Ashsley Madison y el timo de las páginas de contactos

Los 37 millones de infieles, las once mil vígenes y alguna mentira más

Quizás alguna vez os habéis hecho la misma pregunta me que ya se hizo en 1931 Enrique Jardiel Poncela en su libro, ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes?.

Quizá ni sabéis quién es Jardiel Poncela ( qué mal está la juventuz) y quizá no os lo habéis preguntado nunca.

Bueno, pues lo cierto es que según la iglesía católica sí que hubo once mil vírgenes y las sacrificaron a todas. Todas juntas, las once mil, inmoladas en sacrificio para conservar su virginidad. Muy gore todo.

La historia real es otra, que no coincide tanto con el dogma católico.

Corría el siglo IV cuando un rey de Britania prometió a su hija Úrsula en matrimonio a un alto personaje de la nobleza del país. El prometido era pagano y Úrsula cristiana. Por esta razón la futura santa Úrsula no quería casarse con el susodicho. Úrsula le pidió a papá que le dejara peregrinar a Roma a ver si el Papa intercedía y convencía a su padre de anular el compromiso. Con Úrsula viajaron diez compañeras más. De regreso de su peregrinación y al llegar a la actual Colonia en Alemania, fueron a caer en manos de los bárbaros hunos.

Los hunos.
Sí, justo, los de Atila.
Esos.
Por donde ellos pasaban, no volvía a crecer la hierba.

Y los hunos se prestaron a hacer con las vírgenes aquello que los bárbaros suelen hacer con las vírgenes. Desvirgarlas.

Úrsula y su compañeras se negaron en redondo a tales pretensiones. Y los bárbaros, enfurecidos, las mataron a todas.

Se supone que murieron vírgenes, pero digo yo que un bárbaro enfurecido antes de matarte también te ha violado.
Es una suposición, por supuesto. Yo no estuve allí. Pero soy mujer y de bárbaros enfurecidos sé un rato. Me he topado con unos cuantos en los garitos de la modernidad.

Ursula y sus compañeras murieron mártires por defender su virginidad. Y por eso Úrsula sería beatificada como Santa Úrsula.

Y ¿cómo se pasó de once vírgenes a once mil vírgenes?

En un documento datado en el año 922 y encontrado en un monasterio cerca de Colonia, se hacía referencia a la historia de Santa Úrsula y sus compañeras. En el citado documento se decía:
“Dei et Sanctas Mariae ac ipsarum XI m virginum”
“XI m virginum” debía leerse como “undecim martyres virginum” (once mártires vírgenes)

Pero algún burro se equivocó y leyó “undecim millia virginum” (once mil vírgenes) . Y como de aquella la población era mayormente analfabeta, se tomó por buena la traducción.

A partir de este momento nace la leyenda de las once mil vírgenes y la historia de Santa Úrsula se extendió como la pólvora.

En Colonia, en el lugar donde se produjo – siempre según la tradición- el martirio de las vírgenes, fue construida una iglesia dedicada a Santa Úrsula. En unas excavaciones realizadas en la misma se encontraron los restos de un cementerio romano- Algún local avispado decidió que allí se encontraban las once mil vírgenes. Y empezó el trafico de reliquias, que tan en boga estuvo en los siglos medievales. Es decir, se vendían como reliquias de vírgenes cualquier hueso de vete a saber quién. De hombre o mujer, de vírgen o promiscuo. Y el devoto que había pagado una fortuna por una reliquia de vírgen podía estar rezándole al hueso de un chapero romano. Es lo que tiene la fe. Que es ciega.

santa ursula

Ahora pasemos a la historia de los 37 millones de infieles.

¿ Existieron de verdad 37 millones de infieles?

Se supone que la web Ashley Madison pone en contacto a hombres y mujeres que están casados y quieren ser infieles
Supongamos que tú eres un hombre casado que quiere tener una aventura y quieres conocer a una mujer casada que quiere tener una aventura.
Te apuntas a la web. Y pagas, por supuesto

infiel

Y te llegan correos, muchos correos, mogollón de correos. Pero no tienes ninguna aventura. No aparece esa mujer desesperada por conocer hombre. Te llegaran muchos correos de chicas muy guapas y más que dispuestas a tener una relación contigo.
Eso sí… Siempre y cuando les pagues por ello.

Es ahí cuando decides que quieres que borren tu perfil.
Te cobran 19 euros por la broma
.
Sí, señores, los usuarios que quieren abandonar esta página tienen que pagar 19 euros, ya que la página sigue en posesión de sus datos personales y fotografías. Por supuesto, muchos de ellos pagan. No sea que de alguna manera antes o después su foto en bolas y el recuento de cuáles son sus fantasías amorosas acabe llegando a su señora, que Internet lo carga el diablo.
Porque el pajillero salido que se ha inscrito en la página no ha tenido a bien leerse de cabo a rabo los términos y condiciones generales. En ellos aceptas lo referido al borrado de tus datos previo pago. Y te dejan muy claro que si no pagas se quedan cuatro años con tus datos. Pero por supuesto la lujuria ciega, y llevado por el furor hormonal. el pajillero tipo no se lee tan interesantes advertencias.
Pero es que además, y como pasa en tantas webs de este tipo, si cometiste el error de pagar con tarjeta de crédito, vas a descubrir que la suscripción se renueva aunque tú no lo desees, y que conseguir que no se renueve es tan difícil como conseguir darte de baja en una compañía telefónica. Me sé de más de un caso de incauto gañán que tuvo que anular la tarjeta de crédito para que le dejaran de cobrar la suscripción a Ashley Madison

El hacker o los hackers que se han atacado la web de Ashley Madison parecían estar un poco cabreados con este sistema. Pero denunciaban algo más

Avid Media Life, la compañía propietaria de la web Ashley Madison controla demás otras web que son sospechosas de promover servicios de prostitución y escort, e incluso de trata de blancas. Ya en Ashley Madison se mueven muchas escorts, como han tenido ocasión de comprobar los incautos que han pagado por el servicio. La más famosa de estas webs es Established Men, una web de citas que claramente es una web de putas. Y punto. ( Lo podéis comprobar si echáis un vistazo)

I´m not a toy

Y la pregunta es

¿ Existieron treinta y siete millones de infieles?

Probablemente existen 37 millones de incautos que han abierto un perfil. No todos han pagado por ello. Primero abres el perfil, luego te piden dinero si quieres poder mensajearte con mujeres. Muchos hombres abren un perfil, pero no pagan. Por lo tanto no estamos hablando de 37 millones de usuarios, sino de 37 millones de perfiles. Y no se sabe cuántos de ellos son falsos o no.

Puede que haya unos cuantos millones de hombres que hayan contratado los servicios de una profesional vía Ashley Madison. Y sí, damos por hecho que son infieles. Y puteros. Pero no hay tantos perfiles femeninos. La mujer que quiere ser infiel a su marido no suele buscar un amante en una web de contactos. Lo encuentra en el trabajo, en la calle, en Facebook… pero no en general no se lía con un total desconocido.

En fin, así es la historia. Conservar la ingenuidad es una señal de fortaleza, pero conservarla hasta el extremo de abrirse un perfil en Ashley Madison lo es de total estupidez. Sí, cierto, a santa ingenuidad del instinto es la única verdad, la única certidumbre que el hombre puede tener a su alcance en esta ilusoria vida, en las que las tres cuartas partes de nuestros males nos vienen de la razón. Pero existe una cuarta parte de nuestros males que la razón puede evitar. Y la razón te aconseja algo muy simple. Si buscas sexo sin compromiso, vete a un club a las cuatro de la mañana y baila en la barra como un loco, que quizá te caiga una guiri borracha y/o drogada. O paga a una profesional. No te líes con internet. Consejo de amiga.