Lo que no se dice

Seguro que tú también has pensado alguna vez en suicidarte. Seguro. Alguna vez. Todos lo hemos pensado. Algunos lo pensamos más y a otros pocas veces se les ha pasado por la cabeza. Pero es así. Me explicó un psicólogo que una de las preguntas trampas en muchos test es la de “¿alguna vez ha pensado usted en el suicidio?”. Si el testado responde que no, miente. Y ya sabemos que el resto de las respuestas del test no son fiables.

 

¿Usted ha pensado alguna vez en el suicidio? Yo sí. Pero nunca podré. Y eso también es una carencia. Porque yo tengo todo el cuadro mental y moral del suicida, menos la fuerza que se precisa para meterse un tiro en la sien. Tal vez el secreto resida en que mi cerebro tiene algunas necesidades propias del corazón, y mi corazón algunas exquisiteces propias del cerebro.

La tregua – Mario Benedetti.  

 

La última vez que pensé en suicidarme, y lo pensé muy en serio, la ventana estaba abierta. Y la tentación era fácil: saltar.  Pero mi hija estaba durmiendo en la habitación de al lado y mi sentido de la responsabilidad es muy grande. Yo tengo todo el cuadro mental y moral del suicida, pero me falta el egoísmo necesario. En realidad, sería mucho más fácil suicidarse que seguir viviendo. Sobre todo para personas como yo que no creen que en el más allá haya un infierno en el que tengamos que pagar por nada. El infierno está aquí.

 

Y así, poco a poco, comenzó mi recuperación. La parte negativa está aun muy presente de manera muy intensa. Los mensajes humillantes que aprendí de ser odiado y sobre mi cuerpo llevarán su tiempo y ayuda superar. He echado un vistazo a la manera en que mi familia me ha influido. Como me enseñaron, me programaron y condicionaron mediante la manera en la que me trataron.

Crecer es un proceso doloroso que lleva su tiempo, pero también tengo mucha esperanza, porque sé que por fin he encontrado una manera mejor y más sana de vivir. Tenía que decidir cambiar, confiar y arriesgar. También tuve que aprender que hay un poder superior al que tengo acceso. He aprendido que no tengo que ser un mártir, una víctima, ni complaciente con los demás, o un minusválido emocional para conseguir lo que necesito de la gente. Despacio, poco a poco, estoy aprendiendo a cuidar de mi mismo, a quererme a mi mismo, a reconocer que soy importante y que merezco la pena. Poco a poco estoy aprendiendo que no tengo que herir a nadie ni hacerme daño a mi mismo para tener una relación con otra persona. Es un verdadero comienzo.

ABUSED BOYS, THE NEGLECTED VICTIMS OF SEXUAL ABUSE de Mic Hunter. ( traducido por Santiago Samaniego)

 

La psicología moderna cree que todo es superable, que con esfuerzo y tesón y voluntad y paciencia uno olvida y se recupera.  En eso he creído yo toda la vida y por eso seguía adelante. Cuando era joven creía en ello porque al fin y al cabo me quedaba toda la vida por delante así que tenía esperanza y confianza. El pasado se olvidaría, se superaría. Pero el tiempo me ha demostrado que el pasado está siempre ahí, siempre. No se borra.

 

He dicho que escribiría ciertas cosas, y las escribiré. Voy a llegar hasta el final, ya verán. Comprenderán como me volví loca, espero. Y si esto no basta escribiré más libros. Muchos más. Y al final todos los lectores habrán comprendido. Quizás me ocupe hasta mi muerte, pero al final todos ustedes habrán comprendido cómo me volví loca. Todos. Se lo prometo, es una promesa. La cumpliré.”

El incesto” de Christine Angot.

Pero lo que más miedo me da en realidad es esta frase:

“No se ama a las personas que han sufrido, se las compadece”

Porque a veces tengo auténtico terror a haberme quedado al otro lado de la línea.

——————

El pasado está ahí, siempre, agazapado

En una retrospectiva ( ese es el nombre técnico) regresan de pronto todos los sentimientos y emociones del pasado, y regresan porque hay un estímulo que los convoca, como una llamada, que los hace aparecer ante tus ojos como si se tratara de un hechizo. Las imágenes siempre están ahí, archivadas en el disco duro de tu mente, Y me he dado cuenta de que el alcohol las convoca.

El dolor, el luto. Por haber perdido la inocencia, la seguridad, la confianza, la capacidad de escoger tu propia vida. Está siempre ahí. Y lo peor es no poderlo expresar en alto, no poder contarlo.

La rabia. Las rabia que no has podido expresar nunca.

El miedo. El miedo que te va a acompañar siempre. La culpabilidad, la vergüenza, la desconfianza. La rabia, la rabia, la rabia.,

Este texto no deja de ser un mensaje en una botella esperando que alguien lo entienda.

 

5 comments for “Lo que no se dice

  1. Encarni
    21 septiembre, 2014 at 22:31

    No sé si entiendo el mensaje que quieres transmitir, lo que sí que es cierto es que tus palabras me transportan a sentimientos y heridas que aparecen de manera intermitente en mi interior. Sé lo que es sentir que de repente un olor, una llamada, una foto te evoque al pasado, a sentir heridas que creía ya cicatrizadas y que intuyo que permanecerán en mi toda la vida. Y, sí, Lucía, lo que más duele, lo peor de todo, es no poder contarlo.

  2. CARMELA
    22 septiembre, 2014 at 01:00

    ¡Menuda chorrada! Los psicólogos se creen que lo saben todo de todo el mundo. Yo nunca he pensado en el suicidio y si alguna vez tuviera que hacer un test y pensaran que estaba mintiendo, el problema lo tendrían ellos que por partir de premisas preconcebidas nunca podrían interpretar correctamente el resto.

    Será por algo que nunca he ido a un psicólogo ni los recomiendo ni me parece que sirvan para nada.

  3. Yanira
    22 septiembre, 2014 at 10:40

    Lo entiendo. Lo comprendo.

    Y también creo que te queda mucho camino por recorrer, por “abrazarlo” (sí, también hay que abrazar las sombras y los cuartos oscuros, que no son sino el reverso de la luz y la dicha).

    If you need help, just ask

  4. Marta
    25 septiembre, 2014 at 15:59

    Me he encontrado tu mensaje navegando por estos mares. Me siento tan identificada… por supuesto que lo entiendo, cualquier persona que haya sufrido abuso/maltrato de cualquier tipo en su infancia, en mayor o menor medida, lo entiende. Yo no estoy loca, sólo soy una superviviente, que lucha cada día, cada hora, minuto y segundo por mantenerse erguida y seguir adelante; unos días es fácil, otros días las heridas escuecen, duelen y atormentan; pero ahí sigo, adelante, un paso después de otro, esperando ver donde me llevan. Gracias por tus palabras, me han hecho sentir un poco acompañada.

  5. marta
    25 septiembre, 2014 at 17:09

    Me he encontrado tu mensaje navegando por estos mares. Me siento tan identificada… por supuesto que lo entiendo, cualquier persona que haya sufrido abuso/maltrato de cualquier tipo en su infancia, en mayor o menor medida, lo entiende. Yo no estoy loca, sólo soy una superviviente, que lucha cada día, cada hora, minuto y segundo por mantenerse erguida y seguir adelante; unos días es fácil, otros días las heridas escuecen, duelen y atormentan; pero ahí sigo, adelante, un paso después de otro, esperando ver donde me llevan. Gracias por tus palabras, me han hecho sentir un poco acompañada.

Comments are closed.