Soy un limón entero

Ampliación de este post

 

Los diez mitos sobre el amor

 

El mito de la media naranja  frente a la verdad sobre los limones enteros

 

media naranja

 

El mito de la media naranja. La creencia de que el “otro” es la única elección posible, la que teníamos predestinada. De que el amor no es voluntad sino destino

 

La verdad de los limones enteros El destino existe hasta cierto punto, pero solo hasta cierto punto. MI destino habría sido otro si yo hubiera nacido en Siria, pero a partir de ahí mi vida me la trabajo yo, con mis elecciones. Soy yo quien decido sobre mi vida, y no mi destino. Existen muchas personas con las que puedo ser compatible, no solo una, y puedo elegir entre ellas.

Este mito  de “ la media naranja” es muy peligroso porque hay personas, en su mayor parte mujeres, que aceptan convivir para siempre con otras porque “esa es la persona que le estaba destinada para toda la vida” y a partir de esta idea aceptan todo tipo de maltratos o de situaciones límite que para otra persona serían intolerables. O se deciden a cortar esa situación porque piensan que ni se puede ni se debe luchar contra el destino

 

Para explicar este concepto tenemos que entender qué es el destino:

La visión popular occidental es que controlamos nuestras vidas y todo lo que nos sucede es resultado de nuestra propia elección.

Por otra parte la visión popular oriental es que todo lo que nos sucede no está bajo nuestro control y no somos más que marionetas en un plan ya preparado.

La verdad reside en un punto equidistante entre esos dos extremos.

El destino es cuando no tenemos control sobre las situaciones de la vida.

La libre voluntad es la porción de la vida sobre la que tenemos control.

Un ejemplo de libre voluntad: Supongamos que hay una persona que está borracha y tiene un coche en pésimas condiciones. Decide conducir su coche en estado de embriaguez por la carretera que baja de una montaña y lo hace a alta velocidad. Si en algún punto se saliese de la carretera y cayese por el precipicio, ¿de quién sería culpa? ¿Sería un accidente causado por el destino o un accidente causado por la libre voluntad?

Bien, pues podría haber escogido no beber y conducir. Podría haberse asegurado de que su coche estuviese en mejor estado y podría haber conducido despacio. El accidente ha sido producto de su voluntad.

Pero si otro conductor que está sobrio conduce cuidadosamente  un coche en perfectas condiciones por la misma pendiente de la montaña tomando todo tipo de precauciones, y de pronto se sucede un desprendimiento y nuestro conductor  acaba teniendo un accidente… diremos que  la persona no tenía control sobre el desprendimiento  y por lo tanto esto es un suceso destinado. El accidente le estaba destinado.

Hay una parte de destino en la elección de nuestra pareja, por supuesto. Pero gran parte es la voluntad. Nosotros decidimos irnos o quedarnos, permanecer o irnos. No somos esclavos de nuestras pasiones por mucho que nos lo hayan hecho creer así. De hecho, las personas que no pueden dejar a sus parejas es porque son víctimas de la profecía autocumplida; como les han hecho creer que es imposible sobreponerse con la razón a lo que uno siente con los genitales o con las hormonas, son incapaces de hacerlo. Si creyeran en otra cosa y no fueran esclavos del mito actuarían de otra manera.

Por otra parte  el mito de la media naranja lleva aparejado otro: el mito del emparejamiento, de que estamos incompletos si nos falta otra persona.

Y de ese mito, el mito del emparejamiento, hablaré en un siguiente post

 

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1 comment for “Soy un limón entero

  1. Mª José Luján
    12 febrero, 2016 at 02:54

    Cuando era una niña, mi madre me decía que la libertad a la mujer le llega con el bolsillo. La vida me ha enseñado que tenía razón, y que, si somos capaces de valernos por nosotras mismas, ser independientes y apoderarnos de nuestro destino (aunque sea de mentira), gracias a la seguridad en nosotras mismas que hemos ido adquiriendo, conseguiremos cualquier cosa que nos propongamos. No necesitamos sentirnos parte de un todo para ser y/o estar plenas. Es maravilloso ser feliz siendo una misma misma. Me encanta lo que escribes, eres una inspiración constante y maestra de lo visible y lo invisible…

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