ODIO

 

Por David Hernández

España no tiene remedio. El odio sólo ha servido para generar más odio. La Guerra Civil, G.R.A.P.O., ETA, GAL… Todo ello nos ha llevado a crecer en un país lleno de odio. La transición intentó cerrar algunas heridas, pero solamente lo consiguió de manera superficial.

La democracia no ha sabido educar a nuestra sociedad en la convivencia. Se han dado muchos pasos hacia delante, pero, en ocasiones, la sensación que tenemos es la contraria, la de caminar como los cangrejos. España está volviendo al discurso de fachas y rojos, quizá porque la falta de memoria histórica nos lleva a repetir los errores del pasado. También al odio de vascos y catalanes contra el resto del país, generada por el odio del resto de sus vecinos, cuando no nos damos cuenta que, quizá, más que por un motivo identitario, los deseos de independencia de muchos se deba a no querer vivir en un país de charanga y pandereta.

Este fin de semana hemos asistido a un evento bochornoso en el Camp Nou. Sin embargo, es difícil exigir deportividad y respeto cuando los políticos han utilizado el fútbol como herramienta para entretener a la masa. El famoso pan y circo. Lo que ocurre es que, cuando se acaba el pan, tienen que darnos el doble de circo.

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El espectáculo ha sido bochornoso. Por un lado, pitos al himno nacional e insultos al Rey. Por el otro, insultos y amenazas de muerte a la afición desde cuentas de Twitter. Una demostración de la más pura necedad, de falta de civismo, de ignorancia y de brutalidad. Estas exhibiciones son las que hacen que me avergüence de ser vasco y español. Nos queda mucho por llegar a convertirnos en una sociedad civilizada, como las del norte de Europa. Mientras sigamos alimentando el odio con más odio, continuaremos realizando el recorrido de los cangrejos.

Twitter: @_davidhernandez