Me llamé Angel y soy chapero

 

Soy chapero y, aunque ya no ejerzo, en mi corazón siempre seré chapero. De la misma manera que el alcóholico siempre será alcohólico aunque no beba.

Me metí en esto porque necesitaba dinero… Bueno, ésa es la excusa. Tenía un trabajo. Vivía en una habitación compartida. No pasaba hambre. Pero no podía pagarme lujos como irme de copas por Chueca, meterme rayas o comprarme unas RayBan.

Así que rectifico: Empecé en esto porque me quería muy poco a mí mismo.

No fue una decisión al límite. No fue la única salida. Pero fue la que decidí

Yo pensaba que no sería un problema venderme a un desconocido. Aún no sabía que el peligro no residía en los demás sino en mí mismo.

Para vuestra sorpresa, mi primer cliente estaba mucho más bueno que yo. Era más mayor que yo, pero se había trabajado el cuerpo mucho. Realmente no entendí por qué un tipo así quería pagar por sexo. Disfruté a muerte.

Pero no todos eran así de guapos. La mayoría no lo eran.  Empecé a tener clientes habituales, y un día descubrí con uno que la noche se podía estirar mucho más, que mi polla se podía estirar mucho más, que la mentira se podía estirar mucho más. Polvos de sexo, polvos de química, rayas paralelas,  pastillas.

El problema de las drogas es que te hacen olvidar muchas cosas. Te hacen olvidar que no quieres estar allí, te hacen olvidar que te sientes sucio follando por dinero, pero también te hacen olvidar, a veces, ponerte un condón.

Soy chapero, ya no ejerzo pero me sigo sintiendo chapero,  y creo que lo seré toda la vida.  Soy chapero y, aunque ya no ejerzo, en mi corazón siempre seré chapero.

Fui y soy un anuncio clasificado de los que aparecen en la prensa diaria. Ángel. 24 horas. Completo. 60 euros media hora y 90 una hora. Hotel y Domicilio.

Soy chapero. Qué liberación poder  escribirlo. Contar lo que hice.  Las cosas más importantes son las más difíciles de contar. La verdad es dolorosa e insoportable, y las palabras nunca son suficientes.  La verdad es dolor, nostalgia de otra vida, soledad de barco naufragado en un mar sin estrellas. La verdad desnuda podría romper el silencio.

No me siento orgulloso de lo que hice pero  tampoco me siento orgulloso de lo que me da de comer ahora. Me he prostituido en otro tipo de trabajos.

Mi nombre de guerra fue Ángel. Un sueño sin faroles, un lubricante de olvido, y  mi dignidad y mi identidad aplastadas por un nombre. Es un nombre muy recurrente, funciona muy bien como reclamo, y además de ser muy simbólico siempre te asegura un lugar destacado en la página del periódico. Al principio de los clasificados, junto a Adrián, Alejandro, Álvaro o Andrea, la B de Benjamín, Berto o Bruno, la C de Carlos o César. Era hermoso saberte con un nombre que ya me duele ahora entre los labios, me sangra entre los labios.  Sin embargo, cuando pienso en mi nombre, es lo que hice lo que  le da a la palabra color, aroma, vida, morbo, dolor. ¿Qué sería mi nombre sin mi historia? Igual que la palabra rosa sin la rosa

Después, tuve más nombres.  Nombres que eran un grito en el silencio de lo que no podía decirse. Pero ¿ qué dicen de mi trabajo mis nombres? ¿ se conoce a un gallo por la cresta guerrera de su nombre, gallo? Y cada nombre, como un zarzal de letras, penetraba en mi sangre, cada nombre crecía conmigo, me penetraba en la sangre, iba prendiendo garfios en mi cuerpo, se enredaba en mis vísceras, dejaba marca, ciatrizaba y se abría. Cada nombre lo decía todo de mí, lo que hacía, y cada nombre no decía nada, pues fuera de allí yo no usaba ese nombre y ese otro no era yo.

Me llamé ángel sobre todo. Ahora tengo otro nombre, me prostituyo de otras maneras.

Pero en mi corazón siempre seré chapero.

 

DESNUDAS004

 

 

escrito por Angel