Cómo ser familia de acogida y no morir en el intento

por MAGDALENA MARÍN

Cómo ser familia de acogida y no morir en el intento.

Aún recuerdo la primera vez que me llamaron por teléfono para decirme que había un niño que podría encajar en mi casa, ¡no os imagináis qué sensación! es maravilloso, mágico, casi increíble. Primero pasas por reuniones, entrevistas, informes psicológicos, sociales, haces un curso y cuando ya estás preparado… NO, no estás preparado, para esa llamada nunca estás preparado. En nuestro caso, esa primera llamada era un bebé que se marcharía. Era sietemesino, tan solo pesaba 2100kg y tenía anticuerpos VIH.

Todos sabemos lo que es la llegada de un bebé a la familia, si hay una palabra, un sentimiento y un estado general que lo define es…

¡EXPECTACIÓN!

Todos estamos deseando conocer cómo será, a quién se parecerá, ¿tendrá los ojos de su padre? ¿Tendrá la boca de su madre? Todo tiene que estar preparado y perfecto.

Cuando nace parece que todo se para, de repente el tiempo es más relativo que nunca, todo parece quedarse quieto, hay silencio, hay un vínculo que nos une que es lo único parece sentirse, ¡ya está aquí!

¿Qué pasa cuando un bebé llega a casa en acogimiento?

Hay gente que piensa que por no haber estado dentro de ti no se puede sentir lo mismo, pero lo más maravilloso de todo es que eso mismo es lo que sentimos los acogedores cuando nos llaman para decirnos que viene un bebe a casa.

Preparamos todas las cosas, pensamos cómo será, si será morenito o blanquito, si dormirá mucho o poco, si comerá bien, si estará sano o tendrá alguna enfermedad.

Preparamos toda su ropita, su muñequito, su mantita, todo lo que en algún momento se tendrá que llevar para saber que el tiempo que pasó contigo fue uno de los bebés más queridos del mundo.

Cuando lo conoces también parece pararse todo, sientes una paz especial al mirarle a la cara, su olor tan especial, con solo estar a su lado parece que puedes entender el mundo, sabes que hay un vínculo que aunque él no recuerde, marcará para siempre su vida.

Cuando la gente me pregunta por qué hago acogimientos, lo primero que me viene a la cabeza es devolverles la pregunta y saber por qué ellos no lo hacen.

Siempre me responden que no podrían, que no podrían soportar que se los quitaran, entonces yo les digo que a mí no me los quitan porque nunca han sido míos, nosotros simplemente estamos enseñándoles a caminar por el mundo.

Nadie nos enseña cómo decir adiós a un niño, nadie nos enseña cómo dejarle marchar sin que parte de ti se vaya con él, nadie nos enseña  cómo superar su pérdida y aun así lo seguimos haciendo, aun así seguimos creyendo en el acogimiento, aun así seguimos dando todo lo que tenemos a niños que no han tenido la suerte de nacer con el derecho a una familia que les proteja y les dé seguridad. A cambio ellos nos dan su felicidad, su amor, su vida y sobre todo ¡sus sonrisas!, esas primeras sonrisas de las que somos testigos únicos.

A todo el mundo que me dice «yo no podría hacerlo», yo siempre les digo que sí, que claro que se puede.

Nosotros no somos especiales. A nosotros, como a todos, nos gusta ganar, y acogiendo ganas ilusión, ganas empatía, ganas optimismo, ganas humanidad. Ganas, siempre ganas, aunque pierdas.

Para ser familia de acogida de un menor se necesitan muy pocas cosas y muchas ganas, como leí en algún eslogan, necesitas simplemente querer menos tiempo para ti para ser más feliz regalándoselo a un niño que lo necesita.

 

Bonito ¿no?

Pues efectivamente solo necesitas querer compartir tu tiempo con alguien que lo necesita, pero también tienes que compartir tu espacio y tu familia. Eso no siempre es fácil, es más, yo diría que es lo más complicado del acogimiento.

Después de muchos años hemos pasado por distintos tipos de acogimiento, acogimiento de urgencia, acogimiento temporal, acogimiento permanente, acogimiento preadoptivo y para terminar, acogimiento de verano y de fin de semana.

¿Sorprendidos ante semejante abanico de oportunidades? Pues sí, aquí quien no acoge no es por falta de modalidades, no, es por falta de información y yo estoy aquí para solucionarlo.

Realmente los acogimientos se dividen en diferentes tipos dependiendo de su finalidad o temporalidad.

Yo os pondré aquí los más genéricos:

Acogimiento preadoptivo: como su propio nombre indica es aquél que tiene como finalidad la adopción. Es necesario que el menor tenga una situación jurídica adecuada para su adopción y que los acogedores cumplan todos los requisitos para ello. El acogimiento preadoptivo puede utilizarse con dos objetivos: durante la tramitación judicial de la adopción cuando ésta se eleva al juez de forma inmediata a la entrega del menor, o en determinados supuestos cuando es preciso asegurarse del éxito de la medida antes de presentar al juez la demanda de adopción.

Acogimiento permanente: en este tipo de acogimiento se estima o se prevé que no es posible o no es deseable el retorno del menor a su entorno familiar a medio o largo plazo (dos años al menos), ni la adopción.

Acogimiento simple o temporal: es de carácter transitorio, se prevé la vuelta del menor a su propia familia una vez que se resuelven las condiciones que han dado lugar a la separación provisional, o bien en tanto se adopta una medida de protección más estable. Normalmente no suele superar los dos años.

Acogimiento de urgencia-diagnóstico: tiene la doble finalidad de ofrecer una atención inmediata a los menores evitando su institucionalización, y llevar a cabo un proceso de diagnóstico durante un tiempo que debe ser entre 3 y 6 meses. Se utiliza generalmente con menores de corta edad, y demandan de la familia acogedora una preparación adecuada para enfrentarse a la creación de vínculos y separación posterior, la colaboración en el proceso de diagnóstico y una estrecha colaboración con el equipo de profesionales.

Acogimiento abierto: además de las modalidades señaladas podríamos hablar del acogimiento abierto, que sin ser estrictamente una fórmula de acogimiento, implica que una familia tenga al menor consigo los fines de semana y las vacaciones. Esta fórmula es un recurso adecuado para algunos de los menores institucionalizados de edades entre 9 y 18 años y una forma de colaboración ciudadana con la Administración Pública competente de su tutela y/o guarda.

Tengo que decir que en mi casa siempre hay niños, tan pronto somos cuatro como cinco o seis, y a eso tenemos que unir nuestras dos perras y nuestra gatita, acogidas por supuesto. Os imagináis que lio tenemos, ¿verdad? Pero lo que no os podéis ni imaginar es la cantidad de sonrisas que tenemos en nuestro corazón.

 

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Ganando y perdiendo

Ayer en uno de nuestros foros en internet se nos formulaba la pregunta de cuántos niños en España siguen viviendo en residencias para menores, cuántos están tutelados por la Comunidad Autónoma a la que pertenecen.

Ante la nueva propuesta de ley que se ha presentado y aprobado en el senado de modificar la estancia de menores en centros residenciales, se presentaron datos que nos hablaban de 35.000 menores tutelados por las diferentes instituciones, y de ellos entre 15.000 y 20.000 pueden ser acogidos.

Increíble ¿verdad?

Yo pertenezco a una de esas familias que nos llaman familias acogedoras.

Y los niños a los que nosotros recibimos en nuestro hogar pertenecen a ese grupo de familias que llaman familias desestructuradas.

Y vosotros… ¿os atreveríais a hacerlo? ¿en dónde encajaríais?

 

Unos 8.000 menores entran en régimen de acogimiento cada año en nuestro país. De estos, alrededor del 30% lo hacen en familias de acogida. 

El acogimiento familiar es un recurso que evita la institucionalización de niños cuyos padres, por circunstancias personales o sociales, no pueden hacerse cargo de ellos, de forma temporal o permanente.

2 comments for “Cómo ser familia de acogida y no morir en el intento

  1. mary leny
    18 mayo, 2013 at 21:05

    tengo 56 años y me he dedicado esmeradamente a mis hijas que a son profecionales una es medico , y la otra cheff internacional. y me siento capacitada para cuidar y esmerarme en verlo un personaje , creo que tengo paciencia y la suficiente capacidad para educar a un bebe con la ayuda y bendicion de Dios. contestenme gracias

  2. narcisa
    27 agosto, 2013 at 18:31

    me gustaría compartir nuestro amor con los ñiños

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