Por qué Facebook me ha decepcionado

Hace muchos años yo tenía un perfil en Facebook, como lo puedas tener tú. O sea, un perfil privado.

Lo tuve que cerrar porque no tenía ningún sentido tenerlo abierto. Cualquier foto que colgara, por ejemplo, era susceptible de ser bajada por cualquiera de mis presuntos amigos y podía acabar en cualquier parte, así que mi perfil no podía contar nada privado.  Un ejemplo: fotos mías con una copa en fiestas de amigos aparecieron en el juicio por la custodia de mi hija. Sí claro, podría restringir las publicaciones a «solo amigos» pero eso no impedía a los amigos hacer un pantallazo o bajar la foto, así que en la práctica la intimidad no estaba garantizada.  Además se me saturaba el buzón con solicitudes de amistad y aquello era inmanejable

De forma  que abrí un perfil público que llegó a tener en algún momento 60 mil seguidores. Dicho perfil  tenía sus problemas, porque me pasaba el día recibiendo insultos y leyendo memeces, pero a cambio tenía un gran poder de convocatoria. Si quería organizar una presentación de un libro, una fiesta en un bar, una venta de libros a un euro, podía convocar a miles de personas. Así que consideraba que los trolls eran una especie de «impuesto revolucionario» que yo pagaba a cambio del poder de convocatoria

Pero las cosas han cambiado.

Actualmente Facebook no difunde todas mis publicaciones a no ser que quien me sigue haga clic en un botoncito que diga » recibir todas mis publicaciones».  Eso quiere decir que mis publicaciones apenas llegan como mucho, de doscientas a mil personas.

Esto sucede porque las páginas abiertas estamos obligadas a pagar si queremos que nuestras publicaciones se difundan. Nuestras publicaciones ya no aparecen por defecto en las páginas de inicio de todos nuestros seguidores.   Por esta razón yo he dejado de recibir notificaciones de muchas de mis páginas favoritas

De forma que si quería que se me leyera, debía pagar

Por hacer la prueba, pagué doscientos euros para promocionar una publicación: la de mi obra de teatro. Impacto cero. Esa semana vendí menos entradas que en sesiones anteriores, no más. 

Las publicaciones pagadas en Facebook tienen impacto cero por las siguientes razones:

1. Desde que hay whattsapp, la gente no entra tanto a Facebook, sino que se va a su grupo de whattsapp. Que llegues a un perfil no significa que el usuario abra ese día ese perfil.

2.  La gente que aún  usa Facebook, lo único que quiere es cotillear el perfil de su ex, buscar a su ex, ver noticias curiosas, cotillear. Para conversar tienen whattsapp. Por eso ignoran la columna de la derecha. Es igual que cuando estamos en un restaurante comiendo y nos viene un mantero vendiendo DVDs: la mayoría de la gente los ignora, han ido  al restaurante a comer, a charlar, no a comprar.

Dos informes realizados por Webtrends y Wordstream indican que el CTR medio de Facebook es del 0,05%, comparado con el 0,4% de Google

3. El puto Interfaz mutante

En Facebook las cosas nunca están en el mismo sitio, cada aplicación de ecommerce dentro de Facebook diseña el interfaz de una manera diferente y lo cambian constantemente, y eso lía. Y por eso la gente no lo usa mucho.

3. Mala usabilidad

Recibo un correo diciendo que un amigo ha comentado una foto, entro desde el móvil y no encuentro el comentario, me voy al ordenador y tampoco, ¿lo he soñado?Después de buscar y buscar, resulta que tengo un albúm que se llama “Fotos subidas con el móvil” y allí está…

Facebook no es intuitivo, es complejo y tiene una curva de aprendizaje alta. Prueba a poner a cualquier persona mayor de 50 años  a manejar Facebook. Mi primo Greg  tardó cerca de un mes, y al final cerró el perfil porque se confundía y acababa enviando fotos a quien no debía. La gente se cansa.

4. La gente ignora la publicidad

¿Recuerdas algún anuncio que hayas visto esta semana en Facebook?

Yo sí, los recuerdo todos porque ME BREAN  con los mismos anuncios una y otra vez,  en forma de «publicaciones promocionadas», pero…

¿Cuántas veces has pulsado en anuncio de Facebbok?

Nunca. Acabo harta de ellos y odiándolos. Los veo muy invasivos.  Me harto de ver la misma «publicación promocionada» cada vez que abro el perfil.

5. Facebook es caro, muy caro

La publicidad en Facebook es cara, muy cara, Pero no sólo eso, el impacto que tiene es mínimo y los esfuerzos necesarios para conseguir algo es brutal.

Salvo algunos casos excepcionales, no hay casos de éxito reales. Absolutamente todo el mundo que conozco que haya puesto un anuncio en Facebook me ha dicho que no ha funcionado.

Yo dejo Facebook porque  no obtengo ninguna ventaja con usarlo, ya que casi nadie me puede leer y sin embargo recibo mucha mala energía. Críticas absurdas, insultos más o menos velados, comentarios más o menos soeces. Y todo a cambio de regalarle al señor Zuckenberg contenidos para un contenedor de publicidad.

No recibo nada a cambio de sufrir y regalar contenidos: no llego a nadie, no siento que nada de lo que escribo se lea, y sí siento que mi perfil atrae a demasiada gente que no parece estar muy bien de la cabeza, y que quieren atacara a un personaje público porque sí, porque se sienten bien así

Pero como también sé que hay gente normal y corriente y hasta maja que me lee, seguiré escribiendo en el blog. Además, como en el blog hay moderación de comentarios ( no como en mi página de Facebook, que era abierta) me puedo sentir mucho más tranquila escribiendo según qué cosas sin que la cosa acaba degenerando en un gallinero. Por ejemplo, ya no me atrevía a escribir sobre Cataluña en el Facebook porque todo acababa en un cruce de insultos entre unos y otros, entre gente a la que yo no conocía de nada. Y realmente lo pasaba fatal, porque si se querían matar ( verbalmente) entre sí, bien podían ir a cualquier otra página, digo yo, en lugar de usar la mía como campo de batalla.

Si quieres saber sobre mí, seguiré por aquí, y Facebook simplemente se limitará a enlazar a mi página, pero lo de contar chorradas por Facebook… pues ya no.