Samanta Villar no es la madre perfecta. Tú tampoco

Samanta Villar ha dicho lo siguiente en relación con la maternidad:

“Hay un relato único de la maternidad como un estado idílico, que no coincide con la realidad y estigmatiza a las mujeres.Yo no soy más feliz ahora de lo que era antes. Tener hijos es perder calidad de vida, aunque hay momentos que dices: son preciosos. Una cosa no quita la otra. Quería contar la maternidad de verdad, sin ocultar «la dureza, las dificultades extremas, los inconvenientes insoportables y el sacrificio estratosférico, porque como nadie te cuenta lo que es en realidad la maternidad, tomas una decisión engañada. Abandonemos ya esta idea de que la maternidad es el último escalón en la pirámide de felicidad de una mujer”

Yo, personalmente sí que he hecho muchos sacrificios por mi hija. Por ejemplo, no puedo dar talleres cada fin de semana en una ciudad distinta porque eso significaría dejarla sola. No vivo en Francia porque sopesé pros y contras y vi que sin ayuda de familiares y de red de amigos sería imposible que ella y yo sobreviviésemos solas. Mi último libro se ha editado en Francia, no en España , y sin duda mi carrera profesional iría mejor allí.

Sí que he sido mucho más feliz por tener una hija. De hecho, antes de tenerla era una persona muy depresiva. El hecho de tener que ser responsable de una niña y dos perras me obliga a levantarme de la cama quiera o no, llueva, nieve y haga sol, cuando hace años me podía quedar todo el día bajo el edredón llorando y autocompadeciéndome

Además, me siento muy querida por mi hija y he aprendido mucho de ella. He aprendido a amar. Yo no sabía amar antes de tener a mi hija. Siempre esperaba algo a cambio de mi amor. Ahora no lo hago. Amo a mi hija incondicionalmente, sin esperar nada a cambio

Pero esta es MI vida y MI experiencia.

Creo que Samanta Villar está en su pleno derecho a contar otra y a dar voz a muchas mujeres que sí que sientan que la maternidad no es el cuento de color de rosa que les habían contado y sí que se sientan, de alguna manera, estafadas. Porque esas mujeres no pueden decirlo en alto. Porque está prohibido decir en alto ( y yo esto lo he vivido) que a veces echas de menos el poder de salir de marcha hasta las ocho de la mañana y llegar a casa con un bellezón que te has ligado a las seis. Porque está prohibido decir en alto que es injusto que las mujeres sacrifiquemos nuestras carreras por la maternidad y los hombres no.

Yo no conozco a ningún escritor con hijos que haya tenido que dejar de viajar, dejar de dar charlas, conferencias , cursos o hacer promociones a causa de sus hijos. Todos ellos cuentan con mujeres que se hacen cargo de los niños. Yo no conozco a ningún hombre, a ninguno, al que le hayan preguntado en una entrevista laboral si quiere tener hijos. Ni al que le hayan despedido de su trabajo porque su mujer estaba embarazada.

La maternidad sigue siendo un obstáculo en la carrera profesional de las mujeres, tal y como demuestra el hecho de que 31 empresas hayan firmado en nuestro país un decálogo de buenas intenciones con el que se comprometen a que se incremente el número de directivas en sus respectivos negocios.

.Pero lo realmente preocupante es ese cuarto punto en el que las empresas firmantes dejan claro que quieren evitar que la maternidad siga siendo un hándicap para el desarrollo profesional de la mujer. Es decir, que reconocen que lo es. Y no hablan de “la paternidad” , porque la paternidad no es un handicap en el desarrollo profesional de un hombre. Las empresas lo saben.

Yo entiendo lo que dice Samanta, y aunque no comparta sus sentimientos, sí que comparto ( creo) su experiencia. .