Nadie quiere la noche

nadie quiere la noche

Aquí me pilláis porque yo soy devota de la Coixet, así que no seré objetiva. Baste decir que salí llorando a mares de la película.

La historia va de una señora que sale en pos de su marido, que se ha ido de expedición al Polo. La señora es una arrogante y una soberbia de tomo y lomo y se da unos aires de grandeza dignos de la Reina de Inglaterra. Pero la naturaleza se encargará de bajarle los humos y darle una lección.  Es una historia sobre cómo el hombre no puede imponerse a la naturaleza. Y  también es una historia de amor que no tiene nada de convencional. Una historia de amor sin sexo ni besos. La historia de dos mujeres. Una, nativa de Park Avenue (Nueva York), sofisticada y tenaz; la otra, nativa inuit (esquimal) prosaica, dura, sin maíces.  Una civilizada; la otra, la salvaje. O al revés. Quizá la presunta salvaje sea en realidad la más civilizada.

 

¿Qué entendemos, en realidad, por ser civilizados? ¿ Hasta que punto la cultura occidental es menos civilizada que otras, en el sentido de que es menos respetuosa, menos humilde y menos conectada con otros? . Porque «civilizado» etimológicamente viene del adjetivo “civil” ( sociedad) y del sufijo flexivo “izar” ( izare- > convertir en) . Es decir, civilizar es » convertir en sociable»
 
Y en el principio de esta película la señora Perry no es sociable, más bien al contrario. Es asocial desde el momento en que desprecia a los que no son como ella.
 
La señora Perry debe liberarse del peso de la «civilización» y entregarse a la naturaleza, entender otro concepto de ser civilizado, para, de paso, entender un poco mejor su propia vida.
Del encontronazo de esos dos mundos tan diferentes, de esa dos mujeres con valores y sentimientos tan dispares, surge esa maravillosa película que es Nadie quiere la noche. Un canto a la naturaleza y a liberación, a la búsqueda del verdadero yo. El verdadero yo que nos convierte en humanos, desde el momento en que nos pone en contacto con otros seres humanos, por muy diferentes que sean a nosotros,

Es una película increíble, y no entiendo por qué no ha tenido más éxito porque es muy comercial. Quizá el mundo de la Coixet es solo para personas muy particulares que compartimos con ella una visión poética de la vida. O quizá la explicación sea mucho más prosaica. El lanzamiento de la película coincidió con el de Ocho apellidos catalanes,  y los exhibidores prefirieron no arriesgarse y programar la película más fácil.

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