DESAPARICIONES

En primer lugar, no quiero que se emparanoie nadie, porque en España lo normal NO es salir a la calle y desaparecer forever. Los medios de comunicación, cuando hacen suyo un caso de actualidad y nos bombardean con él a todas horas, transmiten la sensación de que vivimos en un país inseguro lleno de psicópatas que en cualquier momento nos cogen y nos quitan de circulación. ¡Pues no! Son casos aislados, sucede uno cada mucho tiempo y vivimos en un país bastante seguro. Esto no es lo que nos hacen ver ciertos especialistas en crear crispación, porque si tenemos un poco de cabeza y no nos metemos por sitios oscuros por las noches, no nos juntamos con lo peor, no hacemos autostop y no nos vamos con un desconocido a la primera de cambio, es bastante improbable que nos pasen cosas horribles.

Claro que hay gente que ha tenido la desgracia de que yendo bien por la vida ha sufrido una tragedia y no se ha sabido más de ellos, pero, como os digo, son los menos y casos muy aislados.

Ahora sí, después de advertiros que las calles no están llenas de violadores y asesinos que nos quieren hacer la pascua, vamos a recordar algunos de los mayores misterios de nuestro país. Personas que, un buen día, inexplicablemente desaparecieron como si se las hubiese tragado la tierra.

niñopintor

 David Guerrero era un niño de trece años que destacaba entre el resto por sus extraordinarias dotes artísticas. Desde el 6 de abril de 1987, se le conoce con el sobrenombre de “el Niño Pintor de Málaga”. Ese día, David salió de su casa rumbo a una exposición donde se contaba con uno de sus cuadros, situada a cien metros de su domicilio. Nunca regresó. Posteriormente, se supo que David nunca había ido a la galería de arte en cuestión. ¿Pudo haber sido secuestrado? A la misma hora, la reina Sofía visitaba su ciudad y varias calles, entre ellas la suya, tenían desplegado un notable dispositivo policial, por lo que de ser así, el hecho habría sido abortado. La realidad es que nunca se supo nada más del joven pintor. Absolutamente nadie lo vio salir aquel día. Su padre no quiere hacer declaraciones, pero su madre aún fantasea con que su hijo esté vivo y haya formado una familia.

niñosomosierra
Juan Pedro Martínez tenía diez años la noche de San Juan de 1986. El camión en que viajaba con sus padres a la altura de Somosierra, transportando 20.000 toneladas de ácido sulfúrico, sufrió un accidente en el que se vieron implicados otro de gran tonelaje y varios vehículos en cadena. Los restos de los progenitores de Juan Pedro se encontraron, pero el niño parecía haber sido abducido. Es imposible que, por su edad, su cuerpecito se hubiera disuelto en ácido en tan poco tiempo. ¿Se lo llevó alguien que por allí pasaba? Lo único cierto es que la suela de goma del zapato del pequeño fue la única de sus pertenencias que allí apareció. Al igual que en el caso de David, diversos testimonios confusos afirmaron haber visto a Juan Pedro y sin embargo ninguno fue concluyente.

 aguilardecampoo
Manuela Torres y Virginia Guerrero eran dos grandes amigas de 16 y 15 años respectivamente, residentes en Aguilar de Campoo (Palencia). Siete meses antes del crimen de Alcasser, concretamente el 23 de abril de 1992, las adolescentes acudieron a una discoteca de Reinosa (Cantabria). Se presume que un coche blanco las recogió haciendo autostop para regresar a Aguilar de Campoo. Esto es lo último que se supo de Manuela y de Virginia. En octubre de 2001 se encontraron dos cráneos en el embalse de Requejada (Palencia) y la prensa publicó que pertenecían a las dos jóvenes. Tras las pruebas de ADN, se conoció que las calaveras llevaban allí desde la Guerra Civil.

gloriam

 Gloria Martínez contaba con 17 años el 30 de octubre de 1992, cuando desapareció de la clínica Torres de San Luis, en Alfaz del Pi (Alicante). La joven padecía problemas de ansiedad, insomnio y un desorden alimentario, por lo que sus padres decidieron, tras un ultimatum de la doctora Soler, médico que trataba a su hija, ingresarla en esta casa de reposo. A la 1.30 de aquella madrugada, Gloria, atada a su cama, le pidió permiso a una enfermera para ir al baño. Con una miopía de 8 dioptrías en cada ojo, la chica no cogió ninguna de sus pertenencias, ni siquiera sus gafas, sin las que no veía nada. Supuestamente -la joven estaba sedada-, Gloria le propinó un fuerte empujón a la enfermera, saltando muros de dos metros y vallas y atravesando un jardín lleno de cáctus para abandonar el lugar. La familia y la policía no fueron avisados hasta las 8am, sin encontrar evidencia alguna de que Gloria hubiese huído por el camino que el personal de la clínica indicaba. Posteriormente, informaciones relacionadas con la clínica afirmaron que se encontró una bolsa con pertenencias de Gloria en un pozo ciego y que pasada la media noche se escucharon unos gritos. El juez no vio responsabilidad penal en los responsables de Torres de San Luis, pese a los esfuerzos del padre de Gloria para que se llegara hasta el final de lo acontecido aquel 30 de octubre. Curiosamente, aquella noche la única paciente de la clínica era Gloria y en el análisis grafológico a los textos que escribió la joven durante su ingreso se determinó que estaba fuertemente sedada. ¿Se pasaron con la dosis y terminaron accidentalmente con la vida de Gloria? Eso ya nadie lo sabe.