Las dos mujeres de un hombre tóxico

En muchos  casos he leído que el autodenominado «coach de seducción» ( el hombre que da consejos a otros hombres para «aprender a ligar»)  sugiere que un hombre cuelgue en su perfil de Facebook fotos de él mismo rodeado de mujeres guapas para que así la mujer que  entre en su perfil de Facebook  vea que no es un colgao al que las mujeres no tocan ni con un palo. Pero yo me pregunto… i tienes que recurrir a un coach de seducción o a un libro para ligar, es que no ligas. Y si no ligas ¿ de dónde sacas las mujeres para hacerte la foto con ellas?  ¿ Las pagas?

LundyBancroft  explica muy bien cómo los abusadores emocionales siempre recurren a la táctica de los celos, especialmente a una muy concreta: Enfrentar a la nueva pareja con su ex pareja.

De esta manera consigue muchas cosas.

Se presenta como víctima de la primera pareja ante la segunda, de forma que cuando las cosas vayan mal culpará a la primera pareja: “ Soy tan celoso porque ella me puso los cuernos y me mintió”, por ejemplo. “ No me quiero comprometer después de lo mal que lo pasé”.

Consigue sembrar dudas y desestabilizar a la pareja que le dejó “ No debía ser yo tan malo y tan difícil si esta chica me quiere tanto, ¿ no será que tú no eras buena para mí y punto”.

Y consigue que cuando las cosas vayan mal, la segunda pareja nunca pregunte a la primera, porque han acabado enfrentadas.

 

As a counselor of abusive men, I have dozens of times been in the position of interviewing a man’s former partner and then speaking with the new one. The new partner usually speaks at length about what a wicked witch the woman before her was. I can’t tell her what I know, much as I wish I could, because of my responsibility to protect the confidentiality and safety of the former partner. All I can say is “I always recommend, whenever their are claims of emotional or physical abuse, that women talk to each other directly and not just accept the man’s denial.”

 

Como consejero de hombres abusivos, me he visto docenas de veces en la situación de tener que entrevistar a a la pareja previa  de un hombre y después a la actual. La nueva normalmente se pasa horas hablando de lo bruja qué fue  la pareja anterior. No puedo decirle lo que sé, por mucho que lo desearía, porque mi responsabilidad es proteger la confidencialidad o la seguridad de la pareja anterior.  Todo lo que puedo decirle es: Yo siempre recomiendo que si existen acusaciones de abuso emocional o físico, las mujeres deben hablar directamente la una por la otra, antes de aceptar porque sí las negaciones del hombre al respecto

zzz. lundy

He may remain on good behavior with his new girlfriend even longer than he did with you because he is motivated by his campaign against you. Of course, his other side will slip out sooner or later, but by that time he can blame it all on how badly you have hurt him. His girlfriend thus gets sucked into breaking her back trying to prove that she’s a good woman—unlike you. By the time his selfish and abusive side finally gets so bad that his new girlfriend can’t rationalize it away any more, she’s in pretty deep. She may even have married him by that time. For her to accept that he is an abuser, she would have to face what a terrible wrong she did to you, and that would be quite a bitter pill to swallow. So what tends to happen instead is that his new partner becomes angrier and angrier at you for the way she is being treated by him, believing that you”made him this way” by hurting him so badly.

 zzz. lundy 2

Este hombre puede ser encantador con su nueva pareja incluso durante más tiempo aún que lo fue contigo, porque tiene una motivación para hacerlo: su campaña contra ti. Por supuesto, antes o después, esta nueva pareja será también tratada como un trapo, pero para cuando eso suceda, te culpará a ti de su comportamiento, por lo mal que le trataste. Esta nueva novia va a hacer esfuerzos hercúleos para probar que es una gran mujer, no como tú. Para cuando él empiece a mostrar su otra cara, la cara egoísta y abusiva, y para cuando la nueva novia no pueda buscar más excusas y empiece a darse cuenta de la verdad, ella ya está demasiado metida en la relación. Puede que se hayan incluso casado. Y para ella aceptar que se ha casado con un maltratador significaría aceptar el daño que te hizo a ti, y eso puede ser un trago demasiado amargo.  Así que lo que suele suceder es que esta nueva pareja va volcando todo esa furia contra ti, pensando que “ tú le hiciste así” porque le trataste tan mal

 La cuestión es que mientras proliferan como setas los libros , los blogs y los cursos sobre coach de seducción, proliferan a la vez los libros, los coachs y las blogs sobre consejos para mujeres que quieren huir de relaciones tóxicas.

 

En Estados Unidos el fenómeno ha llegado a tal nivel que el propio Lundy Bancroft ha tenido que decir que la mujer que haya salido de una relación tóxica o esté en ella y quiera salir debe acudir a un terapeuta especializado y no fiarse de la miríada de webs que hay por internet escritas por falsos terapeutas y que lo que quieren es hacer dinero vendiéndote un libro o cobrándote por hacerte miembro.

 Lundy Bancroft explica muy bien cómo algunos manipuladores utilizan la táctica de los celos.

Es interesante lo que nos cuenta Clara sobre la que fuera la primera mujer de Jorge:

“  Porque si preguntas a cualquiera que nos conociera, no hubo nadie, nunca, que dudara de que Jorge estaba enamoradísimo de mí. Y lo estaba. Estaba obsesionado conmigo. Y me admiraba, y me encontraba guapa, y me deseaba, y me deseó hasta el último momento. Pero no sabía quererme. No podía quererme.

Creo que me quería tanto como era capaz de querer.

No recuerdo en qué libro Oliver Sack contaba la historia de los padres de un niño autista que vivían completamente dedicados a él, invirtiendo en esa misión enorme energía física y emocional y un gasto monetario considerable. Con la mejor de las intenciones, el neurólogo les sugirió que internaran al niño en una institución especializada. “ Si el niño no puede apreciar sus esfuerzos, si ni siquiera les quiere…”. La respuesta del padre fue tajante: “ El niño nos quiere tanto como es capaz de querer”. El niño era autista y no podía vincularse pero el padre, de alguna forma, sentía su cariño. Yo siempre me he dicho que mi padre y mi marido me quisieron tanto como podían querer. Y no daban para más. Jorge llegó a mí con una educación sentimental nula, unas ideas sobre el amor y la vinculación completamente erróneas, una intoxicación grave de palabrería romántica y un desconocimiento total de las normas de psicología más elementales. Jorge me quería pero, igual que en el árbol del Bien y del Mal, su amor estaba tan mezclado con el odio que resultaba muy difícil apreciar la diferencia.  Y así era la madre de mi marido, y así era la mujer que luego eligió como compañera. A su Primera Esposa me refiero.

Para mí era importante no llamarle maltratador porque sí lo hacía delegaba toda la responsabilidad en él.  Si él era un maltratador, la culpa era de él. El era el verdugo y yo la víctima. Y ser víctima te hace permanecer indefenso. No puedes hacer nada.

Aprendí eso de su primera mujer.

Se quedó en el papel de víctima  y en cierto modo le era útil. Conseguía afecto. De su padre, que vivía para ella, de su hijo, que también vivía para ella, de sus amigas que la veían como una pobrecita, enferma y débil, a la que tenían que apoyar, e incluso de su propio ex marido, que le pagaba una pensión desaforada.  Es cierto que ella estaba muy mal. Supongo que tantos años de vivir con él acabaron por pasar factura. Pero no es menos cierto que recurría a tácticas pasivo agresivas y así tenía a todo el mundo bailando al son de sus caprichos. Consiguió mucha atención. Pero no volvió a tener una pareja, ingresaba en urgencias día sí y día también, sufría ataques de pánico, bebía y escondía las cervezas por la casa ( su propio hijo las descubría más tarde, escondidas por la casa, como años antes las había encontrado su marido). Sí, era una manipuladora, un mal bicho, una histérica… Era venenosa e iba expandiendo el veneno a su alrededor, pero ni siquiera era una mala de película, poderosa como la madrastra de Blancanieves. No obtenía gran cosas de sus mentiras y sus manipulaciones. Afecto y compañía, la devoción de su hijo. Cierto. Pero no era feliz.

Y yo pensaba… si sigo con él voy a acabar como ella. Sabía que dejándole iba a ser muy, muy infeliz, pero que esa infelicidad se iba a convertir en el paso obligado hacia una felicidad futura. Intentaba visualizar imágenes futuras de mí, feliz con mi hijo o hija, el hijo o hija que tendría con otra pareja futura,  delgada ( Vale, esa era una visualización narcisista, pero juro que me soñé una vez delgadísima, tan delgada como cuando tenía veinte años, con el pelo por la cintura, estupenda), y pensaba una y otra vez: Lo conseguiré, lo conseguiré, lo conseguiré. No me convertiré en la Segunda Esposa y no repetiré los errores de la Primera Esposa.

Yo no soy la víctima de nadie. El me ha tratado mal, es cierto. Pero no es menos cierto que yo sabía desde el principio donde me metía, que nadie me escondió nada, que a los dos meses de relación ya había visto todo el panorama, y que yo me quedé allí, que fue responsabilidad mía. Porque intenté cambiar una situación dificilísima no siendo yo terapeuta y, sobre todo, cuando ninguno de los implicados quería cambiarla ni, desde luego, me pidió a mí ayuda. Yo misma me hice daño. Por lo tanto, yo misma podía sanarme. 

En algunos casos, la primera esposa es pasivo agresiva, tal y como cuenta este relato. Las mujeres tóxicas se emparejan muchas veces con hombres tóxicos y se crea una interacción tóxica. El ataca con tácticas manipuladoras y ella contraataca con tácticas pasivo agresivas. Y cuando él llega a ti es fácil que él se presente como una víctima porque nada de lo que te va a contar es mentira. Si te dice que ella ha conseguido que él le pague una pensión exagerada y que prácticamente le ha arruinado, será verdad. Si te dice que ella se inventa enfermedades de sus hijos para que él no pueda recogerlos, será verdad. Muchas de las cosas que cuente serán verdad. Pero el hecho de que ella sea tóxica no quiere decir que él no lo sea. El no es la víctima de nadie, no lo veas como víctima y no sientas compasión por él. Ella no es «mala», y por comparación tú no te vas a volver más «buena»  No te pongas a competir con la primera, no te dejes estimular por el juego de los celos.

Si tú eres la Primera, se aplica la misma regla.  No sientas celos de la segunda. No pienses que tú » no has sabido» y ella » sí sabe». Concéntrate en ti misma y en seguir adelante. Olvida el resto.

6 comments for “Las dos mujeres de un hombre tóxico

  1. 30 enero, 2013 at 08:00

    Gracias a tuiter… una lectura que da visión. Más visión… Cualquier otro comentario sobra. (Puede que incluso éste)

  2. Jorge
    30 enero, 2013 at 08:31

    Me ha impactado
    Gracias Lucía por resumir en una hoja horas de tu tiempo de investigación y lectura

  3. Iria
    30 enero, 2013 at 09:42

    LES pagas, no «las» pagas.

  4. Al sol
    30 enero, 2013 at 14:32

    Busqueda en Google:
    Seducir a una mujer: aproximadamente 392.000 resultados
    Seducir a un hombre:
    3.040.000 resultados

  5. Al sol
    30 enero, 2013 at 15:08

    Lundy Bancroft ????
    Pero quien es Lundy Bancroft ??? No es investigador, no profesor, ni psicoterapeuta….
    Ni una sola cita académica o profesional. Varios libritos en Amazone, algunos en colaboracion con otros desconocidos.
    Por favor!!! Si quieres escribir sobre este tema búscate fuentes contrastadas.

  6. Lucia Etxebarria
    30 enero, 2013 at 15:19

    Lundy Bancroft en google:
    Aproximadamente 252.000 resultados (0,46 segundos)
    ¿AL SOL ES TONTO?

    Lundy has twenty years of experience specializing in interventions for abusive men and their families. He has also authored many other book chapters and scholarly articles. Lundy is a former Co-Director of Emerge, the nation’s first counseling program for men who batter. He has worked with over a thousand abusers directly as an intervention counselor, and has served as clinical supervisor on another thousand cases. He has also served extensively as a custody evaluator, child abuse investigator, and expert witness in domestic violence and child abuse cases. Lundy appears across the United States as a presenter for judges and other court personnel, child protective workers, therapists, law enforcement officials, and other audiences.

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