MARILIA

“Casi me rindo”

 Marilia 1

Por David Hernández – Fotografías: D.H. y Eloy Molanes

Es una tarde gris. Llueve. A través del cristal, se divisan personas que se cruzan, que caminan a paso acelerado. Un arcoíris de paraguas, chubasqueros y abrigos, de personas atrevidas sin nada que les proteja de la lluvia, que corren calle arriba o calle abajo. El interior de una cafetería de paredes blancas, sillas y mesas recicladas, adornadas con elementos florales, y música jazz parece el mejor refugio.

Un café, un té y dos pedazos de tarta. Los mejores ingredientes para acompañar una afable conversación en esta tarde invernal. Me acompaña Marilia. Aquella muchacha morena, llena de inocencia, que compuso la banda sonora de una etapa de la vida de muchos españoles cuando formaba parte de Ella Baila Sola, ha crecido. Tras diez años alejada de los escenarios, acaba de publicar un nuevo trabajo discográfico en solitario, ‘Subir una montaña’.

Marilia & David

– ¿Qué te llevó a alejarte de la música?

– Alejarme de estar frente al público, porque, como oyente, necesito música. Empecé a escribir canciones con 11 años y ya antes me gustaba escribir poemas. –comenta, con su sonrisa innata, y con un tono pausado que te lleva a no querer dejar de escucharla. – Siempre me han gustado la escritura y la música. Durante todo este tiempo, he seguido consumiendo música y escribiendo. Lo que no he hecho ha sido mostrarlo al público. Es verdad que he hecho algunas colaboraciones, pero no había hecho un proyecto personal hasta ahora desde mi anterior trabajo en equipo.

– ¿Por qué has decidido volver?

El motor ha sido querer compartir la música que estaba escribiendo y las ganas acumuladas de compartir esas ideas que han ido creciendo y que no hubiera podido concretar hace 10 años ni hace 5.

– Lo dejaste en el momento en el que todo era mucho más fácil. Las grandes discográficas apostaban por los artistas, había muchísima promoción, existían programas de información musical… Y, ahora, todo es diferente.

Yo he optado por la autoedición y por llevar las riendas del proyecto tanto musicalmente como en todo lo demás. Eso supone empezar de cero. Es un camino para aprender, es subir una montaña, como el título del disco. Para realizar ese trabajo hay muchas vías, pero para mí ha sido una elección hacerlo así. Sé que es una época difícil, no sólo para la música, pero con ilusión salen los proyectos.

– ¿Y tú, en qué has cambiado?

– Creo que sigo siendo la misma persona, y lo que he hecho ha sido crecer y evolucionar. No sé cuánto, no sé cómo de bien, pero sí me siento satisfecha y hay cosas que veo ahora con más claridad y otras que no, porque a lo largo de la vida vas cambiando de puntos de vista y de prioridades y te van preocupando unas cosas más que otras. En eso sí siento que estoy evolucionando y aprendiendo como cualquier otra persona.

– Ahora, con tu primer álbum en solitario entre las manos. ¿Qué es lo que más echas de menos de aquellos años?

– Me hubiera gustado que la evolución hubiera llevado a tener más sitios donde tocar y hubiese más facilidades para emprendedores, pero en todos los ámbitos, ya que las cosas en vez de ir hacia facilitarnos la existencia, entre impuestos y obstáculos, no está siendo más sencillo. Echo de menos que no haya ido por otro camino y que ahora no resulte más sencillo vivir de algo en lo que estás poniendo el alma y que puede unirnos a mucha gente. Quizá, echo de menos, más que de esa época, de la evolución de allí aquí, que no hayamos evolucionado hacia un mayor acceso a la cultura y más facilidad para vivir nuestras vidas con calidad y no estar tan agobiados como estamos la sociedad entera.

– ¿Qué es lo que más valoras del trabajo que ha supuesto este disco?

– Es un proyecto valiente por el momento en el que sale y por lo personal de las letras. Me comprometí a ser fiel a eso. Es un disco que mira hacia delante y eso me parece muy positivo. Es presente, pero es también presente y futuro, y, en todo caso, el pasado también está con cariño y con un punto de vista positivo para seguir adelante.

A Marilia le inspira la vida, la suya y la de la gente que le importa. “Lo que me pasa por dentro, mi forma de vez lo que me rodea, lo que sienten los demás y lo que siento yo,” explica. Parece sencillo, pero le lleva mucho tiempo. Va recogiendo ideas y escribiendo, rellenando cuadernos. “Tengo muchísimos cuadernos,” confiesa. “Algunas canciones salen rápido y muy claras, pero hay otras que me llevan más tiempo.” Para estar relajada y concentrarse, sólo necesita “un espacio vacío y tiempo para poder dedicarle muchas horas.” Pero no siempre uno está inspirado. “Hay veces que no sale en nada. La hoja en blanco.” En esos momentos, comenta que lo mejor es hacer un parón, desconectar, para después volver más fresca. “Lo que más me relaja es el mar, si tengo la suerte de estar cerca. En Madrid, lo que más me relaja es un paseo por el Retiro,” se sincera.

En sus canciones, pone el alma. Sus sentimientos. Las cosas que le preocupan. Amor, desamor, historias cotidianas…

Marilia 2– Entre el amor y el desamor, queda un hueco para las reivindicaciones.

– Para mí no ha sido reivindicación sino algo natural. Querer contar algo que está ocurriendo y te salga una historia. Son cosas sociales que nos ocurren a todos. Era lo que me movía y lo que me llevaba a escribir, y las canciones que he elegido son las que realmente me movían.

–  “Señoras que preguntan para cuando un novio si te ven sola…” Podría ser un grupo de Facebook.

– ¡Totalmente! Debería ser surrealista y es algo muy de España y muy normal. La influencia de lo que te rodea es inevitable al escribir.

Hace años, ya nos dejaste claro que no querías ser una mujer florero.

– ¡Cierto!

– Lo demuestras trabajando mucho y regresando al panorama musical en uno de los momento más difíciles para la cultura por culpa de ciertas acciones políticas.

– ¿Imaginas no haber podido cantar en el parque del Retiro sin haber pasado un casting para el Ayuntamiento cuando tenías 20 años?

– No me lo imagino. –señala con cara de preocupación. – A mí me costó muchísimo cantar en el Retiro. Era un paso de componer en casa y tocar con los amigos. Y fue necesario, porque era muy diferente cantar de cara al público. Fue una experiencia preciosa y hubiera sido un poco triste tener que solicitar un permiso. No sé… Realmente no me lo había planteado, pero hubiera sido un camino distinto. Me parece surrealista.

– ¿Hubieras podido alcanzar el éxito de no haber salido a cantar a la calle?

– No sé… -comenta pensativa. – Tocando en el Retiro, nos hicimos amigas de un chico que también solía cantar mucho por allí. Le habló de nosotras a un productor y, luego, él vino a vernos a un bar en el que tocábamos los domingos por la tarde, donde todo el mundo podía tocar. Nos conocimos en la calle y, ahora mismo, no hubiera podido ocurrir porque, para empezar, no hubiéramos sacado ni para pagar la multa. Igual no hubiéramos estado ahí.

– ¿Cómo ves el futuro de la música con obstáculos como la prohibición de regalar tu arte en la calle o la subida del IVA al 21% de discos y conciertos?

– Nada nos ayuda a estar tranquilos y a vivir mejor. Es una tensión el tener ideas y ver que hay tantos obstáculos. Una cosa es que no te den ayudas y otra es que te pongan la zancadilla. Es desalentador, pero no nos van a parar. El arte va a sobrevivir a ello, pero, desafortunadamente, habrá muchos teatros y mucho gente que no va a poder. Ojalá se pudiera solucionar, porque lo que estamos viviendo es el principio de muchos problemas que vienen.

– ¿Por eso estuviste a punto de rendirte?

– La vida sin altibajos es imposible. Creo que para vivir todo lo maravilloso que es, también hay que aceptar que hay momentos que no lo son tanto. Esa canción la escribí como homenaje a esos momentos en los que uno tiene que recordar “¡Uh, casi me rindo! ¡Pero no!” Hay épocas de tu vida y hay veces en los que te lo tienes que decir bastante. Yo me pido perdón por dudar, porque es inevitable dudar, y me quedan muchas veces para dudar. Pero creo que lo bonito es levantarse. Nos tenemos que caer todos, pero aprender a levantarse es lo difícil. Ahí aprendes de la vida y los disfrutas más.

– Ahora vuelves a perseguir tu sueño. ¿Cuál es el camino que te gustaría recorrer?

– El que estoy haciendo. ¡Ojalá pueda seguir haciéndolo! ¡Ojalá la gente elija que yo pueda seguir tocando! Porque, sin nadie que te escuche, este trabajo no se puede hacer. Tiene que haber alguien a quien le apetezca escucharte, ir a verte en directo, comprar discos… Con que a alguien le pueda llegar, ya vale la pena todo el esfuerzo hecho y toda la ilusión puesta.

Twitter: @_davidhernandez

El jueves 19 de diciembre, a las 21.00, MARILIA ofrecerá un concierto. Sala EL INTRUSO. C/ Augusto Figueroa, 3. Madrid. (Entrada anticipada 7 €. En taquilla, 9€)

1 comment for “MARILIA

  1. LUCIA MCWEENY
    16 diciembre, 2013 at 10:38

    Bravo por Marilia!! Y gracias a David por esta estupenda entrevista.

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