ESPAÑA MATA EL VIVO

Sorpresa: la facturación de la música en directo en España ha descendido un 30% desde que se aplica ese simpático nuevo IVA del 21% a la cultura.

Los promotores sobreviven a duras penas (o no).

Los artistas internacionales que hacen gira por Europa esquivan nuestro país como si estuviéramos en cuarentena.

Los nacionales, salvo contadas excepciones, deben estar pensando en dedicarse a otra cosa y limitarse a tocar en bares por unos tragos y una velada con amigos.  

 

(Cito algunos ejemplos que a mí personalmente me resultan especialmente dolorosos: Neil Young, Tom Petty, Bob Dylan, Tori Amos, veremos qué ocurre con John Fogerty, etc.

Otros, como Nine Inch Nails, Black Keys, Arcade Fire o Queens of the Stone Age sólo llegarán en el marco de grandes festivales, con lo cual sus seguidores encuentran a menudo casi imposible acudir a sus conciertos.)

neil young

En conjunto parece que debemos conformarnos con superestrellas masivas de estadio, o su extremo opuesto, grupos de muy bajo caché en recintos muy pequeños, lo cual visto por el lado bueno, puede ser una oportunidad de descubrir talentos semidesconocidos.

En la práctica la oferta existente sólo satisface a un público escasamente interesado en la música que va a ver a un artista de moda o muy comercial, o con suficiente leyenda a sus espaldas.

O esporádicamente a un público ya bastante especializado, e incluso purista, que conoce a artistas muy minoritarios que llegan de vez en cuando a alguna de nuestras salas.

También queda la alternativa de algún festival potente con carteles de indudable prestigio como el Primavera Sound de Barcelona o el BBK Live de Bilbao, una fórmula que efectivamente sirve para que lleguen artistas importantes a nuestro país y que además representan un jugoso impulso a las economías locales de las áreas donde se celebran.

Cartel-Primavera-Sound-2014

Pero la competencia entre festivales es también feroz y bajo las condiciones actuales tampoco su supervivencia ofrece demasiadas garantías. Los festivales grandes sufren, y los pequeños se asfixian y mueren. Mi favorito, el Azkena Rock de Vitoria, se encuentra en patente estado crítico, lo cual comunico públicamente que me jode especialmente.

ARF-kartela2014

Además, en los festivales, por lógica, los precios de la entrada se multiplican, y ello expulsa de la ecuación a un notable segmento de potenciales aficionados a la música en vivo.

En fin, nada que no imagináramos: como la cinematográfica o la editorial, la musical es una industria masacrada en nuestro país. Somos testigos de una horrorosa política de fomento de la música y la cultura en general, acorde a la troglodita mentalidad de nuestros gobernantes actuales.

La necesidad de austeridad es una excusa hipócrita porque económicamente las medidas que se están aplicando en el ámbito de la cultura son un desastre y no es difícil demostrarlo con datos.

Sencillamente, a esta gente no les gusta (no les deberá interesar) la educación y la cultura de la población.  

           TODOSSOMOSCULTURA2

 

Gonzalo G. Chasco

gonzalogchasco@gmail.com