LA VIDA DE ADELE

Avisemos: esta vida de Adele no es una vida íntegra; ni mucho menos, es más bien una historia concreta, ceñida a unos pocos años.

Ésta es una historia de amor, de amor primerizo, de amor de juventud.

Así que si vida e historia de juventud se asimilan, podríamos deducir que nos condensan la trayectoria vital de Adele en esos años en los que el amor resulta más intenso, carnal, extremo y apasionado. Cierto, pero sólo en parte, porque también nos aclararán al final de que se trata de los primeros capítulos de una vida (“La vida de Adele. Capítulos 1 y 2”).

Pero entonces lo que concluiremos es que Adele, de algún modo, nace a la vida cuando descubre el amor, el sexo, la pasión; cuando vive su historia de amor primerizo, y que bien puede ser un reflejo de tantas historias de amor primerizo, aunque con sus particularidades, pues todas, con sus aspectos comunes que reconocemos, son al final únicas.

cartel

Y como se trata de una historia de amor, o más bien del descubrimiento del primer amor, la película comienza con juegos de seducción, con nervios, con miradas, con los primeros flirteos, con esos incipientes contactos que se tienen en la adolescencia. Desde estos prolegómenos, el director Abdellatif Kechicheya nos muestra sus habilidades y nos avisa de que se va preocupar en captar verdades a través del gesto, o del detalle, o de los diálogos; unos diálogos a veces coloquiales y de apariencia banal, a veces de vocación trascendente, pero a menudo con el mérito de transmitir espontaneidad, de resultarnos reales.

Esa sensación de verdad es uno de los grandes logros de esta excelente película. Por eso deviene en pura carnalidad: el sexo explícito cobra pleno sentido y percibimos la fisicidad y la química entre amantes como pocas veces en una pantalla. Adele pasará de las primeras e insatisfactorias experiencias sentimentales y sexuales con compañeros del instituto a descubrir el primer gran amor, el que turba, el que provoca el gran terremoto. Lo encontrará con otra mujer, reconociendo por fin su propia sexualidad (que antes se negaba a sí misma, ante el rechazo de parte de su entorno de amistades y la previsible incomprensión de su familia). Pudiera parecer que aquí la historia deriva en una denuncia de esa homofobia todavía demasiado presente en nuestras sociedades y en un discurso de militancia gay o lésbica, pero eso es sólo un ingrediente más, ni mucho menos el más importante.

Si “La vida de Adele” resulta realmente brillante es porque nos expone de manera magistral lo que significa un primer amor, de esos que enganchan y marcan a fuego, pura pasión que encuentra en el sexo su expresión más plena y radical. Y no hay mejor manera para contarnos esto que a través de explícitas imágenes de sexo sin artificios, mostrado como es y por lo que significa.

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A lo largo de tres horas (que no se hacen largas) la película, gracias a la maestría de su director y del impresionante trabajo de sus dos protagonistas (Adèle Exarchopoulos es Adele, y Léa Seydoux es su amante Emma), consigue transmitir (lo repito porque es uno de los grandes logros del buen cine) verdad, realidad, intensidad, pasión, carnalidad, fuego, dolor, locura  y lucidez. Una de las mejores cintas de año, ganadora de la Palma de Oro en Cannes, que ahora está en cartelera y que nos recuerda inmejorablemente que sigue mereciendo la pena acudir a las salas a pesar de todos los pesares.

Adèle Exarchopoulos, Abdellatif Kechicheya, Léa Seydoux

Adèle Exarchopoulos, Abdellatif Kechicheya, Léa Seydoux

 

  Gonzalo G. Chasco

gonzalogchasco@gmail.com

2 comments for “LA VIDA DE ADELE

  1. Pedro.
    5 noviembre, 2013 at 16:38

    Cine de verdad!!

  2. nekane
    8 noviembre, 2013 at 21:01

    Pinta muy bien, sobre todo después de leerte, si has sentido todo lo que demuestras ya es una obra de arte que anima a pagar por ella. En el cine hay muchos grandes!, su Venus negra me encantó

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