No puedes ser la madre perfecta

Las madres siempre tienen dos caras en los cuentos de hadas: la bruja y el hada madrina, la madre maravillosa y la madrastra cruel.El problema es que, como ya he dicho al principio, parece que hoy solo se pone en evidencia la peor cara de las madres.

Cualquier madre, en algún momento de su vida, le ha pegado un berrido a su hijo, o no se ha quedado con él para hacer los deberes, o le ha dejado quedarse viendo la tele hasta las doce, o no se ha mostrado todo lo amable que debería, o ha llorado delante de él. En lugar de culpabilizarnos ¿no sería mejor reconocer de antemano la dificultad que entraña el papel? 

 

Nadie previene a la mujer del cambio y la revolución que supone la maternidad, para su vida, para su pareja, para su trabajo, para su cuerpo. Nadie nos previene de que tendremos que renunciar al bikini estupendo, a las juergas de órdago, a las cenas con velitas y a los viajes de empresa, o que tendremos que pagarlos con liposucciones, canguros y complejo de culpa.

La sociedad nos enseña a ser individualistas y narcisistas y un hijo nos obliga a ser responsables y altruistas. La sociedad nos impone como valores fundamentales la libertad, la juventud y la belleza. El nacimiento de un hijo supone estrías, michelines, cartucheras y adiós para siempre a las noches de marcha. La sociedad cree en el amor romántico, pero la llegada de un hijo suele acabar con la idealización del amor e impone un modelo de pareja que coopere, que colabore, una pareja cómplice, un compañero y no un príncipe azul. Además, el romanticismo poco tiene que ver con manchas de potito en el vestido, sofás manchados de bolígrafo, cocinas destartaladas y en desorden  y noches en vela tratando de calmar a un niño que llora.

Una madre real nada tiene que ver con las madres de las revistas que exhiben su maravilloso cuerpo embutido en un traje Dior talla 38 en un reportaje de seis páginas a todo color en paginas centrales en la que la feliz madre posa, llevando en brazos a su bebé – vestido también de Baby Dior, faltaba más – en su casa maravillosa en la que no hay ni un cenicero fuera de su sitio. La madre real no tiene tiempo de hacerse la manicura ni de retocarse las raíces, ha ganado diez kilos con el embarazo y su casa se parece más a un campo de batalla que a la mansión de la actriz de moda.

Seamos realistas: por mucho que se nos hable de la incorporación de los padres al trabajo del cuidado de los hijos, lo cierto es que en casi todos los casos el hombre delega en la mujer todo lo concerniente al hogar y a la prole. Según una reciente encuesta francesa, el 80 % de los maridos no han puesto nunca una lavadora ni saben cómo funciona el lavavajillas. Como, según una encuesta de Ecobarómetro, los hombres españoles son, tras los griegos, los que menos tareas domésticas asumen, deducimos que en España son el 90% de los varones los que no ponen lavadoras o lavavajillas, no hablemos pues de pasar el aspirador o planchar. Siete de cada diez españoles (el 69,2%) no asume ninguna responsabilidad en las tareas domésticas. Y el 56% (más de la mitad) opina que la mujer debería abandonar el trabajo para dedicarse al cuidado del hogar.

 

En este orden de cosas, la madre española es a la vez  cocinera, asistenta, chofer, animadora, consejera pedagógica, estilista y psicóloga. Su vida se caracteriza por una ausencia total de control y por la imprevisibilidad de su entorno. No es extraño que una gran mayoría estén siempre agotadas y con los nervios a flor de piel. Y, para colmo, la recompensa y el reconocimiento que las madres suelen recibir es nulo o escaso, sobre todo si son amas de casa.

 

De forma que si algo he aprendido yo de mi experiencia de la maternidad lo podría reducir en dos frases:

Renuncia a ser la Madre Perfecta y Fíate de tu Instinto.

 

A partir de ahí, intenta amar a tu hijo o hija tanto como te sea posible.

1 comment for “No puedes ser la madre perfecta

  1. nekane
    11 abril, 2014 at 11:45

    también has metido tópicos Lucía, el cuerpo hay que educarlo para que no desemboque en lo que dices y quedarte con total facilidad en la talla 38, los cuentos representan la realidad de la vida cara A cara B, ser madre por elección ya es una motivación para hacerlo bien o sea, lo bien que sepas, lo bien que puedas, siendo tú misma, claro! asíq ue hay fallos, acierto, errores y muchos besos e medio…
    no hay más en éste mundo al que ninguno de nosotros hemos pedido llegar…

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