Señores de Renfe

Ya empieza a tocarme el coño que cada vez que viaje en tren en España y solo en España ( en Francia o en el Reino Unido esta situación sería imprensable) a la gente le dé por contar su vida a gritos y yo me tenga que enterar de los avatares pormerorizados de su existencia. Bien, ayer venía con cuatro jóvenes muy monos ellos.Que narraban su experiencia en el sonar. Habían tomado ” mazo de coca”. Menganito salía con ” una puta esquizo” que tenía unas amigas que eran ” unas putas infollables”, otro era un “puto libanés” que estaba forrado pero no dejaba de ser un “puto musulmán”, de zutanito mejor no hablar porque era ” un puto podemita”. De vez en cuando llamaban cada uno a su madre ( sí, a su madre) para decirles que sí, que estaban bien, y que iban a llegar a casa bien. Por cierto, uno de ellos tenía un apartamento “mazo guapo” pagado, deduje, por papá. Teniendo en cuenta que el billete de AVE sale por unos 200 euros, el abono por otros 200 euros y el hotel por otros 200, y viendo de paso que todos llevaban rayban y zapatillas de nike edition, os hacéis a la idea. Ah, de música no hablaron nada, nada, nada ( ¿ qué iban a saber si se habían pasado el sonar entero puestos?) . Así durante tres horas, tres, de intensa tortura.
Putos pijos.
Por cierto, si esto llega a suceder en Francia o en Escocia o en Reino Unido sencillamente se hubiera podido llamar al revisor que hubiera pedido a estos chicos que bajaran la voz. ¿Me puede alguien explicar por qué en España esto sí se permite?