MARAVILLA Y GLORIA: ¡EELS VUELVEN!

Tipo prolífico y constante, se llama Mark Oliver Everett, se le conoce simplemente por E, o Mr. E, y es el hijo de un reputado físico cuántico (Hugh Everett III, el impulsor de la teoría de los universos paralelos); también es escritor ocasional, un bicho raro  y, sobre todo, cantante, compositor, alma y razón de ser de Eels, una de las bandas más interesantes de los últimos quince años.

Mr. E se pone sus mejores galas para Allegra Mag

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Y con Eels nos acaba de entregar un nuevo disco, con el “humilde” (siempre hay ironía en los textos de E) título de “Wonderful, Glorious” (maravilloso, glorioso…, es la traducción del título, el disco en sí no llega a tanto). Desde luego, eso es una excelente noticia, no sólo por la nueva colección de canciones, también porque con la excusa, se acerca a nuestros escenarios a finales de este mes de abril (el 27 en Barcelona; el 28 en Madrid).

portada

Tras la explosión de creatividad de 2010, cuando publicó tres LPs casi seguidos, para facturar esta nueva entrega, la décima de su discografía, parece habérselo tomado con algo más de calma. Y eso se traslada en cierto modo al propio contenido musical. “Wonderful, Glorious” mantiene las señas de identidad de Eels, esa aparente sencillez en la construcción de los temas que a menudo esconde melodías y fraseos adictivos, combinación de instrumentación clásica con electrónica sin remordimientos, y un predominio de los medios tiempos. Pero esta vez no proliferan sus repentinas explosiones de rabia o angustia y, siendo un poco crueles, nos queda la sensación de que con este E más espontáneo, aseado, ecléctico y, en última instancia, menos deprimido, hemos perdido algo.

Arranca eficaz el disco, con esa “Bombs Away” marca de la casa, pero de repente parece que se nos dispersa, que no nos aporta el mismo enganche que en obras anteriores. Igual es que se nos está reservando, porque hacia mitad del disco consigue darnos lo mejor de esta sesión gracias a “The Turnaround” y, en menor medida, “New Alphabet”. Pero a partir de ahí tampoco brilla, nos recuerda demasiado a fórmulas pasadas pero con menos mordiente. Al menos, el cierre con la canción que da título al LP es curioso, original y muy apañado.

 
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No, no parece que este disco vaya a figurar entre las mejores obras de Eels, pero no deja de ser una agradable nueva colección de temas a añadir a su ya notablemente nutrido cancionero, repartido por, al fin y al cabo, excelentes obras como “Electro-Shock Bues” (1998), “Souljacker” (2001), “Blinking Lights and Other Revelations” (2005) u “Hombre Lobo” (2009) que han ido convirtiendo a este “nerd” con apariencia de ídolo de gafapatas en un muy válido referente del pop-rock de última generación, capaz de ganarse el respeto e interés de gente como Tom Waits, Tori Amos, Peter Buck, John Parish o Fiona Apple entre muchos otros. Un amplio repertorio que es una garantía para esos directos que tendremos la oportunidad de presenciar. Merecerá la pena.

 

Gonzalo G. Chasco

gonzalogchasco@gmail.com