Gala MET 2012

 

Por si no lo sabías, el lunes tuvo lugar la ya clásica gala MET en Nueva York, esta vez en honor a la nueva exposición sobre Prada y Schiaparelli.  Y como toda gala que se precie tiene una bonita red carpet en la que artistas como Beyoncé (también conocida como Culoncé) o modelos como Chanel Iman se presentan vestidas con sus mejores galas.  O, mejor dicho, las mejores galas que sus estilistas les consiguen.

 

Y precisamente son estos estilistas y los diseñadores los que protagonizan la noche del baile en cuestión (porque esta gala es un baile, sí), donde las mamarrachas van vestidas de mamarrachas, las aburridas siguen siendo tan coñazo como siempre, y donde Gwyneth Paltrow sigue siendo la perfección hecha mujer.

 

 

Pero por cada Gwyneth (vestida de Prada, en honor a la exposición, con un estupendísimo vestido corto) hay unas veinte horteras de bolera, o chonis de extrarradio que van hechas un cuadro de comedor.  Y la más de todas, Culoncé (a la que rebautizamos al principio de este post) que se plantó un Givenchy muy poco apropiado para su silueta, y con una suerte de braja-faja que desentonaba con su tono de piel.  Y sí, será un Givenchy, del gran Tisci, pero es un cuadro para esta chica, porque con ese culo (estupendo, para según que vestidos) no hace mas que convertirla en una señora chaparrita con mucha transparencia.  Por mucho que las fachionbloguers se volvieran locas con el vestido, le queda como una patada en sálvese la parte.

 

 

La Wintour, se presentó, también de Prada, con un vestido blanco con una enorme langosta dorada (en honor al vestido de Schiaparelli) y un bolero de pelo de caniche (seguramente del caniche de la autora de «El Diablo Viste de Prada»).

 

 

Una tendencia bastante común en este gala fueron las plumas (y no me refiero a las del diseñador de Louis Vuitton, que llegaremos a su look más adelante).  Y es que además del despropósito, porque llamarlo vestido es imposible, de la Beyoncé, también Diane Kruger con un Prada y Cate Blanchet con un McQueen en negro se pusieron plumas.  Mucho mejor Blanchet que Kruger, que llevaba un vestido que parecía el tipico vestidito para ir a la playa, con tela y plumas añadidas.

 

 

Uno de los peores looks de la noche lo llevo Sarah Jessica Parker (con lo que me gusta a mí este caballo esta mujer, a la hora de vestir). Y es que se plantó un Valentino que parecía haber sido hecho expresamente para Laura Ingalls.

 

 

Otro de los disfraces de la noche fue el de la Kurkova, y es que más de una se debió pensar que iba a un baile de disfraces. La modelo se vistió con un diseño de Rachel Zoe (sí, esta que fue estilista y tenía un programa en la tele en el que se veía su día a día como estilista de las estrellas).  Y el diseño era mono, pero claro, lo conjuntaron con un turbante, y la Kurkova parecía una versión rusa de la Jequesa de Catar, que es, en mi opinión, muchísisisimo más estupenda.

 

 

El color negro fue uno de los más vistos en la alfombra roja (y es que nuestras estrellas son super originales).  Rihanna con un vestido con superficie de serpiente, firmado por Tom Ford.  Carine Roitfield, impecable con un total look negro de Prada con inspiración en el smoking masculino.  Y Roonie Mara, que sigue fiel a Givenchy y a su look un tanto siniestro (suavizado en el maquillaje esta vez).  Este si que es un Givenchy bien llevado y no lo de Culoncé.

 

 

Una de las clásicas incognitas es saber qué diseñador irá con qué famosa al baile.  Algunas de las parejas son graciosas, como Emma Stone con Alber Elbaz de Lanvin.  Otras no pueden cogerse ni con pinzas, porque la Stewart hace que el Balenciaga firmado por su acompañante, Nicholas Ghesquière, parezca de la mesa de saldos del Blanco.

 

 

La alfombra roja fue interminable, y ni siquiera demasiado interesante, pero hubo algo que me llamó la atención y es la cadera de esta modelo.  No sé su nombre, de hecho lo podría buscar, pero me da pereza.  Igual que no sé de quien es el vestido.  Eso sí, fijaos en lo «sana» que parece esta chica.

 

 

Y el cuadro de comedor, más cuadro de todos, el horror de Chloe Sevigny.  Y cómo no se me ocurre nada ingenioso sin caer en el insulto vacío, ahí va la imagen directamente.  Por si os interesa, es un Prada.

 

 

Aunque Marc Jacobs superó a la Sevigny.  Nada más que decir.

 

 

Terminamos con la sensación de la noche, la bruja de Altuzarra, como a partir de ahora llamaré a Lana del Rey, que se disfrazó de bruja para ir a la fiesta, eso sí acompañada por el diseñador más guapo del momento, Joseph Altuzarra, con el que, desde aquí quiero anunciar, me casaré a finales de año.

 

 

No sé si os habéis fijado en la tendencia en maquillaje. La mayoría de nuestras estrellas (y estrelladas) llevan maquillajes oscuros, marrones para los labios.  Y es que, como siempre digo, los 90 vuelven, y esa tendencia de maquillaje oscuro es muy noventera.

 

¿Os ha quedado claro finalmente si es o no un baile de disfraces?  Yo es que todavía no estoy seguro.

 

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