Ser solter@ por elección

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El soltero o soltera POR ELECCIÓN es consciente de que un hombre o una mujer no son la solución de sus conflictos y dinámicas internas. A cambio, ha elegido estar solo por creatividad, por comodidad, por libertad, o por dignidad.

En todo caso, no por resignación.

Tengo una amiga que se casó a los 23 años y se separó a los 35. Desde entonces solo ha estado con una persona. Aquello no duró y mi amiga decidió hacer lo que los psicólogos recomiendan en estos casos: darse espacio y tiempo a sí misma, trabajar en sí misma. Lleva tres años sin relaciones y, por lo tanto, sin sexo. MI amiga es muy muy guapa, muy llamativa.

Pues bien, el otro día, en una comida con otras amigas, cuando M. dijo esto en alto, que llevaba tres años sola, la reacción fue peor que si hubiera admitido que tiraba de tarjeta black a cuenta de unos fondos reservados. ” Pero…¡ eso no puede ser verdad!”, ” Ve a ver a un psicólogo”, ” Eso no es bueno para la salud”.

La gente olvida que hace solo veinte años a esta mujer no se le hubiera considerado enferma ni loca, sino que se le hubiera considerado enferma o loca a la chica que le decía ufana que ella, cada vez que “le picaba el chichi” tiraba de tindr y se buscaba un jovencito.

Hace no mucho se patologizaba y condenaba a la mujer promiscua, ahora se patologiza y condena a la célibe. La cuestión es que no se debe hacer ni lo uno ni lo otro, porque lo que cada cual haga con su cuerpo es asunto suyo

Yo llevo soltera… va para cuatro años, creo. Durante estos años no he sido célibe. He tenido historias, pero muy privadas, muy reservadas. En primer lugar no quería que mi hija conociera a nadie y pensara que esta persona iba a entrar en mi vida, así que procuaraba que todo fuera discreto mientras no estuviera muy segura de que esa historia podía avanzar. Y nunca avanzó. En algún caso estuve saliendo con varias personas a la vez. Hago constar que jamás prometí nada a ninguna de ellas pero reconozco – y me siento mal cuando me acuerdo- que no fui sincera al cien por cien. Jamás informé a los unxs de que había otrxs. Podían suponerlo, por supuesto, pero el caso es que yo fui un poco polifake. Es decir, que vívía en un falso poliamor, porque aunque mantenía relaciones de amor, cuidado y respeto mutuo con varias personas, me faltó lo más importante: honestidad y lealtad.

Podría haberlo hecho mejor si hubiera sabido cómo y la experiencia me ha enseñado ese cómo para situaciones futuras.

Cuando una persona está soltera todo el mundo da por hecho a su alrededor que se trata de un estadio intermedio, que antes o después se enamorará y entrará en pareja. Que nadie, excepto las monjas, los numerarios del Opus y demás personas que han hecho voto de castidad, se queda soltero de por vida, a no ser que sufra una grave discapacidad física o mental. ( Y de hecho, cualquier discapacitado puede tener pareja, aunque quizá no le sea tan fácil encontrarla, en una sociedad obsesionada con el físico y los logros externos). Pero yo empiezo a pensar que quizá nunca más quiera tener pareja. Que quizá me abra a otras opciones, como el poliamor, o quizá no. Pero cada vez estoy más convencida que la pareja tradicional al uso a mí no me aporta nada

Yo tengo mis necesidades cubiertas. El sexo es fácil. A mi alrededor hay muchas personas solteras, y que no buscan precisamente un polvo de una noche, sino a veces simplemente compartir intimidad y cariño. Gano suficiente para vivir sola, así que no necesito de una pareja para que me mantenga o para compartir gastos. Vivo con una niña y dos perras, el amor y el afecto están más que cubiertos. Tengo una red extesísima de amigos, y más propuestas de vida social de las que puedo gestionar. Es decir, ya dispongo de lo que normalmente ofrece una pareja.

Me di cuenta de que en realidad no quería pareja el día en que Don Perfecto se enamoró de mí. Don Perfecto no tenía absolutamente ningún problema. No es el hombre más guapo del mundo, pero no es feo. No se droga; apenas bebe; no ha estado casado nunca; así que no hay ex rencorosa ni líos con niños ni historias sin cerrar; cocina maravillosamente; es ordenado; se lleva bien con mi hija; y es buen amante. Es decir, no tiene ninguno de los defectos que yo encontraba en anteriores pretendientes para negarme a consolidar una relación.

¿Por qué no quiero estar con él?

No tiene nada que ver con que desee a otras personas, de hecho no es así. Simplemente, me he acostumbrado a ir a los sitios sola. Ayer estuve en una conferencia sobre física. No creo que a él le hubiera gustado ir. Pero si hubiera ido conmigo eso me habría impedido hablar con tranquilidad, una vez acabado el coloquio, con algunos de los allí presentes. Hubiera sentido que le debía mi tiempo a él o que no tenía que hablar durante mucho tiempo con un hombre en presencia de mi amante. Y desde luego, en un mundo machista como éste, si te ven llegar acompañada de un hombre, los demás no te hablan con la misma naturalidad. Hoy he quedado con mis amigas para jugar al quiz. Allí él no pinta nada, porque somos un grupos constituido desde hace meses. Puede que el fin de semana me apetezca pasarlo con mi hija delante del sofá viendo películas, y si bien él se podía apuntar, la verdad es que las ñoñadas que a veces vemos no son fácilmente compartibles. Y hay muchas veces en las que simplemente deseo estar sola, pegarme un baño de espuma de una hora o pasarme la tarde leyendo una novela. No le quiero a él a todas horas cerca, como tampoco deseo que mi mejor amiga esté conmigo a todas horas. No me apetece compartir todo mi tiempo libre ( que no es mucho) con la misma persona. No necesito que me cuiden, me siento perfectamente cuidada, y ya cuido de mi hija y de mis perras.

Así que empiezo a tener claro que no es que Don Perfecto no me guste, sino que simplemente no quiero vivir en pareja.

Yo no me obsesiono en encontrar a una media naranja porque me siento naranja entera. No vivo mi soltería como una espera hacia una felicidad mayor. La vivo como una apuesta a futuro. Por supuesto que este estado podría cambiar, pero también una persona casada se podría divorciar . Es decir, que mi intención, de momento, es ser soltera. Es un compromiso con esa apuesta. Soy más o menos feliz ahora, puede que no mucho, pero sé que no iba a ser más feliz en pareja ( he sido enormemente infeliz en pareja, por cierto).

Mi felicidad depende de mí, no de otros.

Ocupo mi tiempo en planes que dependen de mí, no de otros.

No echo de menos ” momentos románticos”. Nunca he sido muy de cenas con velitas ni de cosas así.

Me doy cuenta de que a mi alrededor muchos ven aún la soltería como una condición desesperante, un estigma social que demuestra cierta incapacidad e incompetencia relacional. Me ven como egoísta, o rara o trastornada. Estar soltera, en esta sociedad, implica tener un problema, algún desperfecto. A mi alrededor, para muchos, la pareja es el único patrón de felicidad para vivir en familia y lograr la tan añorada “realización” social.

Es como si estar sin pareja fuese una desgracia, y acto seguido buscan justificaciones que nunca juegan a tu favor para que la cosa les encaje, pra llegar a entender el por qué de esa soltería. Afirmaciones como: “habrá tenido una relación tormentosa previa”, “tendrá un carácter de armas tomar”, “no tiene gancho para enamorar”, “es una tímida compulsiva”…
Sin embargo,en el mundo occidental el 22% de los hogares en las ciudades son unipersonales.

En el mundo moderno, cuyos modelos sociales, familiares y económicos se encuentran en constante evolución, la soltería consciente –es decir, como elección y no como circunstancia– es una amenaza para uno de los tabúes más sensibles: el matrimonio. Nuestra sociedad creó la monogamia y el amor vincular de pareja como base. Los solteros somos una amenaza a esa base, por eso se nos teme tanto.

En este modelo patriarcal, sin embargo, se dominó y se sometió a la mujer, haciéndola sentir y saber que no podía estar sola, ni mucho menos ser feliz sin un hombre. Esta programación cultural es verdaderamente muy fuerte, y tiene un potente efecto narcotizante en muchas personas, que de manera ritual y mecánica, siguen buscando desesperadamente emparejarse, como huyendo de sí mismas hacia el otro. Más que por amor o por entrega y comunión, mucha gente busca pareja compulsivamente porque siente que la debe tener, que no debe estar sola, como impulsados por una especie de robotismo cultural.

Ser soltero no significa huir de la responsabilidad. No es sinónimo de traumas relacionales. No es, como nos ha vendido la psicología clásica, una incapacidad de comprometerse, o una fractura en la inteligencia emocional. Ser soltero no es solamente una exaltación del individualismo, ni una oda al ego, ni una demostración de egoísmo. Ser soltero es (o debe ser) una elección consciente, que implica un gran contacto consigo mismo, una toma de conciencia clara sobre los proyectos que uno quiere emprender, y una determinación firme para no caer en las exigencias sociales.

El soltero o soltera es consciente de que un hombre o una mujer no son la solución de sus conflictos y dinámicas internas. A cambio, ha elegido estar solo por creatividad, por comodidad, por libertad, o por dignidad.

En todo caso, no por resignación.

Este 14 de febrero haremos una fiesta de solteros en barcelona. Si quieres venir, la info está aquí :

La fiesta de San Calentín, este año en Barcelona

4 comments for “Ser solter@ por elección

  1. Valle
    26 Enero, 2016 at 18:06

    Diosa Lucía!! Nos has hecho a tu imagen y semejanza…… Amén!!

  2. Eva Loreak
    26 Enero, 2016 at 19:17

    Lucia gran parte de mi vida he estado sin pareja, me identifico totalmente contigo. Saludos desde Benidorm. Espero volver a verte. Un beso.

  3. Luna
    26 Enero, 2016 at 20:18

    Muy buena reflexión Lucía.A mí cuando me han preguntado si tenía pareja y he contestado que no,me han llegado a decir: “bueno no te preocupes ya encontrarás a alguien” jaja y yo “no,si preocupada no estoy”.
    Tb pienso (con tu permiso) que quizás Don Perfecto está enamorado de ti pero tú no lo estás lo suficiente de él y de ahí sacas la conclusión de que quieres estar sola…

  4. nekane
    26 Enero, 2016 at 21:36

    …bla,bla,bla
    hasta qeu te llegue el don perfecto-imperfecto de verdad!
    …díme de qué presumes y te diré de qué careces!

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