Las otras víctimas

En un estudio actual  (Características de las madres maltratadas y adaptación psicosocial de sus hijas e hijos, de M.V. Alcántara, S. Hernández y  C. López-Soler del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca en Murcia) se muestra cómo la violencia de género afecta a los hijos e hijas de mujeres maltratadas. Sin necesidad de que ellos hayan sido víctimas también, simplemente con haber presenciado este maltrato. Es algo que se puede intuir, pero digamos que cuando ves los datos lo ves más claro, ves cómo sí que afecta y ves en qué aspectos concretos.

La violencia de género es un problema muy importante en nuestra sociedad. Que no está erradicado. Y que quizás hay gente que puede llegar a pensar que esto era un problema de antes y que ahora no existe. Y no es así. Y hoy, en el Día Internacional contra la Violencia de Género, desde la sección de niños, queremos centrarnos también en cómo ellos también son víctimas, directa o indirectamente de esta violencia. Y también de cómo la infancia es el momento adecuado para prevenirla.

En el estudio participaron 120 hijos de mujeres que habían sido víctimas de violencia de género y se pretendía analizar si existía en ellos sintomatología clínica. Para ello se usaron cuestionarios que medían aspectos como la ansiedad, depresión, ira o adaptación social.

¿cuáles fueron los resultados? Los que ya podríamos suponer, pero que viéndolos en casos concretos, a nadie la podría quedar duda ya de que se ven afectados por ello. Los menores tenían tasas de prevalencia altas en aspectos como retraimiento social, ansiedad y depresión. Y los casos en que se encontraban peor coincidían con haber presenciado directamente el maltrato o haber sufrido negligencia física por parte del padre.

También había diferencias entre niños y niñas: ellos presentaban mayoritariamente másproblemas externalizantes (conductas disruptivas, inadaptación social y escolar), mientras que ellas tendían a presentar problemas interiorizantes como ansiedad, depresión, quejas somáticas e inadaptación personal.

Es decir, los hijos de mujeres que han sufrido violencia de género, tenderían más a mostrar problemas hacia el exterior, a tener comportamientos negativos hacia fuera, mientras que las hijas tendrían más problemas de pensamiento, no lo sacarían fuera.

La verdad es que es algo muy triste. No solo afecta a la mujer, sino que las víctimas son también los hijos, aunque no hayan sufrido directamente el maltrato. Las heridas que se quedan dentro son malas, y aparecen en forma de problema como se ha probado en este estudio. Por tanto el trabajo también se tiene que dar con estos niños.

En este sentido, la Asociación Vínculos Infantiles de Alicante ha detectado también que los hijos de las víctimas son un segundo colectivo de afectados por el maltrato y que a estos no se les presta la suficiente atención. Ellos destacan síntomas como Rabia, problemas del sueño, estrés, miedo, angustia, trastornos alimentarios, fracaso escolar y aislamiento social. Es por ello que cuentan con un programa de atención a estos menores. Se pretende trabajar con las emociones, non para que desaparezcan sus recuerdos, sino para que disminuir la intensidad de este dolor.

También pretenden que los niños “desaprendan el modelo de familia en el que han crecido”.Esto último es muy importante si queremos que no lo repitan en el futuro. Esto debería ser prioritario también en las escuelas. Para todos los alumnos en general. El ser educados en la igualdad, en el respeto y en los adecuados roles en la familia, no roles de sumisión por parte de la mujer y de dominancia por parte del hombre.

Por ello, los programas que comiencen desde la educación infantil, no basados en la violencia de género (esto se comenzará a trabajar desde etapas superiores), pero sí basados en la igualdad de oportunidades para ambos sexos, serán beneficiosos para erradicar este gran problema.

Todos los recursos que busquemos serán positivos, tanto cuentos o vídeos para niños pequeños, como programas de prevención de violencia de género para adolescentes. En estas página web encontramos recursos muy buenos. Solo quedaría el ponerlos en práctica y, no solo eso, sino tener en cuenta aspectos tan importantes como el lenguaje para que la igualdad ocurra realmente. No olvidemos que somos el modelo a seguir por nuestros niños, cualquier palabra o expresión sexista que empleemos, la podrán usar también.

Nuestro pequeño grano de arena será importante. Puede que pensemos que queda mucho por hacer, que no se va a cambiar la sociedad de un día para otro, que educando a los niños en la igualdad no hará que haya familias que sigan teniendo un modelo distinto en casa. Lo sé. Pero por eso tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos. Y de verdad, que el secreto de todo está en la infancia.

http://www.educandoenigualdad.com/

http://www.educacionenvalores.org/spip.php?mot25

La Asociación Vínculos Infantiles ha promovido una campaña de comunicación contra la violencia de género, “Yo me comprometo” que recomiendo que veáis porque  impacta (además, sale mi amiga Nerea Camps que lo hace genial).

Todos, hombres, mujeres, seamos víctimas de esta violencia o no, debemos comprometernos.

 

 

Por Rocío Crespo