¿Está de moda el poliamor?

Todas mis parejas de larga duración excepto una se basaban en un acuerdo de pareja abierta. Es decir, estaba claro y consensuado que podía haber relaciones con terceras personas.

 

En dos ocasiones he mantenido relaciones con dos personas a la vez. Ambas personas lo sabían y se conocían. En un caso esas dos personas se conocían  entre sí pero no eran íntimos. Nunca salimos juntos a ninguna parte, a tres, ni hubo sexo a tres. Sigo manteniendo una excelente relación de amistad y cariño con los dos.

 

En el otro caso se intentó en principio hacer una trieja. Hubo sexo a tres y salidas a tres. Íbamos al cine, de copas, al teatro. Cada uno por su lado decidió que preferían verme a mí a solas pero que no se llevaban bien entre sí.

 

En ambos casos, yo me sentía como si tiraran de mí en direcciones opuestas. Las presiones y los chantajes sentimentales eran sutiles, pero existían. Por esa razón, en las dos ocasiones decidí reconducir las relaciones hacia una amistad romántica sin sexo. Tres de esas personas están hoy en mi lista de amigos más queridos, y sé que puedo contar con ellos para lo que necesite (dinero, ayuda doméstica, un café, escuchar mis penas…). El cuarto  sigue manteniendo conmigo una relación superficial y cordial, pero no lo considero amigo íntimo. No supo gestionar la situación.

 

Creo que para los hombres – por una cuestión de educación y socialización-  muchas veces es más difícil gestionar situaciones así que para las mujeres, pero lo cierto es que creo que ese hombre también habría acabado así conmigo si hubiéramos estado en una pareja monógama, porque no somos muy compatibles espiritual e intelectualmente.

Lo que sí puedo decir es que me siento orgullosa de que nunca hubo drama, ni discusiones, ni broncas. Y sin embargo en las pocas ocasiones en las que sí he tenido pareja monógama sí había discusiones y broncas por cuestiones de todo tipo.

Yo solo puedo hablar desde mi experiencia, no puedo aplicarla a otra gente. No creo que un tipo de relación sea mejor o peor que otro, es distinto. Pero en mi caso particular, y con mi tipo de personalidad, tiendo más a las relaciones abiertas que a las cerradas. Creo que cada persona debe encontrar el sistema en el que se sienta más cómodo.

Lo que me molesta es que yo respeto a las parejas monógamas, pero siento que la sociedad no respeta a los que nos movemos en otro patrón. El caso del texto de la demanda civil por la custodia de mi hija es el ejemplo más claro

En esa demanda se alegaba que yo no era capaz de cuidar de mi hija porque (cito textualmente) “yo mantenía relaciones simultáneas con hombres y mujeres” y por lo tanto mi hija vivía “en un ambiente desquiciado e inestable”. Si la abogada que redactó esa demanda utilizó ese argumento, fue porque dio por hecho que la jueza se posicionaría contra una madre así. Por eso, en mi contestación en la demanda no se dijo que mis relaciones personales no afectaban a mis habilidades parentales. La frase textual fue: “La alegación de la parte contraria de que mi representada, una mujer de 46 años con un físico acorde a su edad y una hija a su cargo, pueda mantener no una sino varias relaciones, es casi halagadora. Pero el caso es que no es así”. Es decir, yo también sabía que presentarme como poliamorosa pondría a la jueza en mi contra. En cualquier caso, pasé por una evaluación de un servicio psicosocial que determinó que era perfectamente capaz de cuidar de mi hija.

La mayoría de los poliamorosos viven en un armario porque saben lo que pueden perder si salen. La custodia de sus hijos. La posibilidad de adoptar niños. En muchos casos, si se trata de empresas conservadoras y de puestos directivos, su puesto de trabajo (Nadie se presentaría a la cena de Navidad de la empresa con sus dos o tres amores, por ejemplo) Otros se mantienen en el armario no porque ellos lo deseen, sino porque sus amores se lo piden. No quieren que lo sepa su familia, o su entorno, o en su trabajo.

Todos los que hemos vivido relaciones así hemos pasado por momentos de profunda culpabilidad. Se nos ha llamado viciosos, o compromisofóbicos, o emocionalmente evasivos.

En cuanto a  lo de “viciosos” : En realidad, el poliamor no es cuestión de follar con mucha gente. Es una cuestión de amor. Hay poliamorosos asexuales que mantienen relaciones de profundo amor sin sexo con diferentes amores. Y hay monógamos en apariencia mucho más promiscuos que los poliamorosos declarados.

En cuanto a lo de “emocionalmente evasivos”. En mi experiencia las personas que aman a más de una persona de forma abierta y consensuada se implican emocionalmente en compromisos de lealtad y cuidado tan profundos o más que los que pueda mantener cualquier pareja monógama

En realidad en España uno de cada dos matrimonios se divorcia. De ese 50% que no lo hace, la mitad es o ha sido infiel a su pareja, y entre un 8-10% practica la no monogamia consensuada. Es decir, mantienen otras relaciones aparte de su pareja legítima, con el conocimiento y el consentimiento de su pareja oficial. Por lo tanto, solo el 15% de matrimonios en España cumplen con el requisito de compromiso monógamo para se asocia a la institución. En ese sentido, los no monógamos son, junto con las mujeres, una de las dos únicas mayorías  oprimidas.

Nadie obliga a nadie a ser poliamoroso, pero de la misma manera nadie debería obligar a nadie a no serlo.

Nadie debería decir que la pareja monógama es la única opción afectiva y relacional posible.

Nadie debería patologizar a quien vive de otra manera. Ni llamarle inmoral, enfermo o inmaduro.

Lo que hace cada cual con su vida privada solo le debería afectar a los implicados. Pero de la misma forma que los perros atacan lo que temen, parte de la sociedad ataca lo que no entiende, porque lo teme, teme que destroce un orden establecido.

La moral es un conjunto de normas, creencias, valores y costumbres que sirve como modelo de conducta del ser humano en la sociedad. Pero en mi definición personal, mi sentido moral me dicta que cualquier comportamiento privado que solo me atañe a mí y que no causa dolor o perjuicio a ninguna persona no debe ser juzgado fuera de mi esfera íntima Los valores morales  las acciones del hombre en cuanto proceden de su voluntad y no de la obra que llevan a cabo. Estos valores son relativos y cambiantes.  Y por esta razón en una sociedad democrática nadie puede imponer valores subjetivos a los demás, mucho menos cuando atañen exclusivamente a su esfera íntima o privada.

El que nuestra sociedad acepte antes al hombre infiel, al que se ve como triunfador, inteligente, e incluso modelo a admirar, que a una unión poliamorosa debería hacernos reflexionar sobre nuestro sistema de valores

1 comment for “¿Está de moda el poliamor?

  1. Carlos
    24 mayo, 2016 at 09:46

    Hola Lucía

    Me parece muy interesante lo que describes, pero no acabo de ver cómo es posible una relación de poliamor en un proyecto de vida a largo(/infinito) plazo. Me explico.
    En mi caso, mi pareja y yo (que quedaríamos “englobados” en ese 15% de matrimonios que mencionabas) tenemos economías separadas pero nos coordinamos para llevar a cabo un proyecto vital común que, en nuestro caso, nos ha llevado a marcharnos lejos de España. Si ya ha sido muy complicado llevar a cabo este proyecto (y lo sigue siendo a día de hoy), habría sido, creo, prácticamente imposible coordinarlo con otra persona más, puesto que se tienen que dar muchos factores al mismo tiempo para coincidir en algo así: condiciones laborales de origen y expectativas en destino, disposición a abandonar España (con lo que ello conlleva en cuanto a familia, amistades, ciertas costumbres, etc.), elección de destino y satisfacción ante el destino elegido, etc.
    Eso sin tener en cuenta todo lo relacionado con tener hijos y los distintos deseos al respecto que puede tener cada uno…

    Me parece que ante casos así sería muy probable una ruptura con una de las partes de la relación poliamorosa. Por supuesto, lo mismo puede pasar en una relación a dos, pero poner de acuerdo tantos factores entre tres personas es mucho más complicado que entre dos (que ya lo es), o eso me parece a mí…

    un saludo

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