#25N

La violencia de género como tal no se limita a la violencia del hombre hacia la mujer en la pareja.Es mucho más amplia. Abarca tanto este tipo de agresión, como otros: violencia de los estados hacia las mujeres (limitación de sus derechos, como el derecho a la educación, legitimación de las agresiones a mujeres por parte de los maridos, sentencias a mujeres por ser violadas, por ser lesbianas, etc. etc.) También, la ablación del clítoris en algunos países es considerada violencia de género, y en la mayoría de las ocasiones es llevada a cabo por otras mujeres. La violencia de género es aquella que se ejerce contra las mujeres por el mero hecho de SER mujeres, independientemente de quien la perpetre (hombre, mujer, marido, pareja, pariente, Estado…). La violencia machista es una forma más de violencia de género, pero no la única.

cree en ti con todas tus fuerzas

La violencia de una mujer hacia un hombre, la de una mujer hacia otra, la de un hombre hacia otro, queda fuera de esta terminología.

Pero constutuye un delito que también se debe denunciar y castigar. Violencia es violencia

Se trata de un delito diferente, y por ello mismo ni se debe comparar, ni se debe utilizar como argumento para minimizar el impacto y la lacra social que supone la violencia de género.

Inés Chas Reyes

believe

Marie-France Hirigoyen es una médico siquiatra, sicoanalista y sicoterapeuta, que ha dedicado su vida profesional a las investigaciones acerca de la violencia familiar. En su libro ” Mujeres maltratadas” aborda el problema de la violencia de género en sus diversas variantes –agresiones físicas, sexuales, psicológicas— como un fenómeno presente, no siempre visible ni jurídicamente aceptable, en la vida en pareja de sociedades tan distintas como París o Calcuta, Nueva York o Ciudad México, San Salvador o Teruel.

No se trata de un fenómeno exclusivo de las llamadas culturas occidental, latina o musulmana, sino de manifestaciones de agresión o violencia en el seno de la pareja, de una violencia que va desde el hombre hacia la mujer. Para explicar la raíz del problema Hirigoyen habla de lo que denomina “el fenómeno de fondo”, vinculado a procesos de dominio, bajo el concepto manejado por Foucault de que “todo poder es un poder de vida o muerte”. Ese dominio, nos dice Hirigoyen, llega “a paralizar a las mujeres, y les impiden abandonar a un cónyuge violento, les conducen a tolerar lo intolerable”.

Hirigoyen advierte de que antes de que la agresión aparezca en forma de golpes, empujones, o incluso de casos extremos de asesinato, ya ha habido anteriormente un período de intimidaciones, vejaciones y comportamientos abusivos.

La violencia violencia de pareja “Se trata, ante todo, de un maltrato que se produce en la intimidad de la pareja, cuando uno de los dos miembros, con independencia de su sexo, trata de imponer su poder por la fuerza”. Y puede darse en cualquier pareja, heterosexual u homosexual. Pero Hirigoyen explica que por razones de la estructura de la sociedad, la violencia ejercida contra las mujeres “es con mucho la más generalizada. En el 98% de los casos contabilizados, el autor es un hombre”.

Fue durante la década de los años 70, a partir de las acciones de los movimientos feministas, cuando se empezó a estudiar el fenómeno de la violencia conyugal en mujeres. Las cifras de mujeres agredidas resultan estremecedoras. Y se trata solo de la punta del iceberg porque las estadísticas solo contemplan aquellos casos que han llegado al ámbito judicial. La mayoría no llegan a juzgados.

“Estamos en un mundo en que cualquiera puede sentir la tentación de dominar al otro, en una sociedad que sólo aceptará a los ganadores, una circunstancia que no ayuda a los hombres a soltar el poder que les queda”, nos dice Hirigoyen.

La mujer que vive en situación de maltrato se cree en muchos casos la responsable del buen funcionamiento del matrimonio y cree que la relación depende de sus propias habilidades para evitar conflictos y situaciones de violencia o ruptura
matrimonial. Porque así se lo han hecho creer, porque ha crecido en una cultura que carga sobre los hombros de la mujer la responsabilidad de llevar el hogar, y de hacer que éste funcione con armonía. Por eso ela se siente culpable, pensando que si no funciona bien su matrimonio el problema es de ella.

1) Baja autoestima.
2) Se siente culpable por haber sido agredida.
3) Se siente fracasada como mujer, esposa y madre.
4) Siente temor o pánico.
5) Falta de control sobre su vida.
6) Se siente incapaz de resolver su situación.
7) Cree que nadie le puede ayudar a resolver su problema.
8) Se siente responsable por la conducta del agresor.
9) Se aísla socialmente.
10) Extremadamente dependiente
11) Acepta el mito de la superioridad masculina.
12) Teme a la soledad,
13) Usa el sexo como el arma, o cono defensa. No lo valora en sí mismo.
14) Sufre de estrés.
15) Sentimientos encontrados: odia ser agredida pero cree que le han pegado por
su culpa, porque se lo merecía

En todos los casos de violencia de género se produce una inversión de la culpabilidad. Las mujeres piensan que, si su compañero es violento es porque ellas no han sabido satisfacerle, no han sabido tratarle, no han estado a la altura

Esta idea muchas veces se refuerza por la valorización excesiva que se hace en los medios de comunicación de la importancia de la sexualidad y la seducción en la pareja. Así, cuando una mujer no se siente lo suficientemente seductora, se culpa a sí misma del mal humor de su compañero.

La mujer carga con la culpabilidad que su compañero no siente. El proyecta culpa, ella la absorbe. Ella e hace responsable de las dificultades de la pareja. De hecho, la culpabilidad se invierte, porque la víctima no logra formular lo que está sufriendo ni reprochárselo al hombre.

Se trata de una herida doble, cuyas víctimas no sentirían alivio. En estos casos, la culpabilidad oculta la agresividad que estas mujeres no consiguen sentir. Por eso, cuando las mujeres acuden a comisaría para denunciar la violencia, tiene la impresión de estar traicionado a su compañero.

……………

acción rebelde revolución con pasión

Hoy es el día contra la Violencia de Genero, buen momento para recordar que la violencia física solo es el último estadio de algo que comienza mucho atras, en modos y maneras autoritarios, en faltas de respeto a la voluntad del otro, en “celos porque te quiero”….etc.

Para cuando cae la primera ostia, ya cae sobre una persona completamente anulada. No creas que no le puede pasar a cualquiera, como en el caso de las drogas, en los hospitales y tanatorios abundan los y las que creian que a ellos no les pasaría.

Si quieres cambiar a la persona que quieres, es que no es a ella a quien quieres y los celos no son amor, son avaricia.

Y si les ocurre mayoritariamente a las mujeres, no es porque sean distintas a los hombres, es porque vivimos en una sociedad que las machaca psicologica, social, y laboralmente desde nacer. Que no os quepa duda de que no tiene nada que ver con el músculo, sino con la posición de poder, solo cambiando la raiz de esta, el sexismo social, atajaremos de verdad la Violencia de Genero.

Iñigo Molina, abogado.

1 comment for “#25N

  1. nekane
    26 noviembre, 2013 at 19:57

    Totalmente de acuerdo en que ésta sociedad nuestra no ama a las mujeres, culpo principalmente a la Iglesia, que domina desde la claridad y la oscuridad: la última perlita, la del arzobispo de Granada y su escribiente del mal llamado libro: Cásate y sé sumisa, que dios los castigue, pero ya!

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