imagen” o “El gusto de los otros” lo atestiguan. Desde aquí, recomendadas.

Pues bien, se ve que después del divorcio, amistoso y civilizado, aún tienen tiempo para seguir colaborando en la escritura de guiones, y la última película como directora de ella cuenta con el guión de ambos. Preguntada por esa cuestión, ella en un alarde de normalidad, ha confesado que una cosa era su relación personal y otra muy distinta el aprecio artístico a la visión de su ex pareja. Y ahí siguen, mostrando al mundo como la armonía puede persistir tras el lanzamiento de platos. Una armonía de indudables frutos artísticos dirigidos al público.

Evidentemente, este tipo de finales son reconfortantes para el género humano, teniendo en cuenta la existencia de divorcios tan desagradables como el de Camilo José Cela, o el mismísimo Woody Allen y Mia Farrow. Aunque no todo es rencor y odio tras el amor. El mismísimo Woody Allen con todo, aún mantiene una relación envidiable con Diane Keaton, que lo alaba en público, e incluso ha colaborado con él en el peor momento de su post divorcio con Mia Farrow en su película “Misterioso Asesinato en Manhattan”.Esa Diane Keaton que en su inmensa personalidad no solo nos muestra como llevarse bien con un ex, sino como se puede envejecer de modo delicioso.

Pero toda pareja de artistas es complicada. Y, a veces lo mejor que le puede pasar a estas parejas de intelectuales tan explosivas es separar sus caminos personales, dado el temperamento volcánico de los egos artísticos. Pienso en parejas como Lee Krasner y Jackson Pollock, o Zelda y Scott Fitzgerald. O el mismo Picasso con cualquiera de sus mujeres, a las que dejaba para el arrastre. En esos casos, lo mejor es el “bye bye”, porque el precio de aparecer en la biografía del artista que sobreviva a esa guerra, es una vida de humillación y entrega desagradecida y ¡Qué quieren que les diga! Eso no merece la pena.

Artistas como Alberti tuvieron amantes boticellianas teniendo señoras de la categoría intelectual de Maria Teresa León pasándole apuntes y ayudándolos en sus carreras artísticas, y pretiriendo las suyas propias. Otra época, dirán. Al modo de Asunción Balaguer, cuando decía, bobamente, que Paco Rabal era “muy mujeriego”. Yo espero que a la mujer fecunda y artista no tenga que pasarle como a ella, que para que todo el mundo calibrara su importancia artística tuvo que enviudar de su artista absorbente. Saber parar a tiempo es una cuestión de coraje. Como el que han demostrado mujeres como Ana Belen o Liv Ullmann. Tú en tu sitio, yo en el mío y nuestras carreras parejas pero no invasivas. Y las musas que intercambien cartas.

Hablando de Liv Ullmann, tenemos la última categoría de divorcios intelectuales. Ella, musa y enamorada de Ingmar Bergman durante un breve período, se constituyo en albacea de su vejez y en depositaria encargada de la realización de sus últimos guiones. Una comunión intelectual que quedó como resultado de una relación fecunda, que impregnó su arte pero que casi asfixió su vida. Ella lo vió y eclosionó, lejos de él. No obstante, allí estuvo ella cuando Ingmar Bergman estaba moribundo, con la hija que ambos tuvieron en común. Y eso que Bergman tuvo cinco mujeres. De nuevo, el artista vampiro, como Picasso. Este “nos divorciamos, pero cuídame en la vejez” se puede aplicar a Frida Kahlo y su relación yo-yo con Diego Ribera, entre otros miles de casos.

Así que si os da por ser intelectuales, procurad la creación y la fecundación conjunta de arte hasta donde llegue, no vaya a llegar a los límites de la novela “De todo lo visible y lo invisible”. No todo vale… Ahora si te metes, que sepas que el final puede ser tormentoso. Y si no lo es, olé, olé y olé.

2 comments for “PAREJAS DE INTELECTUALES, DIVORCIOS CORDIALES

  1. Patricia Marin
    15 febrero, 2013 at 14:50

    Esos al final tenian las peras en la misma cesta.Mis padres si que lo hicieron bien llevando su lealtad al infinito despues de 30 años de divorvion siguen siendo complices incluso contra mi.Volveran cuando sean viejitos porque lo que es ,Es.

  2. Victor Ruiz
    17 febrero, 2013 at 19:39

    Qué historia tan bonita. Desde luego si el amor se acaba, lo que mejor riega el cerebro y el corazón es un buen divorcio, y no cien años de rencor…

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