LA FANTÁSTICA NIÑA PEQUEÑA Y LA CIGÜEÑA PEDIGÜEÑA

¿Quiénes son los diferentes? ¿Podemos de verdad denominar a alguien con el adjetivo diferente? ¿O somos todos diferentes?

Tal vez pensemos que cada día nuestra sociedad da un paso más en lo que se refiere a inclusión, a aceptación de los demás, al respeto a las diferencias. Y sí, está bien ser optimistas respecto a esto. Sin que esto quiera decir que dejemos de trabajar por ello. La aceptación de los demás y el respeto a las diferencias que podamos tener cada uno es algo primordial para trabajar en la escuela. Y en casa, por supuesto. No solo para que nuestro hijo aprenda a respetar a los demás, sino también para que él se valore a sí mismo y así no le pueda afectar lo negativo que le digan los demás. Además de que no reaccione de manera agresiva cuando se sienta desplazado por ser diferente.

Cuando hablo de que los niños pueden rechazar a los diferentes, no creo que principalmente sea su culpa. Quiero decir, estos niños han crecido en un contexto y si este contexto no se muestra favorable al respeto a los demás, es muy difícil que ellos sean de otra manera.

Pongamos un ejemplo, si un niño nace en una familia en la que nunca se ha valorado a gente que procede de otro país, y oye constantemente comentarios racistas, eso irá calando en el niño. De la misma manera ocurre en lo referente a alguna discapacidad, tanto física como intelectual. Si un niño por ejemplo se ha relacionado desde pequeño en un ambiente en el que se inculca el respeto por cualquier persona, probablemente este niño tenga una visión positiva de las diferencias.

Pero…no todo es blanco o negro. Esto quiere decir, que el ambiente en el que vive un niño no justifica un comportamiento por ejemplo, en Primaria o Secundaria, de acoso a otros compañeros, ni hay que pensar que este niño no va a cambiar. Me gusta pensar que todo tiene solución. Para ello existen muchas dinámicas de aula, tanto a nivel de prevención primaria (en caso de que no se esté dando ningún caso de discriminación ni acoso escolar, para prevenir estos), o secundaria (cuando el profesor detecta que ya existe y se interviene). Y estas dinámicas han de implicar también a las familias, porque familia y escuela comparten la tarea de educación.

Pero, ¿cuándo hay que empezar a trabajar el respeto a las diferencias? Desde lo más temprano posible. Podemos a través de cuentos ayudar a nuestros hijos a comprender que todas las personas son diferentes, pero iguales.

Referente a este tema, quería hablar de un libro que descubrí hace un tiempo, ya que leyendo una novela de Lucía Etxebarria, vi los títulos que había escrito y me llamó la atención que entre ellos había uno dirigido a niños, lo cual yo desconocía, por lo que lo busqué y lo compré. Se trata de “La fantástica niña pequeña y la cigüeña pedigüeña”, de la Editorial Destino.

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Hablo de este libro porque realmente me ha impresionado. Me ha impresionado porque es un libro que explica a los niños cómo todos somos diferentes. Somos diferentes en todo, podemos ser diferentes porque cada uno somos de un país, pero también porque cada uno tenemos unas características concretas. Es una historia muy bonita que os invito a leer porque se le puede sacar mucho partido a la hora de explicar que debemos aceptarnos unos a otros y darnos cuenta de que cada uno somos de una manera, y que nadie es mejor que nadie, todos somos diferentes pero iguales.

Me parece muy importante porque en nuestra vida diaria no solo hay discriminación hacia las personas por proceder de otro país, también se da la discriminación hacia personas por tener una serie de características que hacen que los demás les perciban como diferentes. Y esto se debe trabajar desde los niños pequeños, para que se den cuenta de que todos, ellos también, somos diferentes y que debemos ayudarnos unos a otros.

http://www.planetadelibros.com/la-fantastica-nina-pequena-y-la-cigena-pedigena-libro-4521.html

Además, he estado buscando y he encontrado que a partir del libro se hizo un cortometraje, dirigido por Álvaro León Rodríguez y producido por Rubén Coca. El tráiler lo podemos ver en youtube y os lo dejo también aquí.

trailer

http://www.youtube.com/watch?v=6iCcu07RSjQ

He de ser sincera y deciros que cuando leí el libro desconocía totalmente que estaba basado en una historia real, la de la hija de Lucía. De esto me enteré bastante después, y aún me pareció mucho más bonito el libro por el hecho de que su hija se vea reflejada en él, se vea protagonista de él, y así aprenda a valorarse. Creo que esto es lo que debemos enseñar a nuestros hijos, a valorarse y a quererse para ser fuertes en esta sociedad en la que deberíamos todos darnos cuenta de que nadie es diferente, en todo caso todos lo somos.

“La fantástica niña pequeña y la cigüeña pedigüeña“, que cuenta con unas ilustraciones geniales y diferentes a lo habitual, nos narra lo que siente una niña cuando sus compañeros le preguntan por qué es diferente. La historia que le cuenta su madre es sorprendente, no podéis quedaros sin descubrirla…Y lo que nos enseña el libro es algo que desde muy pequeños debemos comprender: todos somos diferentes.

Porque todos somos diferentes y esto es muy obvio pero debe quedar muy claro desde pequeños, no olvidemos que es en esta etapa donde se forma la personalidad de los niños, y es por tanto donde se pueden formar actitudes, que la vida modelará, pero que si ellos asimilan una serie de valores positivos, es muy probable que su forma de actuar cuando sean adultos tenga mucho que ver con estos valores.

Debería haber más libros como este. Bettelheim afirma que los cuentos son los únicos textos que se toman en serio los conflictos de los niños. Y tiene toda la razón, a través del cuento los niños pueden satisfacer sus necesidades socioafectivas al permitirles estos identificarse con los personajes y las situaciones.

Y así, la narración les da la explicación de lo que sienten.

Leamos, pues, cuentos con ellos, porque así ayudaremos a que comprendan mejor la realidad que les rodea y su realidad interior.

Por Rocío Crespo

6 comments for “LA FANTÁSTICA NIÑA PEQUEÑA Y LA CIGÜEÑA PEDIGÜEÑA

  1. Caridad
    12 junio, 2013 at 08:25

    que ganas de leerlo me lo apunto junto con el proximo cuento de tu niña!!!

  2. CARMEN CASTAÑO GARCÍA
    12 junio, 2013 at 08:56

    Fantástico. Iniciativas como está conducen a la empatía, al conocimiento del otro desde la mirada dulce y limpia de los niños, que aprenden a normalizar las situaciones con la misma naturalidad que juegan al pilla pilla.Siempre supe cual sería mi respuesta si algún día Paula me preguntaba porque ese niño era negro, o aquel otro chino o porque aquel andaba de ese modo o el otro estaba en silla de ruedas….No recuerdo si alguna vez me pregunto, afortunadamente se crio en la tolerancia, pero sí le respondí un día “Paula simplemente porque papá es moreno con los ojos negros, mamá rubia con ojos azules, y tú castaña con ojos verdes.Todos somos diferentes,pero todos somos iguales”

  3. yolanda
    29 junio, 2013 at 09:43

    Hola Lucia, soy una mama de una niña de ocho años y quisiera contarte que me ha pasado. Le preparé a mi hija Irene UNA FIESTA POR SU OCTAVO CUMPLEAÑOS con sus amiguitos de la clase y NO VINO NADIE, miento, vino un niño, Unai. (Al parecer según la niña ya le habían advertido que no la preparase porque no iba a ir nadie.)
    Pregunté a los padres, TODOS TUVIERON UN MOTIVO para no asistir. Solo que no nos lo dijeron. Mi hija se quedó en el quicio de la puerta TODA LA TARDE ESPERANDO que alguien apareciera.
    No puedo dejar de pensar que es imposible la casualidad pero me cuesta tanto creer que se pueda ser tan cruel e inhumano para hacer esto conscientemente. Claro que nadie está obligado a ir a ninguna fiesta, faltaría más pero, 24 de 26 niños, ¿no pudieron? ¡Qué concatenación de hechos más absoluta!
    El reloj no puede volver atrás. Nada de lo que haga puede cambiar la sensación que mi hija vivió esa tarde. Me pregunto si esto habrá ocurrido alguna vez en alguna parte. Pero siento que si no hago algo, si no lo grito al mundo, mi hija estará más indefensa. Sé que no puedo resarcirla de las heridas que otros le infrinjan siempre pero también sé, que no me puedo quedar impasible como mera espectadora. Todos me dicen que lo deje pasar, que la niña tiene que estar más tiempo en ese cole, que sea prudente. Con los versos de Benedetti que has publicado en Facebook,
    La rabia tan sumisa, tan débil, tan humilde, el furor tan prudente no me sirve.
    Siento que no me puedo quedar impasible. Tienen que saber el daño irreparable que han cometido en una niña que esperaba ansiosa compartir con sus amiguitos una tarde de juegos.
    En fin, no sé si leerás esto. Me consta como nos has dicho en ocasiones a tus seguidores que es materialmente imposible atenderlo todo. Hoy he visto que te hacías eco del caso de la perrita enferma, con suerte podrías indicarme alguna pauta a seguir si se te ocurre. A ti, siempre tan reivindicativa. Gracias anticipadas. Por cierto, mi hija nació sin antebrazo izquierdo.
    Yolanda

    • Eva Álvarez
      29 junio, 2013 at 13:51

      Hola Yolanda, te leo y me dan escalofríos. Qué casualidad que ningún niño pudiera, ¿no? Yo en tu lugar, lo primero que haría sería indagar si Irene sufre acoso escolar ó la marginan, porque que vayan 7 ú 8 vale, ¿pero uno de tantos? Y por supuesto, no la mandaría a ella a ningún cumpleaños. Me parece una crueldad y creo que tiene que haber algo detrás.
      Un beso enorme para tu preciosa Irene y te aconsejo que hagas por que busque amigos también fuera del cole y tenga otros niños con los que contar que no sean los de su clase: del parque, del barrio, de alguna actividad…

  4. adriana
    24 noviembre, 2013 at 21:48

    Rocío, me parece muy rescatable tus observaciones sobre las buenas intenciones del libro y del impacto positivo con respecto a respetar las diferencias e inculcar una filosofía más inclusiva en nuestro entorno social. Sin embargo me parece que se han descuidado la argumentación y el contenido del mismo, lo cual trataré de explicar brevemente:Primeramente creo que el tema relacionado al origen y nacimiento de los bebés resulta confuso, por no decir incierto, más sabiendo que a la edad de 5 años los niños tienen mucha curiosidad que necesitan resolver y nosotros los adultos debemos acoger de la manera más clara y honesta posible. Por otro lado, percibo contenido que pueden invitar y despertar angustias y temores de perdida sobre el propio cuerpo, pues en el cuento es una cigüeña que puede venir no sólo a robarte sino a mutilarte. Finalmente, creo que las diferencias a distinto nivel como físicas, cognitivas o étnicas deben tratarse con la mayor naturalidad del caso para que a partir de ahí el niño pueda acceder a una comprensiónautèntica y no a través de “camuflajes”que lejos de aproximarlos a una situación real los confunda, subestimandi además su capacidad de entendimiento.
    Resulta fundamentalayudar y acompañar a los niños en su desarrollo pero debemos cuidar los mensajes para llegar a ellos

  5. adriana
    24 noviembre, 2013 at 22:06

    Sobre tu cita final de que los cuentos se toman en serio los conflictos de los niños, creo que no aplica para el caso del cuento que reseñas, pues no se aborda el tema con la honestidad que requiere, más si lo que se propone es educar con valores y sensibilizar. Podemos seguir reflexionando pues es bastante complejo.
    Gracias por tu atención.

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