Nuestra relación con la comida

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Demi Lovato ha confesado que sufrió bulimarexia ( alternancia de períodos de anorexia y bulimia) y  que  los desórdenes alimenticios son un fantasma que ha perseguido a su familia, pues su madre y abuela también los padecieron. «Si vives alrededor de alguien que pesa menos de 40 kilos y que tiene un desorden alimenticio es difícil no crecer de esa manera», afirma.

La protagonista de Camp Rock no teme hablar de su caída y de su ascenso pues esa experiencia la llevó a buscar otras alternativas para evitar que su vida se cayera al vacío. Aunque aún teme que la historia se repita: “Ojalá que mis hijos no padezcan la bulimia, es una especie de enfermedad hereditaria”.

 

Por otra parte el nuevo alcalde de Londres,  Sadiq Khan,  ha prometido que las campañas publicitarias que promuevan una imagen poco realista del cuerpo -demasiado perfecto, demasiado delgado- van a ser prohibidas en el transporte público de Londres cuando se considere que pueden avergonzar a quien las vea.

“Como padre de dos hijas adolescentes estoy tremendamente preocupado por ese tipo de publicidad. Nadie debería sentirse presionado cuando viaja en el metro o en el autobús por esos mensajes que degradan al público, especialmente a las mujeres”, ha afirmado.

“¿Estás preparado para un cuerpo playero?”, era el eslógan del anuncio  el anuncio de una colección de productos vitamínicos para adelgazar que meses atrás desató la controversia . Muchos viajeros denunciaron entonces que imágenes como esa contribuyen a que las consumidoras se sientan físicamente inferiores, por lo que acabaron reuniendo decenas de miles de firmas para exigir su retirada.

 

Anuncio en el metro de Londres.

 

Tenemos una relación muy rara con la comida. Y una preocupación compulsiva con la forma en la que es visto y evaluado nuestro cuerpo.

En nuestra sociedad occidental el alcance de cada uno para controlar, manejar, disciplinar y modelar el propio cuerpo a base de ejercicio dieta se ve como una extensión del control sobre uno mismo, aunque esto es falso. Anoréxicas y vigoréxicos controlan sus cuerpos pero no controlan lo más mínimo su mente.

 Por esa razón también la comida se convierte en una prueba de voluntad. En muchos sitios te explican el ejercicio que debes hacer para “quemar” cada “”exceso” — La mitad de los varones españoles y el 99% de las mujeres (el 99%, agárrate que vienen curvas) se pondrán a dieta en algún momento del año.

 Es sorprendente que casi todas nuestras actividades sociales tengan que ver con la comida o la bebida: se queda a tomar cañas, o a tomar un café, no a dar un paseo o a ver una expo (y en mi ciudad muchas son gratuitas) Y que para seducir a una mujer se entienda que se la debe invitar a cenar ( y al día siguiente esa mujer no comerá en todo el día para eliminar lo que ha comido)

La desmedida obsesión por la nutrición ha venido a crear una neurosis social expresada en torno a la alimentación. Sobre la base de una persona ansiosa surge la confusión y el conflicto sobre el hecho de comer: comer mucho, poco, variado, mal, sano, peligroso, qué engorda, qué adelgaza, etc. El nivel de angustia aumenta con la incertidumbre y se busca la estrategia defensiva: libros para “aprender a comer”, visitas a profesionales de distinto pelaje, manejo compulsivo de Google, lectura reiterada de etiquetas, comparaciones, programas de cocina, etc.

Tanta es la información que, lejos de aclarar las ideas, acaba embotando la mente. Hemos llegado a un nivel en el que no comemos cuando tenemos hambre. Nos matamos de hambre para adelgazar y en las reuniones sociales comemos por gula y no por hambre.

 

Ojalá mi hija mantenga mucho tiempo su actitud: come todo lo que quiere, sin culpa. (foto ; Allegra en la taberna La Berenjena, Marqués de Toca 7)

 

Tenemos una relación muy rara con la comida. Y una preocupación compulsiva con la forma en la que es visto y evaluado nuestro cuerpo. — En nuestra sociedad occidental el alcance de cada uno para controlar, manejar, disciplinar y modelar el propio cuerpo a base de ejercicio dieta se ve como una extensión del control sobre uno mismo, aunque esto es falso. Anoréxicas y vigoréxicos controlan sus cuerpos pero no controlan lo más mínimo su mente. — Por esa razón también la comida se convierte en una prueba de voluntad. En muchos sitios te explican el ejercicio que debes hacer para “quemar” cada “”exceso” — La mitad de los varones españoles y el 99% de las mujeres (el 99%, agárrate que vienen curvas) se pondrán a dieta en algún momento del año. — Es sorprendente que casi todas nuestras actividades sociales tengan que ver con la comida o la bebida: se queda a tomar cañas, o a tomar un café, no a dar un paseo o a ver una expo (y en mi ciudad muchas son gratuitas) Y que para seducir a una mujer se entienda que se la debe invitar a cenar ( y al día siguiente esa mujer no comerá en todo el día para eliminar lo que ha comido) — La desmedida obsesión por la nutrición ha venido a crear una neurosis social expresada en torno a la alimentación. Sobre la base de una persona ansiosa surge la confusión y el conflicto sobre el hecho de comer: comer mucho, poco, variado, mal, sano, peligroso, qué engorda, qué adelgaza, etc. El nivel de angustia aumenta con la incertidumbre y se busca la estrategia defensiva: libros para “aprender a comer”, visitas a profesionales de distinto pelaje, manejo compulsivo de Google, lectura reiterada de etiquetas, comparaciones, programas de cocina, etc. Tanta es la información que, lejos de aclarar las ideas, acaba embotando la mente. Hemos llegado a un nivel en el que no comemos cuando tenemos hambre. Nos matamos de hambre para adelgazar y en las reuniones sociales comemos por gula y no por hambre.– Ojalá mi hija mantenga mucho tiempo su actitud: come todo lo que quiere, sin culpa. (foto ; Allegra en la taberna La Berenjena, Marqués de Toca 7) #food #foodporn #laberenjena_md #comida #gastronomía #alimentación #nutrición

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