ALBERTO JO LEE: “EN LA MULTICULTURALIDAD ESTÁ LA BELLEZA”

El actor Alberto Jo Lee se sube a las tablas del Centro Dramático Nacional con ‘Fortune Cookie’, la nueva propuesta de José Manuel Mora y Carlota Ferrer, ganadores del Max Revelación 2014. Trabajo que compagina con la serie ‘Anclados’.

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Por David Hernández

Todo ser humano busca el modo de trascender. Esa búsqueda la han querido plasmar en su nuevo montaje José Manuel Mora y Carlota Ferrer, autor y directora, de ‘Los nadadores nocturnos’, premio Max revelación 2014. ‘Fortune Cookie’ parte de dos tramas fundamentales, la de un dramaturgo que, en plena crisis existencial, siente la necesidad de ser padre y decide adoptar una niña china y la de su distribuidora teatral, Rosalba, obsesionada con la venta de sus espectáculos. Ella está atrapada en un amor del pasado, un joven fallecido, con el que aún interactúa en sus pensamientos. Sobre él escribe ese dramaturgo en un texto que se llamará ‘Fortune Cookie’. Entre realidad y ficción, se irán mezclando otros personajes: un exorcista, un funcionario, una joven embarazada que habita en los basureros de Pekín y Mao Lee, un joven chino instalado en España, capaz de materializar todo lo que el otro desea a cambio de dinero.

Alberto Jo Lee en Fortune Cookie

“Mao Lee es dealer de pastillas y de muchísimas otras cosas, de transacciones financieras, de documentos de la embajada…,” explica su intérprete, Alberto Jo Lee. “Además, es maestro de artes marciales, le gusta la agricultura, cocina, estudia medicina y tiene una consulta de medicina natural.”

-Jugáis mucho con la incertidumbre. No hay un inicio, desarrollo y desenlace definidos.

-Hay mucha incertidumbre y mucha valentía. Hay cosas que yo creo que es mejor no explicar. El público no tiene por qué entenderlo todo. Es mejor que a cada espectador le llegue el mensaje que le tenga que llegar.

-La forma de trabajar de Carlota Ferrer y José Manuel Mora es muy especial.

-Siempre había trabajado con mi texto y un director que te dice: “la intención acá, la intención allá, ponte aquí, ponte allá…” Y con ellos entras en un proceso de investigación y de creación increíble, en el que tú también tienes que decidir atreverte y pasar el límite como actor, que a veces nos cuesta porque somos cobardes. Yo estoy acostumbrado a trabajar en mi zona de confort. Pero, cuando sales de la zona de confort, es cuando comienza la valentía y lo que puede llegar a emocionar más al espectador.

-En cuanto os contaron el proyecto, tanto tus compañeros como tú aceptasteis en el momento, sin tan siquiera preguntar las condiciones.

– Fue el día que hice la lectura. Leí fatal y pensé: “¡Buah! ¡Van a llamar al siguiente chino que tengan en la lista!” Estaba leyendo con compañeros que lo hacían maravillosamente bien, con mucha verdad… A partir de ese texto de cuatro o cinco páginas que teníamos, se iba a desarrollar otra historia. Después de esa lectura, todos dijimos “Sí”. No preguntamos cuánto, sólo cuándo empezábamos.

-¿Cómo es ese proceso creativo del que fuiste partícipe?

-Nos iban llegando textos con los que trabajar. Pero, a lo mejor, parte de ese texto se eliminaba, porque no funcionaba, o se creaba uno nuevo. Hay una constante retroalimentación entre todos. Cuando lees el texto, puedes pensar que es denso y cómo vas a llevarlo a escena sin que el espectador se duerma. “¡Pues, Carlota Ferrer lo consigue!” – exclama modulando la voz al estilo de presentador Disney. – Consigue emocionarte y tenerte expectante toda la función – continúa recuperando la seriedad – a través de la danza, a través del movimiento, a través de la composición. Carlota tiene una visión maravillosa, elegante, bonita, delicada.

1528488_470815276425083_1519535602669449666_n-Al mes y medio de iniciaros en el proyecto, hicisteis un work in progress. ¿Cómo es mostrar un montaje que está a medias con el patio de butacas lleno de gente que está presenciando ese proceso de creación?

– El sentimiento de la compañía era como si se tratase de un estreno y dimos el 150%. Eran ensayos en los que no se cortaba, aunque alguna vez hubo que hacerlo, y eso también colocaba al espectador en el lugar. Al terminar, se les pasaban unas hojas a los espectadores con preguntas para que, con sus aportaciones, pudieran ayudar a darle forma. Sirvió para que se generasen nuevas cosas o para que se explicaran mejor, aunque no exista la premisa de que el espectador tenga que entenderlo todo.

-El primer día, Joaquín Hinojosa, que da vida al autor, no pudo trabajar y, en su lugar, tuvisteis al autor del montaje leyendo el texto.

-Fue un momento que nos colocó a todos en: “¡Ey, chicos! ¡Esto es un work in progress! Esto es lo que estamos mostrando. Estamos en un proceso de creación, en algo que todavía está vivo.” Pero eso dio momentos de mucha comedia, porque, acostumbrados a trabajar con nuestro compañero, nos encontramos con José Manuel Mora, con sus gafas, con el texto en la mano, leyendo, con una linterna en la frente.

Alberto Jo Lee es barcelonés. Sin embargo, por su origen coreano, los primeros papeles que le llegaban eran personajes chinos con dificultades con el idioma. Ahora, por fin, se le está abriendo el abanico de personajes. Aunque, en esta ocasión, le ha vuelto a tocar el chino.

-¡Me ha vuelto a tocar el chino! –afirma.- Pero me ha tocado un chino muy interesante. De hecho, con que hable bien, ya me parece una maravilla.

La última vez que hablamos en esta revista, me comentabas que tenías ganas de hacer un personaje español. Por fin lo tienes en la serie ‘Anclados’. Josep Lluis, un catalán.

-La realidad es que me considero catalán, soy español, y hablo perfectamente castellano y catalán. Y eso es lo que me gusta de Josep Lluis, que él es catalán y, no sólo eso, sino que exagera su acento para que no quepa duda. Y es que eso es lo que ocurre en la realidad. Tú vas a Andalucía y el coreano, el chino o el japonés habla español con acento andaluz, porque es el castellano que ha aprendido y se siente orgulloso.

-Sin embargo, tus rasgos te han llevado a vivir alguna mala experiencia.

-Mis hermanas vinieron con 6 y 7 años. Fueron de la primera generación de asiáticos que hubo en España. Ellas sufrieron todo tipo de actos racistas. Yo, al ser de la segunda generación, menos. Pero las he sufrido. Hay que normalizar la multiculturalidad. En la multiculturalidad está la belleza, está lo interesante, en poder aprender de aquí y de allá.

-Poco a poco se va consiguiendo normalizar también a través de las series de televisión. En ‘Anclados’, al ser una comedia, no se nota tanto; pero, en ‘Vis a vis’, en los primeros capítulos, había un policía español de origen asiático. El personaje murió, y, ahora, lo sustituye un árabe.

-¡Me parece una maravilla! Yo soy actor y profesor de artes marciales, pero, de mis amigos coreanos, uno es doctor en ingeniería informática y es director de departamento en una gran empresa, otro es médico… Todos tienen sus carreras. Ya no somos la primera generación, que viene de un país en el que no conoce el idioma ni conoce a nadie y tiene que montar una escuela de Taekwondo, como en el caso de mis padres, o un centro de acupuntura, un restaurante… Ya hay una base que nos han dado. Hay una educación, hemos ido al instituto, hemos ido a la universidad. Entonces, es algo normal. Una persona no debería extrañarse por entrar a una consulta y que, de repente, el médico que le atienda sea un doctor de origen árabe. Ese señor está capacitado igual porque ha hecho la carrera. La diferencia es que tendrá la piel un poco más oscura y quizá sea musulmán y rece cinco veces al día mirando a la Meca y haga el ramadán. Volviendo a mi personaje de ‘Anclados’, él cree firmemente que es catalán, a pesar de su cara.

-No es que lo crea, ¡es que es catalán! – corrijo.

-¡Muy bien, David! ¡Muy bien! –dice emocionado.- ¡Es que lo es! Josep Lluis es catalán de los pies a la cabeza. Además de eso, es muy pelota. Sólo quiere ascender. Y, desde ahí, hay una admiración hacia Marga, el personaje que interpreta Miren Ibarguren, a quien adoro.

-Es un personaje muy cómico.

-Es un tipo divertido. Hasta ahora, todos mis personajes han sido muy hieráticos. Sin embargo, Josep Lluis es muy vivo y muy ágil.

-Tu personaje de ‘El hijoputa del sombrero’ también era muy ágil y gracioso.

-Es verdad. A nivel teatral, sí tuve esa oportunidad de interpretar a Julio, un chico que, además, era gay. Era la primera vez que se me ofrecía un papel así. Tampoco suele ser común un personaje así en la ficción, gay y de origen asiático. Pero, en cine o televisión, no había tenido un personaje tan ágil.

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Próximamente, lo veremos dando vida a un esquimal. Será en ‘Nobody wants the night’ (Nadie quiere la noche), el nuevo largometraje de Isabel Coixet, aún sin fecha de estreno. Una historia real que cuenta la vida de Josephine (Juliette Binoche), una mujer rica y culta, que va al Polo Norte para reunirse con su marido, el explorador Robert Peary. Durante el viaje, tiene que contratar a unos esquimales para que le lleven. Ahí entra Alberto Jo Lee, que da vida a Odaq, junto a un esquimal de verdad, el actor teatral Orto Ignatiussen, quien le enseñó mucho. “Los inuit hablan inuctú, un lenguaje muy gutural, y tenía que escuchar las grabaciones que me hacía Orto,” explica. Está encantado de trabajar en el “cine sensible, bonito y personal” de Coixet y poder rodar en los paisajes de países como Noruega o Bulgaria.  “Otro regalo que me ha dado la vida.”

Twitter: @_davidhernandez

Alberto Jo Lee está en la sala Francisco – Nieva del Teatro Valle Inclán con ‘Fortune Cookie’ hasta el 21 de junio. De martes a sábado a las 17.00 y domingos a las 18.00. Plaza de Lavapiés. Madrid.

1 comment for “ALBERTO JO LEE: “EN LA MULTICULTURALIDAD ESTÁ LA BELLEZA”

  1. Amparo
    12 junio, 2015 at 15:16

    A mi me gusta mucho este chico. Desde ‘Tapas’ soy super fans. Además de buen actor, es guapísimo y tiene un cuerpazo de escándalo. Vamos, que lo pienso y me vuelvo loca del coño. Besis

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