Goyas 2016

cover goyas

 

Cada año por estas fechas vuelve a escucharse la misma pregunta recurrente:  ¿para qué sirve de verdad ganar un Goya? La respuesta es clara, sobre la base de datos históricos y actuales: para que la película en cuestión pueda aspirar a una segunda vida comercial en salas.

Desde Rentrak, la consultora que informa a la industria del cine sobre sus resultados, afirman que más que un milagro en la mayoría de los casos es “un empujón”. Ell tirón de los premios afloja en un par de semanas. Ganar un Goya ayuda, pero no garantiza ningún milagro para la película. Quizá sí para otras el director o los actores.

Porque ganar un Goya puede abrirle a un actor/ actriz  o director (a)  la puerta de despachos antes cerrados a cal y canto. Puede disparar las redes sociales..  Puede hacer que las colas vuelvan a los cines Puede reestrenar una película o incluso, en el caso de algún documental,  película de aniamación o cinta muy raruna, conseguir un estreno en salas que no había existido.

Y es que el gran problema de la  industria  del cine español es que gran parte de las películas que se producen  apenas se conocen. Muchas no llegan a salas, o si llegan solo es en capitales y durante pocos días. Los presupuestos están tan ajustados en las películas pequeñas que apenas hay dinero para la promoción. A este tipo de cine le ayuda mucho la prensa y, sobre todo, ganar un Goya

 A punto de conocer los vencedores de la edición de los Goya 2016 sabemos que más allá del subidón de ego inicial al recoger el”cabezón”, en muchos de los casos la estatuilla  ha  hecho que nos suenen nombres de actores y actrices  hasta entonces desconocidos y ha supuesto un golpe de efecto para el rendimiento en taquilla de las algunas películas que hasta entonces solo habían visto cuatro gatos.

Yo soy un poco escéptica en cuanto a  la inmediata causa-efecto del Goya con respecto a un mayor número de ofertas laborales. Muchos actores y actricies que han ganado un Goya en el pasado no encuentran trabajo en el presente. Y no doy nombres porque no quiero avergonzar  a nadie. Pero haced un experimento. Teclead en google Goyas 2010, por ejemplo. Buscad los nombres de quienes ganaron premios. Comprobad qué hacen ahora. No digo más

La industria del cine europeo lleva años sin ser rentable y en España la situación es especialmente crítica. Muchas productoras y distribuidoras emblemáticas se encaminan hacia la quiebra o ya han cerrado, La crisis ha arrasado con el espacio del cine independiente.

La industria española no sólo critica el escaso apoyo de la Administración, sino también la presión fiscal y la piratería. Ningún país desarrollado sufre las descargas ilegales como España, donde el 88% de los contenidos se consumieron así en 2015, y el 38% de ellos fueron películas.. Las descargas ilegales, además, impiden un mayor desarrollo de la distribución legal por Internet, un canal que daría bastante aire a las empresas ante la caída de espectadores en las salas. Además, sl conjunto de ayudas directas e indirectas recibidas por película es del 20% al 25% en España, la mitad que en otros países similares.

El futuro cinematográfico español es azul oscuro… casi negro. Está tocado de muerte por   la colonización de las grandes distribuidoras de EE UU, que imponen la compra de sus grandes éxitos en paquetes de películas .

Por esa razón la ” fiesta” del cine español es cada vez más cutre, porque la Academia cada día tiene menos presupuesto. Lo que antaño era glamour y lujo ahora se parece a la boda de la hija de un concejal de urbanismo en un pueblo de la costa valenciana. Y yo os pregunto. ¿ de verdad es esto lo que queréis? ¿ es lo que nos merecemos por no apoyar a nuestro cine? ¿que casi no se hagan películas, que grabarlas sea una gesta heroica y estrenarlas un milagro? Y seguro que llega alguno que nos dice lo de siempre: que sí, que el cine español es muy malo y los cineastas españoles unos pesebreros, y que mejor estábamos sin cine y otros memes de 13tv, COPE, JIménez Losantos y demás familia repetidos hasta la saciedad . Pero un país que no valora su cultura no valora su identidad y no valora su futuro.