10 hombres con los que seguramente te has acostado (y puede que yo también)

Por Mikel Fernández Bilbao

Si uno repasa su historial sentimental y sexual, y lo comenta con sus amigos como si de una escena de “Sexo en Nueva York” o “Queer As Folk” se tratara, se percata que todos tenemos tendencia a acostarnos con el mismo tipo de hombres. Hete aquí una selección:

 

1. El primero, o el chico más mayor al que le escondiste tu edad y el hecho de que eras virgen.

Supongamos que tienes 15, bueno 16 años, y que estás de viaje con tu familia, pasando el verano en alguna localización un tanto exótica (y, por exótica, tomemos tanto Cancún o Balí, como Alicante, vamos). Sales una tarde, a escondidas de tus padres, voy a la playa, dices, pero en realidad vas en busca de una cafetería donde sabes que hay otros hombres como tú (recordemos que tienes 16 años, no 20 y no sales de discotecas). Hay un chico guapo, unos 20 años, tal vez, se te acerca, te habla y te pregunta la edad. Mientes, por supuesto, que tú lo que quieres es que el chico en cuestión te haga caso, a poder ser que te bese.  Os dáis una vuelta en coche (o moto) y acabáis en su casa/habitación de hotel o en una calita discreta, donde no hay nadie. El resto no hay que explicarlo, pero mira, eso que te has llevado, unas vacaciones, un chico mono y te desvirgan.

 

2. El americano (o británico, o simplemente, extranjero).

¿Quién no ha conocido a un guiri y ha acabado en la cama con él? Puede que le conocieras en la universidad (estaba de intercambio) y acabarais montándooslo en los baños de la universidad primero, y en su piso compartido después. O, puede, que os conocierais a través de GayRomeo.com o sucedáneos, cuando él viene a pasar unos días, por trabajo o de relax, y te manda mensaje porque, obviamente, le apetece conocer gente de la zona, y tú, que tienes cierta fijación por los americanos, y más si son pelirrojos, quedas con él, os da el arrechucho, os lo montáis en los baños de un centro comercial, te maravillas con el hecho de que sí, está circuncidado como todos los americanos, y él se maravilla en que tú, como los europeos, no lo estás. Dos días después, repetiréis, para despediros como Dios manda, esta vez ya con cama de por medio. God bless America.

 

3. El “hetero” confuso.

Pongámonos, pues, en situación: trabajas en una tienda de ropa y sólo sois dos hombres en la tienda; todo lo demás son mujeres. Él chico en cuestión es mono, y cuándo le conoces piensas que tanto puede ser gayer como no serlo, piensas en preguntárselo, pero tampoco es plan de hacerlo el primer día que le conoces, así que intentas sonsacarle temas de conversación. Tiene una ex novia, de la que habla mucho, claro que también habla de Britney Spears, Jennifer Lopez, Rihanna o la que esté de moda en ese momento, lo que es un tanto sospechoso, pero es posible que le gusten en plan “tías buenas”, hasta que un día, en el almacén, mientras hacéis inventario, te mete mano, te dice dos veces eso de “nunca he estado con un chico” pero “creo que me gustaría probar”. Lo demás es historia. Obviamente, el hombre en cuestión ya no se describe como “hetero”, ni está confuso. Lo más seguro es que llegarías a encontrartelo más de una vez en la discoteca marica de turno, si salieras de fiesta de vez en cuando.

 

4. El bisexual.

De hecho, con este es posible que hayas tenido hasta una relación, al principio de tu andadura por los mundos gays de Dios. También es posible que ya no sea bisexual, y que lo dijera sólo por no quedar fatal con su ex novia, de la que todavía entonces era amigo.  Otra posibilidad es que siga siendo bisexual y que esa vez que te pidió que te montaras un trío con él y su ex novia, estuviera hablando en serio. Muchas muchas posibilidad.

 

5. La pareja abierta.

Son mayores que tú y llevan tiempo casados/arrejuntados. Los conoces por Internet y al principio crees que es una coincidencia que ambos te meten fichas por separado, pero pronto, un día, te hacen vídeollamada por Skype y ahí están ambos, invitándote a cenar el sábado en su casa. La cena se convierte en un lío de pies y manos. Tú te preguntas quién te mandaría a ti meterte en embolados, porque si ya es difícil el sexo con uno, imagínate con dos. Eso sí, son encantadores, y aunque no quedéis más veces para repetir ese momento tan extraño, soléis veros para tomar café, y hasta te han buscado alguna cita a ciegas.

 

6. El hombre que no te gusta pero te pilló muy pedo/necesitado.

No te mientas: todos hemos pasado por esto. Tanto el alcoholismo como un estado de cachondismo extremo te han llevado a situaciones en las que jamás creías que os vieráis envueltos. No es guapo, ni te parece interesante, pero te has pasado con el vodka con limón y además llevas un mes sin probar pene ajeno, así que crees que ya es hora de lanzarte. Total, estás pedo y al día siguiente no te acordarás… ¿o sí?

 

7. El hombre al que no gustas pero al que pillaste pedo/necesitado.

Sabes que tengo razón. Ese chico que tantísimo te gustaba, con el que intentabas encontrarte de vez en cuando en el bar, al que le invitabas a un chupito de tequila, esperando que te lamiera la sal del cuello, y al que mandabas mensajes al día siguiente tipo “qué bien lo pasamos hay que repetir pronto”… Ese chico, un día en que se había pasado con el alcohol y su estado de cachondísmo era extremo se dejó meter  mano y lo que no es mano en los baños de la discoteca, pero sabes que no, que no le molas. De hecho después de dos o tres semanas sin contestarte a los mensajes de “¿te apetece ir al cine?” o “¿nos vemos esta noche?”, os encontráis en la misma discoteca, él te saluda con un gesto de la cabeza mientras pone abraza por la cintura a un chico mucho más delgado y más guapo que tú. Y nunca más se supo.

 

8. El aburrido.

Este es el más claro ejemplo de que eliges mal a tus compañeros sexuales. Este es el que cuando llega a tu casa se despelota y se queda tumbado en la cama, como si fuera un regalo de Dios a los demás homosexuales y que espera que tú hagas todo el trabajo. Tú se la tienes que chupar, de hecho lo haces encantado, pero él no te toca el pito ni con un dedo. Y encima espera que seas tu el que haga todo el trabajo final, incluyendo el momento en el que él tiene que penetrarte a ti, porque obviamente, él no va a ser el pasivo que la postura a cuatro patas es incomodísima, y no hablemos de tener que levantar las piernas, así que siéntate encima y hazlo todo por él. Una y no más.

 

9. El gilipollas que se acuesta contigo por cierto rumor sobre tu anatomía.

Uno de los problemas más grandes del ambiente gayer es lo mucho que gusta un cotilleo: que si Fulanito carga para la izquierda, que si Menganito sólo tiene un huevo, o que si a Zutanito lo que le gusta es que le escupan. Vamos, un despropósito, pero todos sabemos que el cotilleo que más interesa es el tamaño del miembro de los hombres presentes en ese momento. A ese se la chupé una vez en el baño de ___ (inserte aquí nombre de la discoteca marica en cuestión) y la tiene enana, un desperdicio. Mira, ese, sí, ese, es un poco feíto, lo sé, y no tiene cuadraditos, pero con el mango que tiene no los necesita. Y así sucesivamente. Y todos sabemos que tú la tienes grande, y como todos lo sabemos, él también. Sí, el que te llevó un día a casa y te “tiró los tejos” diciéndote que él no siempre se acuesta con tíos buenos, que a veces le gustan los chicos normalitos, con michelines y no excesivamente guapos, como tú. (¡Qué bonitísima manera de ligar!) y tú que tienes personalidad cero, y menos autoestima, te da igual realmente la razón por la que te acuestas con él, porque, seamos realistas, es bajito, pero tiene un señor polvazo, y te lo tiras. Una. Dos veces. Después él se cansa, porque, en realidad, por mucho que la tengas grande, es difícil olvidarse de que también tienes michelines y no eres Brad Pitt. Next.

 

10. El ex de tu amigo.

Estabas tú tan tranquilamente en la discoteca, con tu vodka-limón, bailando al ritmo de lo último de la última petarda que se ha puesto de moda, y de repente se te acerca Zutanito. Que majo Zutanito, que pena te dio cuando lo dejo con tu amigo, con la bonita pareja que hacían. Charláis toda la noche y te das cuenta de que no ha quitado la mano de ese hueco entre la cintura y el culete. También te das cuenta de que cada vez habla más cerca. Long story short: os liaís, en público y se entera todo el mundo. Tu amigo deja de hablarte, aunque ellos lo dejaran hace dos años, pero tú lo intentas, porque mira que es mono. Quedaís un par de veces, pero no te puedes quitar una cosa de la cabeza: se la ha chupado a tu amigo. Endogamía, caracterísitica clásica del ambiente.

 

Y, ¿luego te preguntas porque sigues soltero?

 

twitter: @mikeyfdez

http://mikeyfernandez.blogspot.com

1 comment for “10 hombres con los que seguramente te has acostado (y puede que yo también)

  1. Ruth Isabel
    25 enero, 2013 at 16:04

    solo el 4….en fin

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