¿SOMOS CLASISTAS?

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Según el sumario, Asunta Basterra le dijo a una profesora de Música que sus padres “la estaban engañando”. Desde el último ingreso de su madre, cuando presuntamente ambos progenitores planearon asesinarla, la niña fue utilizada como conejillo de indias. Por espacio de tres meses.

En diferentes ocasiones, llegó a clase drogada y con la lengua pastosa. Una, incluso, no pudo ni articular palabra y sus profesoras tuvieron que recostarla hasta que se le pasó el colocón.

Siempre según el sumario, los padres de la niña experimentaba con ella con distintas dosis para saber cuánto la dormiría, cuánto la mataría.

La justificación de la madre ante los docentes eran los antihistamínicos. La niña no era alérgica. Y si lo fuera, se toman por la noche y nunca hasta el punto de no poder ni hablar.

Pero, ¿si Asunta no llega a ser hija de una riquísima heredera de Santiago, abogada para más INRI, se hubiera actuado igual? De tratarse de la hija de dos parados, por poner un ejemplo, que acude día tras día en dudoso estado a clase, ¿no hubieran los profesores dado queja al director y éste a las autoridades competentes? La respuesta es bastante obvia.

Ahora se arrepienten, dicen, de no haberlo hecho. Lo que pasa es que el estatus pesa y no es verdad que tratamos a todo el mundo igual. No nos da lo mismo quedar bien con el que tiene peso en la sociedad que con quien es uno más o está en situación desfavorable.

Porque, amigos míos, siento deciros que los ricos maltratan a sus mujeres, matan a sus hijos, violan niños, roban, asesinan, atropellan y se dan a la fuga y demás hierbas. No es algo que responda a clases sociales y me temo que la amiga Ana Rosa os presenta una percepción equivocada de la realidad cuando os habla “del barrio” y de las cosas horribles que sólo pasan en tierras de “el Cuco” y Carcaño, dos tiradillos de parque y pipas. Los indicadores son otros: alcohol, drogas, trastornos de personalidad… pero no tener más dinero ni vivir en las 3.000 viviendas.

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De igual manera, a la vez que con esta gente se fue más condescendiente por su dinero y estatus social de lo que se hubiera sido con otros pese a “darle polvos blancos” día sí y día también a su hija, mucho me temo que en el tema de la adopción pudieron tener la misma suerte. Y que nadie me venga que el tener medios económicos no les pudo facilitar las cosas, porque para muestra Rocío Jurado y Ortega Cano, que tendrían todo el dinero del mundo, pero no hay que ser un lince para darse cuenta de que capacitados para educar no estaban.

Y esto es más de lo mismo. No me vale que de aquella pudieran superar ninguna entrevista con éxito. Me niego a creerlo. Me niego a que ningún psicólogo ni asistente social, partes de un proceso de adopción como el resto, no detectaran nada raro en dos seres que años después se confabularan para cometer semejante monstruosidad.

Porque vale que uno de los padres pudiera decidir matar a su hija, se le pudiera ir la pinza como suele ocurrir en los parricidios mediante enajenación mental transitoria, ¿pero los dos?, ¿¿¿los dos??? ¿Y eran aptos para adoptar?

Todo presuntamente, claro, según el sumario.

Poderoso caballero…

7 comments for “¿SOMOS CLASISTAS?

  1. María
    23 noviembre, 2013 at 00:32

    Poderoso Caballero es DON DINERO…. y los pobres lloramos por tenerlos y los ricos…. tanto; tanto se aburren con él… que deciden gastarlo para …. ¿dejar dormida a una hija?
    ¡¿Y eso es amor?! … Pues si eso es amor.. yo prefiero ser pobre, no saber como llegar a fin de mes y saber.. que los que están a mi alrededor me apoyan y que no me quieren por lo que tengo.
    O DON DINERO… que tentaciones pones antes nuestras manos….. Como engatusas al que no tiene y no puede…. Como ocultas las verdades…..
    Poderoso Caballero…….

  2. zerapis
    23 noviembre, 2013 at 00:54

    Bueno… creo que los docentes actuaron de buena manera. Según entiendo sí consultaron con los padres la situación de Asunta, que llegó a clase en más de una ocasión (¿¿Cuántas?? Eso sería importante saberlo, cuántas veces llegó la niña en mala situación) algo dormida.

    Y sí, resulta normal estar más pendiente de cómo llega a clase un/a alumno/a perteneciente a una familia en claro riesgo de exclusión social que un/a alumno/a perteneciente a una familia “rica”. Como es normal estar más pendiente de un/a alumno/a sordo/a o ciego/a. Las situaciones son diferentes y eso debe tenerse en cuenta. En todo caso sería una situación de “discriminación positiva” si se está más pendiente de un/a alumno/a de familia “pobre”. Como digo, normal.

    • María
      23 noviembre, 2013 at 01:08

      Cierto que habría que saber cuantas…. 1, 2 ….15, 20…. era una costumbre…..
      Pero… también es cierto que si tan malísima se ponía la niña con los “antihistáminicos” vamos a ver.. no hay que ser un lumbreras para saber que esas Reacciones Adversas Medicamentosas no están bien….
      Por otro lado…. yo opino que en clase todos somos iguales…. y en la “libreta” apuntar lo destacado. Pero no se puede negar que si un niño de “clase baja” llega a clase con un moraton…. (lo primero es papa le pega??) pero si es de clase alta….(se ha caido con la bici pobre)

  3. germán
    23 noviembre, 2013 at 01:16

    No a la discriminación positiva. Esto es como cuando a la señora rica le pega el marido y se piensa que seguro que se llevó un codazo jugando a paddle y cuando la mata, si era muy bueno, si siempre saludaba, si la trataba muy bien en público.

  4. nekane
    23 noviembre, 2013 at 11:32

    Eva tú tienes hijos? porque me parecen muy fuertes los análisis que haces y encima, sabiendo solo la mitad!, porque nadie vive en la casa d enadie y d epuertas para dentro todo cambia y cada hogar es distinto y en todo hogar se cuece lo mismo de base, sean ricos, pobres o extranjeros… aún n sabemos nada más uqe sentir dolor porque a alguien le toque una circunstancia como la de la pobre Assunta, con tanta valoración morbosa lo único que hemos conseguido es que la gente se disculpe de todo y encuentren justificación para todo loq ue haen, luego así ya nadie lava la culpa, ni se penaliza por ello, ni se arrepiente, al revés, muy al revés: hemos creado una raza de víctimas y así nos vá!

  5. Astrid
    23 noviembre, 2013 at 14:31

    Yo no sé si Eva tiene hijos. Tampoco me parece relevante.
    Pero estoy totalmente de acuerdo con absolutamente TODO lo que ha escrito. ¿Por qué? Pues porque trabajo con niños y veo situaciones parecidas todos los días…

  6. hannais
    23 noviembre, 2013 at 15:56

    Yo solo digo que lo que dice Lucía es cierto, y si puedo decirlo es porque lo he vivido.

    Mi familia siempre ha tenido una buena posición comparada con el resto del pueblo en el que me he criado, yo tenía todos los síntomas de ser una niña maltratada aunque mis padres no me drogaban pero se me notaba huidiza, extremadamente desconfiada, quería estar sola todo el tiempo, no quería relacionarme con los demás (ni profesores ni demás niños)

    Una profesora que era psicopedagoga habló conmigo tras mucho tesón unas cuantas veces y le llamó la atención a mis padres, con lo cual sólo consiguió que yo me llevase una paliza y luego le contaron que yo me había caído jugando el fin de semana.
    No volvió a hablar conmigo.

    Es cierto que en muchos casos nadie se involucra para proteger a los niños, ven señales pero las pasan por alto, no sé si por cobardía o por qué pero en mi mismo colegio había unos niños que iban siempre sucios y en ellos sí se centraron aunque no tenían síntomas de ser maltratados ni física ni psicológicamente.
    Se van a lo fácil, a lo visible, o no quieren líos, no lo sé, el caso es que yo he pasado muchos años siendo maltratada por la comodidad del silencio de otros, el individualismo absurdo y el “podría ser peor”… y así, como quien no quiere la cosa se llega a casos como éste.

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