Mi música, mis emociones y mis mensajes mañaneros…

 

Desde hace exactamente un mes me envía una canción cada mañana. Ayer, más o menos enfadado, pero no mucho  – él nunca se enfada, o al menos nunca lo ha hecho en mi presencia- me pregunta por qué no respondo  a las canciones con comentarios. Dudé mucho en si decirle o no la verdad, y al final me lancé:

–          Porque creía que se las enviabas a varias mujeres a la vez

Me miró con los ojos ( muy azules) desmesurados y me tocó explicarle que hace años tuve un conato de historia con un hombre que me enviaba cada mañana un “ buenos días princesa” acompañado de una foto. Y que más tarde descubrí que  nos enviaba el mismo SMS cada mañana a seis mujeres a la vez. Una de ellas tenía un Iphone ( un aparato muy novedoso en aquella época) y el teléfono “se chivó” de que el mensaje recibido  había sido enviado a seis números diferentes. Y  esa mujer se tomó el trabajo de llamarnos a las otras cinco…

Más tarde he descubierto que esa táctica de enviar el mismo mensaje o las mismas fotos a una lista de destinatarias es bastante común. Creo que ya conté una vez la historia del tipo que me envío una serie de fotos de zapatos carísimos preguntándome cual me gustaba más pues estaba pensando en comprarme unos… y olvidando que yo casi nunca llevo tacones, mucho menos de aguja, y que desde luego, él no me había visto en tacones jamás dado que yo soy un poquito más alta que él.

En fin, mi amigo el de los ojos azules se sintió muy ofendido de que pensara eso de él y me dio que subir cada canción para enviarla le llevaba varios minutos, y que si tuviera que hacerlo cada mañana con varias personas, llegaría tarde al trabajo.

–          Te las envío – me dijo- porque son las canciones que pongo cada mañana cuando me despierto. Las voy eligiendo según mi estado de ánimo, y quería compartir mi estado de ánimo contigo

 

La verdad es que la explicación suena preciosa. Pero he de aclarar a quien me lea que este hombre y yo jamás nos hemos acostado juntos, y ni siquiera nos hemos besado, y  ni siquiera somos amigos de toda la vida.  Puedo suponer que es un sistema de cortejo o puedo suponer que está como una cabra. Lo importante en cualquier caso de la historia es que es cierto que la música transmite mejor un estado de ánimo que cualquier poema o mensaje largo que te puedan enviar.

 

Por cierto, ésta es la canción que me ha enviado hoy

 

 

Sí, es un hombre con muy buen gusto.

Toda esta larga introducción viene para explicar por qué voy al Low Festival.

Es una cuestión emocional.

En primer lugar no conozco a todas las bandas que van. A muchas sí. A muchas ya las he visto en directo antes. De otras no he escuchado hablar jamás. Y no, no voy a hacer eso que hacen los modernos de hacer una lista de todos los grupos y luego irme a myspace o a youtube a escuchar todos sus discos.

¿Por qué?

Porque a diferencia de otra gente, a mí me gusta mucho el factor sorpresa. No necesito  haber escuchado una canción con anterioridad para poder reconocerla en el concierto y tararear el estribillo. Estudié varios años de solfeo de pequeñita y si bien no tengo oído absoluto sí que tengo un oído muy bueno

El oído absoluto se refiere a la habilidad de identificar una nota por su nombre sin la ayuda de una nota referencial, o ser capaz de producir exactamente una nota solicitada) sin ninguna referencia. Esta capacidad está relacionada con la memoria auditiva (la capacidad de recordar ciertos sonidos).

Y sí que tengo una memoria auditiva excepcional. Me basta con escuchar un tema o una sola vez para ser capaz de volverlo a cantar nota por nota sin mayor problema. Es más, a veces me basta con escuchar el principio de una canción para ser capaz de predecir con cierta exactitud más o  menos hacia donde avanzará.  Por esa razón no me hace falta haber escuchado la música de un grupo antes de verlos para poder disfrutar un concierto.  Y hay algo que me gusta muchísimo, que es escuchar por primera vez, sin referencia ninguna, a un artista o un grupo. El placer del descubrimiento absoluto. Es lo que me pasó con Cecile mac Lorin, que sin duda es el concierto que más me ha gustado de este año. Quizá no me hubiera gustado tanto si conociera todos los  temas

 

 

Me crié escuchando música. Mi madre canta y toca el piano y escuchaba sobre todo jazz, soul y clásica. Uno de mis hermanos dirige una compañía discográfica, el otro toca la batería en un grupo.  Se pasaban el día con el tocadiscos puesto.  Traían los discos de Londres en una época en la que, por ejemplo, Don Mc Lean estaba censurado en España.   ( ahora resulta difícil entender que se censuró por una frase como esta And the three men I admire the most The Father, Son and the Holy Ghost They caught the last train for the coast The day the music died,   pero fue así) Empecé a salir con uno de los guitarristas más importantes de España, que ha tocado la guitarra en los discos de todos los grupos de pop español, a los dieciséis años. He salido con músicos de rock, de pop, de jazz y de electrónica. Puedo llegar a un mí sobreagudo, sé cantar, sé escribir y leer sobre partitura. Etcétera, etcétera, etcétera.

Es decir, no soy música pero se supone que “sé de música”

Pero lo que la gente en general entiende por “saber de música” se refiere más bien a que hay un moderno con gafapasta que te puede reconocer el nombre de un grupo escandinavo desconocido, o de veinticindo grupos escandinavos desconocidos,  y que te puede dar el año de publicación del disco, el sello en el que se editó  y el nombre del productor.  Ahora sí, si le preguntas a ese chico que significa, no sé, un ritornello, una anacrusa o una armadura o una  clave de fa, se te quedaría mirando alucinado desde las profundidades de su gafapasta y te odiará  cordialmente.

 

Lo sé porque ya me ha pasado.

Voy a poner un ejemplo

Hallábame yo en el Festival de Vitoria viendo a Chucho Valdés y a mi lado estaba sentado un Crítico Musical. Al cabo de un rato le hago la siguiente pregunta al crítico

–          A ver:  Pregunta de Trivial ¿ Qué es lo que está tocando Chucho?

–          El tema de Calle 54

–          No, hombre, está tocando  un Preludio de Chopin

–          ¿ Y por qué tengo que saber yo que es un Preludio de Chopin?

–          Pues porque eres crítico

–          Eso no me obliga a tener que reconocer a Chopin

–          Vamos a ver, es como si fueras critico de cine y no supieras quien es John Ford

–          Pues si fuera crítico de cine especializado en terror no tendría por qué haber visto a John Ford

 

 

El argumento era tan absurdo que al final lo di por imposible  Pero refleja muy bien la actitud de cierta gente que cree que “sabe de música” cuando lo que sabe es repetir como un loro nombres, temas , fechas de publicación de discos y referencias de productores, pero carecen de la más mínima cultura musical. Y en serio, yo puedo entender que uno no reconozca a Sbelius o a Shostakovich o a Bela Bartok… pero  no reconocer a Chopin me parece un crimen.  La música clásica está en todas partes. En La Naranaja Mecánica suena Purcell, en Apocalipsis Now suena Wagner, en los anuncios de miel suena Vivaldi y en los de colonias suena ópera.  Chucho Valdés toca a Chopin, y numerosos grupos indies y frikipasta incluyen, a veces sabiéndolo, a veces sin saberlo, alusiones clásicas en sus temas. Nada de lo que escuches no se basa en algo que se haya escuchado antes

 

Es por esta razón que yo cuando voy a un festival, de lo que sea, me dejo llevar por le emoción y no por la cabeza. No es mi interés apabullarle a nadie con datos en plan “Pues el disco de Sidonie se grabó  en los estudios Blind Records de Barcelona en julio de 2013, con Santos y Fluren detrás de la mesa de mezclas y es el séptimo del grupo… “ y además cuando me sale un gafapasta con esos rollos me da ganas de decirle algo como “ sí, pero las armonías menores en este tema que está sonando están hechas en escala menor natural, y como la escala menor natural no tiene alteraciones, es decir no tiene ni sostenidos ni bemoles, a veces me resulta excesivamente predecible” Pero claro, no lo digo porque quedaría excesivamente pedante. Nunca más pedante, eso sí, de lo que está quedando el gafapasta de turno..

 

 

 

Por cierto, a mí me gusta mucho Sidonie

 

En cualquier caso yo quería explicar por qué sí me voy al Low Cost es por una cuestión puramente emocional… Pero ya tendré que contarlo mañana

1 comment for “Mi música, mis emociones y mis mensajes mañaneros…

  1. 23 julio, 2014 at 23:50

    Es una historia bonita, lo malo de estas cosas es que crean adicción, el día que no te mande una canción… lo echarás de menos y lo más probable es que tu le mandes una y… quien sabe
    besos te leo siempre que puedo

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