LA VERDADERA HISTORIA DE OFELIA LACHAISE III

Atención: Todos los seudónimos y nombres aquí citados han sido inventados por la autora para sustituir alos reales.

Una mirada atenta a todos los tuits de Oriol. Son más de siete mil. Me los he leído en varias sesiones, y me habrá llevado la tarea en conjunto unas dos horas. La conclusión: Oriol no es precisamente una lumbrera. Escribe con faltas de ortografía y redacción, tanto en castellano como en catalán, idiomas que suele mezclar y confunde. Sus referentes musicales son limitados y muy mainstream: Robbie Williams, Los Secretos, Melendi y Whitney Houston. No parece que haya más. No tiene referentes literarios, solo un tuit se refiere al cine y se trata de una película que ha visto en la tele. La política se la sopla. ¿Qué le interesa? Navegar, esquiar, ir de restaurantes, el verdejo, ir al gimnasio hablar del tiempo, flirtear con sus numerosas amigas, y hacerse el simpático: Incluye un “jajaja” en uno de cada tres tuits. Digamos que si bien Oriol no parece tonto perdido; sí que es, si queremos ser indulgentes, muy limitadito.
Por otra parte Oriol parece contento con la devoción de Ofelia, pero no se le ve perdidamente enamorado. Desde luego, Ofelia es la mujer con la que intercambia más tuits, pero no es la única, ni de lejos. Y en ningún momento Oriol hace una referencia a “ soy muy feliz con mi relación” o “ estoy muy enamorado”, en tanto que Ofelia no hace otra cosa que hablar de eso. Yo diría que Oriol no quiere que nadie sepa que está metido en una relación seria. Prefiere que, de puertas a la galería, la cosa parezca un flirteo. Puede que sea porque está muy bien en su vida de soltero de oro y no se quiere cerrar puertas. Puede que no quiera levantar la liebre porque a fin de cuentas la mujer con la que está liado es la mujer de un político muy importante del partido de cuya decisión depende el cargo de Oriol, cargo que parece muy bien pagado y en el que, como ya he apuntado, no parece que Oriol se esfuerce mucho. Es decir, que Oriol está feliz como está pero no se va a jugar la vida que tiene – su refugo en La Molina, su casa en Mallorca, su yate, sus restaurantes, su gimnasio, su vida organizada – por defender en público su amor frente al escándalo que supondría anunciar que lleva un año liado con la esposa del Altísimo Capo del Partido al que pertenece y al que pertenece su familia. ¿Perdería su cargo? ¿Es posible? ¿Le costaría una bronca con su familia? Muy posiblemente. ¿Está bien como está? Desde luego. ¿Estaría mejor viviendo con Ofelia? No lo parece.

En cuanto a Ofelia, sus tuits son mucho más apasionados y devotos. Prácticamente todo su perfil está dedicado al amor. Pero ¿su amor es real? Bueno, depende de lo que entendamos por amor. Ofelia sigue casada con otro señor con el que duerme todas las noches ( bueno, no todas, de acuerdo con su perfil) y que es el padre de sus dos hijas, y el señor que le permite llevar el altísimo tren de vida que tiene. En algún tuit hace una alusión muy, muy velada, al hecho de que su amor no es libre y tiene que vivir en el secreto. Evidentemente, ella no ha contado nada. No debe estar tan enamorada si después de todo este tiempo no se plantea siquiera romper con su pareja oficial. Pero hay algo que he descubierto después de un análisis exhaustivo de sus tuits y de la comparación con el poemario que me envió. Ofelia tuitea versos, pero muchos de ellos, aunque pretenden ser para su amante, están escritos antes de conocerle. De hecho, el primer libro de los cuatro que componen el poemario está escrito, según la misma Ofelia nos cuenta en el prólogo, en una pequeña localidad costera (de cuyo nombre puedo acordarme pero prefiero no citarla para dar pistas) en el verano del 2000. En aquel momento, estoy segura, Ofelia no conocía siquiera a Oriol. Sin embargo, muchos de los versos que ahora dedica a Oriol desde su perfil son versos pertenecientes a ese poemario, son versos escritos antes de conocerle. De lo cual deduzco que Ofelia está enamorada del amor y que ahora Oriol le sirve como pantalla para proyectar su idea idealizada del Amor con mayúsculas porque su marido- al que supongo que están dedicados esos versos escritos hace trece años- ya lleva demasiado tiempo con ella y resulta por lo tanto imposible idealizarle tras las decepciones propias de la convivencia. Imagino que Ofelia lleva una vida muy fácil. Su marido, no lo olvidemos, es rico. Muy rico. Ofelia no le envidia el yate a Oriol: ella tiene el suyo, tiene también casa en Pedralbes, servicio, coche caro, ropa bonita, vida limpia y regalada. Pero Ofelia es como un perro demasiado inteligente condenado a vivir en un apartamento: Por mucho que se le alimente con pienso equilibrado, por mucho que se le cepille a diario, por mucho que se le deje dormir en la cama de los dueños, y se le deje subir en los sofás, acaba por desarrollar ansiedad. Y como el perro echa de menos correr al aire libre, revolcarse en la hierba y la basura, pelear con otros machos y follar con otras perras, Ofelia echa de menos, Ofelia sufre una dolorosa nostalgie de la boue, y para calmarla Ofelia se inventa una alter ego poeta, porque la verdadera mujer que ha abierto ese perfil, y que no se llama Ofelia sino Georgina, ha escrito poesía y ha publicado poesía, pero en realidad nadie la ve, en su vida real, como a una poeta. Si como a la mujer de, a la madre de, o como a esa chica tan mona y agradable, pero cuando me la presentaron a mí nadie me dijo : Te presento a G.M, poeta, sino “ te presento a Georgina” y ella lo sabe. Como sabe que jamás habría publicado el libro que publicó si no estuviera casada con quien lo está. En el día a día Ofelia no es poeta. Es una señora que escribe poesía, que no es lo mismo. Pero en la red sí lo es. Y una poeta necesita un muso. Un muso que no exija demasiado, que no exija por ejemplo, que ella deje a su marido, que no exija pasar de ser muso a compañero real. En ese sentido, Oriol supone la elección perfecta