Qué barato sale abusar de un menor

El titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Pamplona ha condenado a un hombre a dos años de cárcel y ha impuesto una orden de alejamiento y prohibición de comunicarse con su víctima durante tres años, como culpable de un delito de abusos sexuales sobre la hija de su expareja.
Dos años por abusar de una niña desde sus seis hasta sus nueve años.
Pasar un kilo de cocaína por la aduana son diez años de cárcel.
La justicia patriarcal no tiene precio
Para todo lo demás, Mastercard.


Esta es Daisy Coleman.

Cuando tenía catorce años acudió a una fiesta en la casa de un amigo. Bebió, y después ya no recuerda nada. Su hermano la encontró al día siguiente en la nieve. Tirada en la puerta de casa, inconsciente. La madre llevó a la niña al hospital. Allí descubrieron que Daisy tenía tres desgarros vaginales y semen de varios hombres en su vagina. Luego se descubrió que sus violadores habían hecho un vídeo, y que lo iban haciendo correr por el instituto.
La familia denunció a los violadores. Pero uno de ellos era nieto de un ex jefe de la policía local. Solo se le acusó, a uno, de “poner en peligro la salud de un menor” por haber abandonado a la chica en la nieve, dónde podría haber fallecido por el frío. Dos años de cárcel, que no cumplió porque no tenía antecedentes.
A continuación empezó un acoso contra Daisy en el instituto y en redes sociales. A su madre la echaron del trabajo. Y finalmente, alguien quemó la casa de la familia Coleman.
Tras varios intentos de suicidio, Daisy sigue adelante. Da charlas sobre su experiencia y ha sido la protagonista de un documental: Audrey y Daisy.
En Estados Unidos se calcula que el 65% de las víctimas de agresión sexual son menores de edad.
Tú que me lees, siendo hombre o mujer, quizá pasaste por una experiencia parecida y, como la gran mayoría de los menores abusados, no contaste nada. Por miedo, por vergüenza o por ignorancia. No sabías que era un delito o pensaste que era tu culpa.
Tú que eres madre ahora tienes pánico de que a tu hija (o a tu hijo) le pueda suceder algo así.
Cada día se denuncian en España diez agresiones sexuales a menores. Pero estas cifras son solo la punta del iceberg. La gran mayoría de los agredidos no denuncian, porque no se ponen a su disposición mecanismos para que lo hagan. Se trata de un tema tabú. Los menores no lo denuncian porque el agresor siempre es alguien de su entorno: una familiar o un compañero de instituto. Tienen miedo.
Y cuando ya podrían denunciar, el delito ha prescrito, y además no quedan pruebas.
” Por qué el amor nos duele tanto” (mi última novela) habla de temas como éste. Temas que llevan años escondiéndose debajo de una alfombra. Habla de culpar a la víctima. Y también habla de resiliencia y superación.

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