EL JUICIO A BRETÓN

El pasado lunes 17 de junio comenzó el juicio contra José Bretón, acusado de dos delitos de asesinato con alevosía y agravante de parentesco. Supuestamente, Bretón terminó con las vidas de sus hijos, Ruth (6) y José (2), el 8 de octubre de 2011 en su finca de Las Quemadillas (Córdoba), pudiendo haberlos quemado en una hoguera que él mismo preparó.

 

El día de la desaparición de los pequeños, Bretón alertó al 112 después de las 18 horas, asegurando haberlos perdido en el parque Cruz Conde. Las videocámaras del lugar dejaron patente, con posterioridad ,que los niños nunca estuvieron en el parque con un 98% de seguridad. José Bretón siempre ha mantenido esa versión, afirmando que sus hijos están vivos y que él es inocente.

Ruth y José Bretón Ortiz

Ruth y José Bretón Ortiz

José Bretón había preparado en Las Quemadillas una pila incineradora casera durante el mes anterior a la desaparición de Ruth y José. El 7 de octubre, compró 140 litros de gasoil y una semana antes se había provisto de varias cajas de Orfidal y Motiván, medicamentos que tienen un efecto letal en niños de las edades de los dos pequeños si se combinan.

 

Ciento treinta huesos, encontrados en la hoguera de Las Quemadillas, fueron catalogados en un primer momento como huesos de animales. Después de que la forense de la policía científica dictaminara que no se trataba de los restos de Ruth y José, un segundo especialista los revisó y concluyó que pertenecían a niños de edades concordantes con las de los hijos de Bretón.

 

Pese a todos los indicios anteriores, no existen pruebas concluyentes contra José Bretón. En los huesos no queda rastro de ADN, ni tampoco en Las Quemadillas se ha encontrado ninguna otra muestra genética que pueda inclinar la balanza hacia la condena del hombre más odiado de España.

José Bretón, en un momento del juicio

José Bretón, en un momento del juicio

Para mí, José Bretón es un psicópata de manual. No se trató de un arrebato, ni de un momento de enajenación –causas frecuentes en parricidios-: él presuntamente preparó con minuciosidad los asesinatos de sus hijos, con el único objetivo de vengarse de Ruth Ortiz, su ex mujer. Ni a lo largo de estos dos años y medio, ni durante el juicio que está teniendo lugar, se le ha visto titubear. No hay en su rostro ningún atisbo de humanidad, no siente pesar ni tristeza, no llora. Se está hablando de las muertes de sus dos criaturas y él atiende al juez con la misma cara del que oye llover. Ni siquiera los cuarenta años de prisión que para él pide el fiscal le causan efecto visible.

 

Muchos psicópatas están tan integrados en la sociedad como Bretón hasta el fatídico 8 de octubre de 2011. No cometen actos delictivos, pero presentan las características propias de su condición psicopática… hasta que un día, en el caso de Bretón, necesita vengarse de su mujer y sus hijos no representan para él más que la función de instrumentos. José Bretón es perfectamente consciente de su maldad y de sus actos.

 

A lo largo de esta semana, declararán los expertos que analizaron los huesos encontrados en Las Quemadillas, analizando diferentes orígenes. Las pruebas periciales serán claves, pues si los peritos no convencen suficientemente al jurado –compuesto por siete mujeres y dos hombres y presidido por el juez Pedro Vela-, Bretón podría quedar en libertad.

3 comments for “EL JUICIO A BRETÓN

  1. Lo
    2 julio, 2013 at 16:33

    Yo también creo firmemente que es un psicópata. Sólo hay que ver esa frialdad y el modo de comportarse, y las auténticas barbaridades que dijo a la Policía. Si de verdad se te pierden tus hijos, no le dices a los policías que podéis hacer una fiesta en casa y luego ir de putas.

    Sinceramente, creo que lo tiene crudo, porque aunque no haya pruebas concluyentes las dos sabemos que la inmensa mayoría de condenas en este país recaen sobre indicios, pero ya podemos esperar cualquier cosa.

    Espero que le den el castigo que merece. Y de todas maneras, de salir libre, o se esconde rápido, o seguramente se lo cargará alguien.

  2. 3 julio, 2013 at 10:01

    Yo también tengo claro desde la desaparición que es un psicópata de manual. No siente empatía ni remordimientos y su única intención es satisfacer sus intereses. Está claro. Y no condenarlo sería el más absoluto de los fracasos de la justicia.

  3. Belén
    28 julio, 2013 at 22:51

    En estos juicios tan mediáticos la gente se vuelve muy marujona; que si claro que es culpable, no hay más que verle la cara, que si mira fijamente, que si mira para abajo, que si mira para arriba. Me gustaría ver más objetividad en temas tan serios.

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