La vida después del Telecirco

Cuando estuve en el Infame reality yo sabía que era epiléptica, por supuesto, pero llevaba años sin crisis, y creía que tenía la enfermedad superada. Como algunos sabréis los epilépticos no podemos sufrir deprivación de sueño ni someternos a estrés agudo. Pues un día me desperté y me encontré tirada en el suelo. No recordaba nada

Cuando salí descubrí que había tenido lo que, a posteriori, pudo ser una crisis epiléptica, un desmayo, un a lipotimia. A saber. El caso, es que, para mi sorpresa, estaba todo grabado. El resto de los concursantes habían rodeado la cabaña, había dado patadas y golpes, habían pegado gritos con un megáfono, y yo no despertaba. La productora no solo impidió este acoso, sino que ni siquiera llamó a un médico. Y Telecinco emitió la escena, legitimando el acoso.
Solo duré allí una semana, me fui por propia voluntad. Hay una cláusula en el contrato que firmas al entrar que te obliga a indemnizar a la cadena si te vas. Por eso no me pude ir antes.
Me fui porque estaba enferma.

Tres años después el juez ha condenado a la cadena a pagarme 50.000 euros. Teniendo en cuenta que durante tres años casi no he trasbajando porque el acoso y derribo de Tele 5 me cerró muchísimas puertas en el campo laboral, la cantidad en realidad no es tan alta. Teniendo en cuenta también que durante un mes la cadena no dejó de hablar de mí y qwue ingresaron con sus programás más de 20 veces esa cantidad en concepto de publicidad. Y teniendo en cuenta que probablemente en tres años yo no vea ese dinero, porque es previsible que la cadena recurra

Cuando salí de allí padecía crisis de ansiedad después de que me amenazaran, en directo, en antena, y en privado. Después de que me acosaran, en directo, en antena, y fuera de cámara. Después de que cada día dos millones de personas escucharan que yo estaba loca, que era una guarra, que era una mala madre y lindezas por el estilo. Se me diagnosticó con ansiedad y Sindrome de Estrés Post Traumático. Apenas podía dormir.

Como todas las personas que han pasado por una situación así ( el SEPT) pensé en suicidarme alguna vez. Por supuesto, nunca muy en serio, pero la idea se me pasaba por la cabeza. En esos momentos me aferraba siempre a mi hija. Ella no merecía quedarse sin madre

Este verano he tenido una crisis de asma bronquial que me hecho pasar dos veces por urgencias. ( Culpa de los omnipresentes aires acondicionados) Llevo unos quince días tosiendo a todas horas. Ya he perdido dos tallas ( Sí, claro, está muy bien, pero preferiría haberlas perdido tosiendo menos). Hubo un momento en que tosía tanto, vomitaba tanto y adelgazaba tanto que me dió el momento paranoico estilo Woody Allen y pensé que que aquello era un cáncer de pulmón ( Sí, lo sé, soy una exagerada) .

 

 

Y entonces me di cuenta. No me quería morir. Y no por mi hija. Por mí. Porque he pasado unas vacaciones maravillosas y porque la vida merece la pena vivirse.
Aquella pesadilla quedó atrás.

Las fotos de por qué la vida merece la pena vivirse las podéis encontrar si pinchais aquí. Es mi perfil de instagram, y veréis todas las fotos de mis vacaciones ( Para los morbosos a los que les gusten las señoras maduras con celulitis , hay fotos en bikini)