Stop delfinarios

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Reconozco, y me da vergüenza reconocerlo ahora, que en su día llevé a mi hija a ver delfines a Faunia. Si hubiera visto “Blackfish” o ” The Cove” ni se me habría ocurrido. Los delfines son tan inteligentes como los seres humanos, o es posible que más, y sufren enormemente en cautividad. Muchos de ellos mueren por estrés. Algunos se suicidan ( sí, se suicidan). Las orcas acaban volviendose agresivas

Los delfinarios son una práctica indiscutiblemente cruel. Mantener a cetáceos toda su vida dando vuelta en una piscina, que no deja de ser para ellos una minúscula bañera (nada que ver con sus condiciones naturales) es inadmisible.

No debes llevar a tus hijos aun delfinario porque

  • Los cetáceos sufren tal estrés y privaciones que fallecen muy pronto, mucho antes de lo que les corresponde.
  • La alta mortalidad de los cetáceos en estas condiciones, obliga que haya que seguir cazando delfines. Y se continúan llevando a cabo capturas de cetáceos salvajes.
  • En las capturas de delfines se eligen a lo más aptos y se sacrifica al resto. 
  • Cuando se crian delfines en cautividad la realidad también es horrible: son animales que viven toda su vida en condiciones de tortura

 

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En el Reino Unido provocaron que los delfinarios desaparecieran hace dos décadas.

En 2015, Finlandia cerró el único que tenía y Polonia frenó la construcción del que hubiera sido el primero.

Italia ya ha cerrado uno de sus cuatro delfinarios,

También Alemania, que solo tiene dos, ha cerrado uno tras la presión popular.

Y otros tres países más de la UE han prohibido la exhibición comercial de delfines: Notuega,  Islandia y Suiza

 

ESPAÑA SIN EMBARGO ES LA MAYOR JAULA DE DELFINES DE EUROPA

TIENE 13 DELFINARIOS, CON 100 DELFINES.

FAUNIA en Madrid

MARINELAND en Madrid y Barcelona

ZOO en Madrid y Barcelona

AQUOPOLIS en Tarragona

LORO PARQUE Tenerife

SELWO en Málaga

OCEANOGRAFIC Valencia

MUNDO MAR Benidorm

AQUALAND Tenerife

PALMITOS  Las Palmas 

RANCHO TEXAS Lanzarote

 

 

 

 

 

Los espectáculos comerciales de los delfinarios pueden parecer divertidos pero la realidad es muy distinta.

Las imágenes de películas y series en que los delfines salvajes simpatizan y ayudan a las personas han creado una imagen distorsionada de ellos. Lamentablemente para los delfines, sus caras muestran un rictus que los humanos pueden asociar a una sonrisa, Y así, si los ves en un espectáculo no entiendes que el animal sufre.

La mayoría de ellos FALLECE a los pocos años de estar en cautividad. En libertad un delfín puede vivir cincuenta o sesenta  años

Debido a la alta mortalidad de los cetáceos en estas condiciones, la población cautiva es insostenible para mantener la creciente industria de los delfinarios. Así que hay que seguir cazando delfines. Y se continúan llevando a cabo capturas de cetáceos salvajes.

Los métodos de captura son invasivos, estresantes y potencialmente letales. Se persigue y acosa a las manadas con lanchas y se pueden usar incluso bombas para asustar a los animales y dirigirlos hasta un punto concreto. Durante la captura, algunos animales pueden morir de fallos cardíacos provocados por el estrés o el shock o ahogados al quedar atrapados en cuerdas y redes mientras tratan agitadamente de escapar o de acudir en auxilio de otros. Más tarde, algunas hembras preñadas pueden abortar sus fetos o las madres pueden dejar de lactar muriendo así sus crías. Otros mueren a consecuencia de traumatismos e infecciones provocadas durante la captura.

Y como bien muestra el documental “The Cove”, puede suceder que se elija a los delfines que parecen más aptos para enviar a un delfinario y se mate al resto. 

Es decir: el delfín que tú ves en el delfinario sufre y fallecerá muy pronto. Y para capturarlo se han masacrado a unos miles de delfines que cayeron en la red y que no se consideraron aptos para participar en un espectáculo. 

 

© OPS

 El agua está roja por la sangre de los delfines masacrados

The Cove es un  documental sobre la matanza de delfines en Japón.

En 2009 obtuvo el Oscar al mejor documental.

La película ha sido prohibida en Japón.

The Cove se realizó en secreto: el director Louie Psihoyos y su equipo de producción utilizaron micrófonos y cámaras escondidos entre el paisaje de la zona para poder registrar la masacre de los delfines y mostrarla en todo el mundo.

El documental consiguió grabar la matanza de delfines pese a que las matanzas se realizaban en entornos protegidos, cuya entrada se impedía a cualquiera no relacionado con la captura de delfines. El equipo usó cámaras ocultas  y cámaras submarinas. Desde pequeñas grabadoras para escuchar a los delfines que estaban a punto de ser masacrados, hasta cámaras de video camufladas ingeniosamente dentro de rocas para simplemente observar los movimientos y conversaciones de la gente encargada de las matanzas y comercio de carne de delfín.

Es importante saber que gracias a este hombre el conflicto de la matanza de delfines en Taijí fue divulgado mundialmente.

Algo que fue importante en este filme fue el uso de cámaras que lo hizo parecer más que un documental, un thriller dispuesto a atraer a cualquier persona.

Cada año en Japón se sacrifican entre 23.000 y 50.000 delfines.

La masacre funciona de la siguiente manera. Los pescadores van a los bancos de delfines y colocan redes estrategicamente. Con esto pueden cazar a unos mil delfines. Parte de ellos se venden a delfinarios de todo el mundo y se convierten en los delfinitos que vas a ver jugar en sitios como Faunia o Loro Parque.

 El entretenimiento con animales es indigno para las especies

La educación nos debería llevar a conocer y entender a los otros animales con quienes compartimos el Planeta, a protegerlos y a respetarlos. Sin embargo, los espectáculos al son de la música en que se utilizan a los animales como payasos, bailarines o animadores forzándolos a realizar comportamientos antropomórficos o cómicos. Compotamientos  antinaturales. Los delfinarios  muestran a los animales como objetos no como seres con un valor intrínseco, individualidad y dignidad.

En vez de transmitir información acerca de las especies, estos espectáculos exhiben animales para entretenimiento. Y desensibilizan a los humanos de la crueldad inherente de arrebatar a estos animales de sus entornos naturales y mantenerlos en cautividad.

¿ Por qué los delfines fallecen en cautividad?

 

En primer lugar, los delfines viven en  piscinas de reducidas dimensiones, poco profundas y de agua tratada químicamente. El agua de estos tanques suele consistir en agua dulce con sal y aditivos químicos, cómo el cloro. La exposición a altos niveles de cloro y los delfines, que viven en contacto constante con esta sustancia, suelen mostrar muchos problemas en la piel y en los ojos debidos tanto a la presencia de este químico como a los desequilibrios en el pH del agua.

La música a todo volumen y otros ruidos cómo los repetitivos de las bombas de agua y los filtros, pueden causar un estrés considerable a los cetáceos que dependen en gran parte de sus sentidos auditivos para reconocer el mundo que les rodea, no en su visión. En algunos delfinarios, los animales no tienen acceso al aire libre y por tanto viven sin acceso a la luz natural y posiblemente sin ventilación suficiente.

En cautividad raramente usan su sónar natural –un sentido altamente sofisticado que les permite reconocer su entorno, pescar y comunicarse. Al no tener nada que descubrir en las piscinas vacías, raramente emiten sonidos bajo el agua (sólo realizan los nasales inducidos por el hombre para el espectáculo) y se apoyan más en estímulos visuales. En algunos tanques, el sónar puede rebotar en las frías paredes y los ruidos, como aquellos provenientes de las bombas de circulación, pueden afectar los umbrales de percepción auditiva de los animales. Esto explica por qué algunos cetáceos han chocado contra las paredes de los tanques resultando heridos e incluso muertos.

La falta de sombra Otro aspecto importante en muchas de las instalaciones es la falta de sombra. Ésta puede afectar la sensible piel y los ojos de estos animales, incluso provocándoles cataratas. Aunque en la naturaleza no disponen de sombra, pasan la mayor parte de su tiempo sumergidos a profundidades en que los rayos ultravioletas tienen pocos efectos sobre ellos. En cautividad, sin embargo, los tanques no son lo suficientemente profundos como para protegerlos de ellos. En muchos centros se puede observar a los animales con quemaduras provocados por los rayos del sol o protegidos de ellos con cremas.

La falta de ejercicio:  En la naturaleza, los cetáceos son animales activos; nadan entre 95 y 160 km al día . Cuando se ven confinados en una piscina, enferman por inactividad.

La falta de vida social. En la naturaleza estos animales viven en grupos de decenas e incluso centenares de individuos – se conocen grupos de hasta 1.000- con lazos sociales muy cohesionados y duraderos, especialmente entre las madres y sus crías, y algunos que duran toda la vida. Cooperan entre sí para pescar e incluso se ayudan cuando uno lo necesita. En cautiverio, se juntan delfines de distintos orígenes -extraños entre sí- creando grupos sociales totalmente artificiales que no les permiten establecer una jerarquía natural. Acaban agrediéndose entre sí.

La falta de estímulo: En los tanques, los cetáceos no tienen nada nuevo que descubrir y viven sin acceso a nada de lo que tendrían en la naturaleza. No suele proporcionarse a los animales con enriquecimiento ambiental –como estructuras, juguetes, texturas, peces vivos o vegetación- que les invite a desarrollar sus comportamientos naturales ni a distraerles.

Normalmente estos animales dejan de usar su sistema de ecolocalización porque no tienen nada nuevo que descubrir. En algunos tanques también hay ruidos que les molestan (música, bombas de agua, etc) y según el diseño del tanque, las ondas pueden rebotar de las paredes.

Al estar privados de variedad en un entorno completamente vacío, la falta de de cosas para hacer les aburre y no tienen suficientes estímulos ni hacen suficiente ejercicio. El estrés tanto social como físico les hace más propensos a sufrir enfermedades y deben ser suministrados con medicamentos de manera rutinaria.

Debido a estrés crónico, la depresión psicológica y otros factores, los cetáceos en cautividad se encuentran inmunosuprimidos – más propensos a sufrir enfermedades y menos capaces de luchar contra las infecciones

. Por esta razón y por los diversos problemas de salud que pueden sufrir, son medicados rutinariamente. La primera tanda de alimentación del día suele ser pescado con vitaminas añadidas, medicaciones profilácticas contra los hongos, reductores de ácido gástrico y bloqueadores de histamina, entre otros, así como antidepresivos.

El estrés crónico también es la causa de muchas de sus dolencias: úlceras, vómitos y aumento de las glándulas adrenales (que producen hormonas imprescindibles para la vida, como el cortisol- relacionada con el estrés entre otras).

Se les alimenta con pescado congelado: Delfines y orcas son animales depredadores que se alimentan de distintas especies de peces según la población. Sin embargo en cautividad se les alimenta de peces muertos y de un número limitado de especies que suelen ser arenques y caballa. El pescado congelado pierde nutrientes y agua, así que a menudo los cetáceos en cautividad se encuentran deshidratados y necesitan suplementos de vitaminas. A veces se les suministran bloques de gelatina para hidratarles o se les hidrata a la fuerza forzando un tubo directamente a su estómago. 

Para controlar su agresividad y su estrés es frecuente administrar Diazepam (Valium) y hormonas (como esteroides) a los animales para reducir su agresividad.

En el caso de las orcas, se rompen o desgastan dientes al morder los barrotes o las paredes de aburrimiento. Estos dientes afectados son una vía de entrada para gérmenes y pueden provocar infecciones graves, incluso mortales.

En el caso de los delfines, un comportamiento anormal que suelen mostrar es el de regurgitar su comida por aburrimiento o al copiar a otros que lo hacen. Cuando esto ocurre a menudo se dañan los dientes por lo que se les debe extraer o tratar. Los dientes afectados necesitan tratamientos de yodo y mediciones de la temperatura dental varias veces al día. Tratamientos que los centros venden cómo “un óptimo cuidado dental” pero que serían innecesarios si los animales estuvieran en condiciones naturales.

.En todas las orcas macho en cautividad y en algunas hembras se observa la aleta dorsal caída.

 

aleta-dorsal

 

Sin embargo, este fenómeno en la naturaleza se observa sólo en entre el 1 y el 5% de los machos de ciertas poblaciones. Esta caída en cautividad probablemente ocurre por la gravedad (en los machos estas aletas pueden hacer 1,80 m de alto), debido a que pasan mucho tiempo en la superficie y no se sumergen a grandes profundidades y tal vez por la deshidratación que sufren estos animales.

 

 

Se ha calculado que la mortalidad de las orcas en cautividad es 3 veces mayor que en la naturaleza. Mientras en la naturaleza pueden vivir hasta 70 años los machos y 90 años las hembras, en los delfinarios pocas viven más allá de los 25. Y esos 25 años los vieven sufriendo. Ese sufrimiento es el que les provoca la muerte anticipada. 

 

O’Barry, el enemigo de Japón

© Wikimedia© Wikimedia

Ric O´Barry era entrenador profesional de delfines. Fue él quien entrenó a las cuatro delfones hembras que participaban en la serie Fliupper. Una de ellas se suicidó. Así, se suicidó. Estaba intensamente deprimida y dejó de respirar. Porque los delfines pueden respirar a voluntad, como bien explica en el documental el propio O Barry. Ric se quedó conmocionado con este hecho y a partir de entonces decidió dedicar su vida a la protección delos delfines.

Actualmente dirige su propia organización llamadaDolphin Project, que se dedica a proteger a los delfines de todo el mundo. Y también trabaja con comunidades japonesas que han dependido de la caza de éstos para ayudarlos a cambiarse a nuevos tipos de negocios, como buceo y observación de delfines.

 

 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

  1. No vayas a estos recintos ni asistas a este tipo de espectáculos.

  2. Muestra tu rechazo socialmente y ayuda a difundir la información.

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