carta de amor a la mujer de mi ex

Esta carta la escribió Eva Mariscal después de una larga charla conmigo

Este es el tipo de cartas que a veces aconsejo escribir en los talleres de creación literaria que imparto

( próximo taller 19 y 20 de marzo, Zaragoza, Más info: zeliedansledesert@gmail.com)

 

 

Querida

 

Una amiga me cuenta que ha entrado en tu perfil de instagram y que se encuentra con que él, ahora, te deja a ti también mensajes en el baño. A mí me los dejaba a menudo. Lo curioso es que me los dejaba cuando ya estaba contigo.Durante unos dos años compartimos un hombre.

Tú sabías que él vivía conmigo y que tenía un hijo muy pequeño. Yo no sabía nada de ti. Lo descubrí todo por casualidad.

Así descubrí también quenos escribía los mismos mensajes. Nos llamaba bichito a las dos.Fue muy duro. No puedo ni contarte cómo me sentí. Enagañada.

Si no podía fiarme de la persona más importante de mi vida ¿ de quién me iba a fiar? El mundo se convirtió de pronto, a mis ojos, en un lugar peligroso. Me deprimí. Pedí ayuda. Busqué tratamiento.

Pasé por todas las fases del duelo. Primero lo negué, porque él te negó y me dijo que te había dejado. Después me enfadé cuando descubrí que no era así. Después me deprimí a niveles que no le he deseado nunca a nadie, ni siquiera a ti.

Finalmente, acepté la realidad.

Seguí con mi trabajo y con mi vida. Perdí los 20 kilos que había ganado viviendo con él. Porque cuando él me conoció yo era tan delgada como tú, pero la vida con él fue una época de profunda ansiedad, y yo resuelvo la ansiedad comiendo. Reorganicé mi casa, mi trabajo. No tuve que reorganizar las rutinas con el niño porque él nunca se ocupó de él.

Cuando estuve mejor, inicié una vida con mi nueva pareja. Que es mucho más compatible conmigo que lo que pudieraserlo jamás el padre de mi hijo. Y finalmente le agradecí al cielo tu existencia.

Porque si no hubieras aparecido tú yo seguiría con él.

Estaría gorda, vieja, ansiosa, triste. Seguiría como estaba entonces, pensando siempre que no era lo suficientemente buena persona, buena madre, buena amante, buena trabajadora.

Ahora el destino ha decidido que tenemos que cuidar del niño entre las dos. Yo amo a mi hijo. Mucho más de lo que nunca amé a su padre o de lo que nunca amaré a mi pareja. Porque se trata de otro tipo de amor. Yo no quiero que mi hijo viva entre dos mujeres enfrentadas. No quiero que mi hijo sufra. No quiero que note la tensión.

Si quieres aclarar cosas, aquí estoy. Lo creas o no, jamás te he insultado.Incluso en los primeros momentos, mi ira se dirigía hacia él y no hacia ti. Pero mi ira desapareció. Era una fase del duelo, y es una fase completada.

Yo también estuve donde tú. Hace años. Enamorada, loca por él.  Por lo tanto, te veo como una hermana pequeña.  Eres muy parecida a mí. Odiarte sería como odiarte a mí misma

No te odio, estoy aquí para cuando me necesites. Te abrazo.

 

Eva Mariscal

 

 

Ps: Esta foto de un mensaje suyo en el espejo la colgué hace 122 semanas. Ya estaba contigo, llevaba más de un año contigo

 

 

 

 

Querida Una amiga me cuenta que ha entrado en tu perfil de Instagram y se encuentra con que él, ahora, te deja a ti también mensajes en el baño. A mí me los dejaba a menudo. Lo curioso es que me los dejaba cuando ya estaba contigo. Esta foto es de hace 125 semanas, puedes comprobarlo. Tú sabías que él vivía conmigo y que tenía un hijo muy pequeño. Yo no sabía nada de ti. Lo descubrí por casualidad. Así descubrí también que nos escribía los mismos mensajes. Fue muy duro. No puedo ni contarte cómo me sentí. Engañada. Si no podía fiarme de la persona más importante de mi vida ¿ de quién me iba a fiar? El mundo se convirtió de pronto, a mis ojos, en un lugar peligroso. Me deprimí. Pedí ayuda. Busqué tratamiento. Pasé por todas las fases del duelo. Primero lo negué, porque él te negó y me dijo que te había dejado. Después me enfadé cuando descubrí que no era así. Después me deprimí a niveles que no le he deseado nunca a nadie, ni siquiera a ti. Finalmente, acepté. Seguí con mi trabajo y con mi vida. Perdí los 20 kilos que había ganado viviendo con él. Porque la vida con él fue una época de profunda ansiedad, y yo resuelvo la ansiedad comiendo. Reorganicé mi casa, mi trabajo. No tuve que reorganizar las rutinas con el niño porque él nunca se ocupó de él. Cuando estuve mejor, inicié una vida con mi nueva pareja. Que es mucho más compatible conmigo. Y finalmente le agradecí al cielo tu existencia. Si no hubieras aparecido tú yo seguiría con él. Seguiría como estaba entonces, pensando siempre que no era lo suficientemente buena madre, amante o trabajadora. Ahora el destino ha decidido que tenemos que cuidar del niño entre las dos. Yo amo a mi hijo. Mucho más de lo que nunca amé a su padre o de lo que nunca amaré a mi pareja. Se trata de otro tipo de amor. Yo no quiero que mi hijo viva entre dos mujeres enfrentadas. Si quieres aclarar cosas, aquí estoy. Incluso en los primeros momentos, mi ira se dirigía hacia él y no hacia ti. Pero mi ira desapareció. Era una fase del duelo, y es una fase completada. Estuve donde tú. Hace años. Enamorada de él.  Odiarte sería como odiarme a mí misma. Estoy aquí para cuando me necesites. Te abrazo.

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