El drama de Emilia

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Emilia Soria era una joven de 22 años, separada, víctima de malos tratos y madre de dos niñas pequeñas.  La casualidad quiso que se encontrara una tarjeta de crédito en el suelo del pueblo de Requena. No tenía trabajo, su nevera estaba vacía, sus hijas no tenían comida ni pañales.

Esta madre, desesperada, no pensó en las consecuencias que podría acarrearle su impulso y compró con la tarjeta y el DNI que la acompañaba comida y pañales por un valor de 193 euros. Todo le salió bien e intentó volver a hacerlo. Se dieron cuenta. Trató de volverlo hacer y fue detenida.

Actualmente, Emilia realiza trabajos en beneficio de la comunidad para no pagar la suma de 900 euros que debería abonar por delito continuado de estafa. De igual manera, espera para entrar en prisión por delito continuado de falsificación en documento mercantil y así cumplir una condena de 1 año y 10 meses. Emilia ha recurrido y espera que esta condena se vea anulada, al menos de momento, pues de lo contrario sus hijas se quedarían desamparadas.

En la actualidad, la joven madre que ahora tiene 27 años, ha rehecho su vida y es madre de otra niña más. Se considera reinsertada en la sociedad, si es que por un hecho puntual realizado por extrema necesidad se te puede catalogar como delincuente.

Es incomprensible que a Emilia no se le aplique penalmente el estado de necesidad, evitando al menos su ingreso en prisión. Menos sentido tiene cuando no se endurecen los delitos de guante blanco, después de robar un capital se purga unos cuantos años en prisión en el peor de los casos y jamás se vuelve el dinero. No la estoy excusando, pero ya está pagando con los trabajos en beneficio de la comunidad, que es castigo más que suficiente.

¿Es el que roba millones de euros un señor y esta chica una raterilla? ¿Tiene sentido que para los que nos roban exista la figura del arrepentido y a una mujer que no es delincuente, que si obró así fue en un momento aislado en el tiempo y únicamente por sus hijas, se le castigue con cárcel? Además, cinco años después. Porque por mucho que en España el fin de la prisión sea la reinserción, el contagio carcelario es altísimo. Emilia está arrepentida y afirma que prefiere pedir que volver a hacer lo que hizo.

¿Mola más indultar kamikazes? ¿Se merece mayor consideración Ángel Carromero que Emilia, al cual sólo ha faltado llevar al psicólogo de la mano para que supere haber sido encarcelado por homicidio involuntario?

Esperemos que esta sinrazón no tenga lugar y Emilia pueda seguir en su hogar con su familia.

1 comment for “El drama de Emilia

  1. Beatriz mesa
    21 enero, 2013 at 10:19

    Q la culpa la añadan en la cuenta de debito de Undargarin, así no pagara nada

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